Una pausa en la vorágine
El famoso 'yogui' Ramiro Calle impartió durante el fin de semana un curso para buscar el sosiego y la salud emocional
Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno y ex director del FMI, que era alumno de Ramiro Calle, lo calificó como "yogui universal", poniéndolo al nivel de aquellos maestros orientales sobre los que el propio Ramiro tanto ha escrito. En cualquier caso, es "el pionero del yoga en España, que enseñaba cuando nadie sabía lo que era", afirmaba Germán Becerra, de la librería Anatma, organizadora del curso que este fin de semana se ha llevado a cabo en el Colegio Portaceli.
Más de cien personas asistieron al mismo. "Pocas, comparado con otros años. El buen tiempo...". Entre ellos, grandes seguidores de Ramiro como el sevillano Daniel Abad, que llevaba en sus manos la primera edición, firmada, de El Faquir, para él el mejor de los más de 200 libros -el último, La ciencia de la felicidad- que ha escrito Ramiro Calle, y que ayer rubricaba a todo el que se lo pedía. "Lo tengo machacado con anotaciones. Lo he regalado doce veces. No puedo encontrar un mejor regalo".
Daniel se incluye entre el medio millón de personas que ha visitado el centro de meditación Shadak que Ramiro fundó en Madrid en 1971 y no escatima elogios del maestro. "Recuerdo sobre todo una frase que me dijo, que mejor que nada es sentarte cinco minutos. En este mundo tan consumista, es bueno parar y conectar contigo mismo. Es una enseñanza muy práctica", asegura Daniel.
Entre los que acuden a Ramiro se encuentran desde personas con depresión a enfermos de cáncer a los que trata de ayudar a conservar su vitalidad, pasando por grandes ejecutivos de bancos o empresarios. "Con tanto estrés, ni disfrutan de lo que tienen".
Ayer regresó a Sevilla, "porque aquí siempre encuentro muy buen ambiente, pese a que me cuesta salir de Madrid como no sea para ir a la India, donde he ido más de cien veces. Es un sitio muy especial, a pesar de los terribles problemas que tiene...".
El gran problema de Occidente, afirma Ramiro, es "una insatisfacción tan profunda... en esta sociedad prepondera una enorme competitividad, la codicia... que afectan al individuo".
El yoga, del que hay doce tipos "pero resumiendo son dos, el físico y el mental", ayuda, dice, a "fomentar los pensamientos positivos y reducir los negativos, como la luz acaba con la oscuridad". En búsqueda de esa transformación interior, de la armonía y el sosiego, los participantes del curso han compartido dos jornadas -la del sábado, de siete horas; la de ayer, de tres- con Ramiro, con el que han realizado ejercicios, meditaciones, debates...
Entre los ejercicios del curso, por ejemplo, estaba el de "respirar como una ola, que va y viene para relajarnos". O en el plano mental, "la observación de los pensamientos de la mente, ver cómo pasan, sin juzgarlos". Y otros colectivos, "en los que se irradia compasión y amor hacia los demás. Ya lo hacía Buda hace 2.000 años".
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