Sevilla

Operación policial de cierre del Vacie

  • La Policía Nacional toma el asentamiento durante la tarde del lunes, en un dispositivo en el que se identificaron a 33 personas y se controlaron 15 coches. 

  • Uno de los habitantes del poblado fue detenido

Un agente de la unidad de Caballería monta guardia en el Vacie durante la operación. Un agente de la unidad de Caballería monta guardia en el Vacie durante la operación.

Un agente de la unidad de Caballería monta guardia en el Vacie durante la operación.

Agentes de la Policía Nacional desarrollaron en la tarde de este lunes un dispositivo de cierre del asentamiento chabolista del Vacie. Decenas de agentes se desplegaron por el poblado, con el objetivo identificar y localizar a personas que pudieran estar implicadas en la comisión de hechos delictivos, especialmente los cometidos contra la propiedad como tirones, sirlas, así como la prevención del tráfico y el consumo de sustancias estupefacientes o psicotrópicas.

El operativo, que se ha llevado a cabo con la colaboración de la Policía Local, se inició sobre las seis de la tarde del lunes y se prolongó hasta ocho y media. En él participaron distintas unidades de Policía Nacional, agentes pertenecientes a la Unidad de Protección y Reacción (UPR), a la Unidad de Caballería, a la Unidad de Motos, los Guías Caninos y funcionarios pertenecientes al Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Macarena.

Este dispositivo de cierre del asentamiento chabolista ha permitido la identificación de 33 personas y el chequeo de 15 vehículos. Uno de los habitantes del poblado fue detenido.

Con operaciones de cierre como ésta, la Policía Nacional pretende dar respuesta así a la preocupación vecinal que existe en el barrio de Pino Montano, donde una sucesión de robos ha generado una cierta alarma social que ha llevado a que los residentes convoquen incluso manifestaciones de protesta.

Ya la semana pasada fueron detenidos dos vecinos del Vacie que cometieron varios robos con navaja en el Parque del Alamillo. Uno de ellos, de 35 años y miembro de un conocido clan de delincuentes asentdo en el poblado, se encargaba de enseñar a dos menores de edad de cómo tenían que utilizar el arma blanca para intimidar a sus víctimas y sustraerle así los teléfonos móviles y las carteras.

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