Tribuna de Opinión

Los mil mensajes de la Primera Vuelta al Mundo

  • Fue una gesta llena de mensajes: multiculturalidad, biodiversidad, entrega y confianza en uno mismo

Los mil mensajes de la Primera Vuelta al Mundo Los mil mensajes de la Primera Vuelta al Mundo

Los mil mensajes de la Primera Vuelta al Mundo

Como ocurre con todo gran avance, los artífices del mismo no suelen ser conscientes en esos momentos de la magnitud de su proeza. Seguro que Gutenberg no imaginó nunca lo que daría de sí su imprenta. O más recientemente, ni Tim Berners-Lee, padre del protocolo que permitió el uso y expansión de internet -que hace unos días cumplió 30 años-, se habría podido imaginar cómo la red cambiaría para siempre y vertiginosamente nuestras vidas.

Es el tiempo, con su lenta maceración de los hechos, el que dimensiona cada paso de la Humanidad y lo escala a su verdadero alcance.

Y ahora, después de medio milenio, la Primera Vuelta al Mundo es sin duda un evento crucial en la evolución de la especie humana como colectivo. Fue en esa gesta cuando la aldea global tomó conciencia plena de una frase que pronunciaría Kennedy siglos después: "Nuestro vínculo común más básico es que todos habitamos este planeta. Todos respiramos el mismo aire. Todos valoramos el futuro de nuestros hijos. Y somos todos mortales".

Por entonces, Copérnico estaba dando pasos ciertos hacia la teoría heliocéntrica y Bartolomé Díaz, Vasco de Gama y Colón venían aportando certidumbres nuevas frente a lo que se creía que era el Mundo.

Y llegó Magallanes. Volcó todas sus energías en vivenciar los relatos que había oído en la corte portuguesa y se echó a la mar desde Sevilla y Sanlúcar, con el resultado que ya todos conocemos.

La Primera Vuelta al Mundo. Aquella que nos puso delante el espacio común que habitamos, la multiculturalidad y la abundante biodiversidad que posee nuestro hogar, el Planeta Tierra, que debemos preservar como empréstito que nos hacen las generaciones que están por venir.

Y todo nació aquí. En las comarcas que se arraciman en la Baja Andalucía. En el tándem marinero que formaban entonces Sevilla y Sanlúcar de Barrameda. La primera como capital del mundo. La segunda como frontera geográfica desde la que se despedía al Viejo Mundo o se agradecía volver a él.

Y hoy, después de quinientos años, aquella gesta llena de mensajes -multiculturalidad, biodiversidad, entrega y confianza en uno mismo- se convierte además en oportunidad para aprovechar con imaginación, empeño y tesón una conmemoración como esta para generar empleo y riqueza en las provincias de Sevilla y Cádiz.

En ese reto nos encontramos inmersos varias administraciones, integradas en la comisión que conmemora los 500 años de la gesta de Magallanes y Elcano.

Y ahí, las diputaciones de estas dos provincias estaremos arrimando el hombro para que esta efemérides se convierta en un escaparate, que nos ubique a escala planetaria y que genere visitas turísticas al territorio.

En esa línea de trabajo, esta misma semana, la Casa de la Provincia y la Diputación de Cádiz han acogido actos relacionados con la Primera Vuelta al Mundo. Y esto es sólo el principio. Porque hasta el 8 de septiembre de 1522, cuando se cumplan 500 años del día que en el puerto de Sevilla recibió a Elcano de vuelta, mantendremos nuestro compromiso en firme y sin fisuras para recordarle al mundo los mil mensajes, en positivo, que nos dejó aquella circunnavegación.

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