Patrono de los cartujos, santo de los panaderos

calle rioja

José Galindo Díaz llegó con sus panes de Alcalá a Sevilla el año de la riada del Tamarguillo

Le compró el negocio a Zambruno y su hijo lo subió a los altares

Panadería San Bruno en los impares de Feria. A su lado, foto antigua de Zambruno.
Panadería San Bruno en los impares de Feria. A su lado, foto antigua de Zambruno. / JUAN CARLOS VAZQUEZ

Este proceso de canonización no figura en ningún libro de historia de los santos. Ésta es la secuencia de cómo la panadería Zambruno de los pares de la calle Feria pasó a convertirse en panadería San Bruno, en los impares de la misma calle. El cronista es cliente del panadero desde que había cines de verano en Sevilla. José Jesús Galindo (Sevilla, 1949), nace en Alcalá de Guadaíra un 14 de abril, justo 18 años después de la proclamación de la Segunda República.

Es panadero en tercera generación. Su padre, José Galindo Díaz (1903-1975) heredó el negocio de su tía Dolores. “Ella tenía más de cien empleados, era la panadería más importante de Alcalá. Como en ‘El jovencito Frankestein’, cada vez que llegaba a la fábrica relinchaban los caballos”.

Alcalá de Guadaíra lo es también de los Panaderos y de los Paisajistas. Éstos inmortalizaron en sus cuadros el acarreo del pan hasta la capital en los míticos borricos. Tesoro de alforjas. El padre de Pepe se viene con el oficio a Sevilla en 1961, el año de la riada del Tamarguillo. Decide comprarle el negocio a un panadero de la calle Feria llamado Rafael Zambruno González. Su primer apellido era el estandarte del negocio. El cambio de profesional implica un cambio en la nomenclatura. Pensó varios nombres: Panadería Nuestra Señora Reina de Todos los Santos, traducción del nombre en latín de la parroquia del siglo XIII y de la hermandad de gloria que tiene en la iglesia su asiento; también el de Horno Feria. Del primero recuerda su hijo que “le decía a mi padre que cuando terminen de decir el nombre se ha acabado el pan”.

Su padre enfermó y estuvo siete meses en la UCI hasta su fallecimiento el día de su santo, san José, de 1975. “En una de las visitas, vio que mi hermano llevaba una bolsa con el nuevo nombre del negocio, San Bruno”. Una decisión salomónica para no perder la música del negocio anterior. “Después me enteré de que san Bruno era patrono de los cartujos y que había sido confesor del Papa”. Un santo nacido en Colonia y cuya festividad se celebra el 6 de octubre. Patrono de los cartujos, fundamentales para acoger a Colón antes de emprender sus viajes a Indias y ser el epicentro simbólico de la Expo 92.

Hace casi un cuarto de siglo la panadería se mudó de los pares a los impares. No llegó a llamarse Reina de Todos los Santos, pero su nueva ubicación estaba justo frente a la portada de la parroquia de Ómnium Sanctórum, de la que esta Semana Santa ya no saldrá los Javieres. El nuevo San Bruno se estableció en un local que antaño había sido La Asturiana. Una tienda de ultramarinos que abrió el padre de Valentín Álvarez Vigil, creador de Ecovol, una revolución local del comercio, y vecino de la calle Feria.

Pepe recuerda que en La Asturiana se daban los billetes para los autobuses que todos los domingos llevaban al vecindario a las playas de Cádiz y Huelva. “Era un espectáculo. Donde ahora se colocan los coches de los novios delante de la iglesia se ponían tres o cuatro autocares para llevar a la gente a Chipiona, Rota, Mazagón o Isla Cristina. El ambiente de la calle era impresionante. El mercado abría los domingos y había dos cuadrillas de hombres en la carga y descarga. La tienda del chino era la zapatería La Ciudad del Betis”.

Para cerrar el círculo de la transformación de Zambruno en San Bruno, Pepe tiene un nieto al que le pusieron Bruno. Nació en Zaragoza y tiene once años. “Mi hija le puso Bruno porque le parecía un nombre corto y bonito”. Y además coincide con la contraseña comercial y sentimental del abuelo panadero que siguió la senda del bisabuelo y la tíatatarabuela que ponía firmes a los caballos de la panadería.

El local de la panadería era La Asturiana, el germen de Ecovol

El precio del pan o, con más precisión, la subida de los precios del trigo provocó hace medio milenio el motín del Pendón Verde, también conocido como el de la calle Feria al que el historiador Antonio Domínguez Ortiz le dedicó uno de sus libros. Fue el 8 de mayo de 1521, en el penúltimo año de la singladura de las Primera Vuelta al Mundo que sólo completó la nao Victoria de regreso de las islas de las Especias. Un conflicto que forma parte de la historia de la calle: está presente en la calle de la Cruz Verde y el pendón verde que forma parte de la iconografía de la parroquia. Un pendón que una teoría relaciona con el que arrebataron a los almohades en la batalla de Lucena de 1483 que enfrentó a los Reyes Católicos con Boabdil; otros con el que le quitaron a los musulmanes en el reinado de Alfonso X y finalmente, mantenida por Joaquín de la Peña, que el pendón fue robado de la capilla de los Cervantes. Hay quien lo considera un antecedente de la bandera andaluza.

En los pares, donde estaba Zambruno, nació Juan Belmonte (1892-1962). En los impares, donde está San Bruno, nació Jesús de la Rosa (1948-1983). Dos vecinos de la calle Feria que cruzaron el puente para formar parte en los ruedos o en la música del corazón de Triana.

La panadería de Pepe es una institución. Cambió el Guadaíra por el Guadiana, calle que desemboca donde nace el mercadillo del Jueves. Una clienta escucha la conversación sazonada de historias y aporta un dato relevante. “La calle Feria cambió cuando hicieron la barriada de Pino Montano. La parte de atrás de la iglesia se despobló y se fue al nuevo barrio. Y cambiaron los hábitos de comprar con el Continente, ahora Carrefour”. En la televisión en blanco y negro había un anuncio del Donuts y las carteras. “Cuando se acababan los Donuts en Simago y en El Corte Inglés, el único sitio donde había era en la panadería de San Bruno”.

La civilización es pedir el pan del día con el periódico bajo el brazo. “El periódico es un pan espiritual”, escribe Marcel Proust. Con Pepe, panadero de San Bruno, abuelo de Bruno, se hace todos los días el camino de Guermantes. San Bruno no necesita de milagros. Los panes se multiplican en el horno, los peces en el mercado. Desde Alcalá hasta Feria. El mismo camino que hizo Antonio Rodríguez Almodóvar, que tituló su libro más personal ‘Memorias del miedo y el pan’.

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