Una lección de espíritu deportivo con el fútbol sala para ciegos

Los jugadores de Málaga celebran el triunfo en el torneo.
Los jugadores de Málaga celebran el triunfo en el torneo.
B. F.

15 de julio 2009 - 05:03

Hablar de fútbol y al mismo tiempo de un público respetuoso que no grita ni insulta parece a priori contradictorio. Pero si la modalidad deportiva es el fútbol sala para ciegos sí comprendemos mejor valores del deporte como el espíritu de superación, la tolerancia y el respeto, algo olvidado en otro tipo de competiciones.

En el torneo concluido ayer en el Centro de Recursos Educativos Luis Braille de la ONCE, el XXIII Campeonato de España de fútbol sala para ciegos terminó con la victoria de Málaga sobre Madrid en la final por 3-1, a lo que se suma el discreto papel de los anfitriones hispalenses. "Aun así tenemos buenas expectativas con un equipo joven para el futuro", comentaba Ventura Pazos, presidente del equipo sevillano, donde jugó 20 años como futbolista y con el que llegó a ser campeón de España y subcampeón de Europa. Sin embargo, ayer los protagonistas fueron otros, ya que tras la celebración de la final se produjo la entrega de trofeos, que premió al equipo murciano y al madrileño -campeón de la liga regular-, pero sobre todo al malagueño, campeón del torneo y con el máximo goleador, Antonio Martín Gaitán, y el portero menos goleado.

Con la entrega de premios se dejó de lado la competitividad y destacaron las razones por las que se efectúa esta competición. "El deporte es la fuerza para cambiar el mundo y éste es un ejemplo de superación y de integración, donde no hay barrera infranqueable", señalaba Patricio Cárceles, delegado de la ONCE en Andalucía. Y es que un deporte en el que los futbolistas no ven -salvo los porteros-, donde éstos advierten la presencia del balón sólo gracias a su sonido de cascabel y a pesar de ello lo llevan pegado a los pies, no sólo tiene mucho mérito, sino que se hace sorprendente y motivador.

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