Más polémica que águilas

De los pocos símbolos del régimen de Franco que aún quedan en la Hispalense, la mayoría tienen valor artístico, según se desvela en un informe encargado por el rector

Un paseante observa el escudo con el águila en la puerta de la antigua Facultad de Ciencias.
Un paseante observa el escudo con el águila en la puerta de la antigua Facultad de Ciencias.
L. S. M.

08 de octubre 2010 - 05:03

Demasiado ruido para tan pocas nueces. Pese a que algunos sectores de la Universidad de Sevilla han protestado por la permanencia en sus dependencias de antiguos símbolos del Estado durante el anterior régimen, lo cierto es que éstos se pueden contar con los dedos de una mano, entre placas conmemorativas, escudos y azulejos. Además, según los expertos, algunos de ellos cuentan con un valor artístico que desaconseja su desaparición.

Según un informe encargado por el Rectorado de la Hispalense, actualmente existen cinco piezas que, según la Ley de la Memoria Histórica, deberían desaparecer, siempre que no dictamine por pate de las autoridades que tienen un valor excepcional que lo indulta de la piqueta inconoclástica de la era Zapatero.

En concreto, las huellas del franquismo en la Universidad de Sevilla apenas se reducen a un gran escudo de piedra sobre la fachada de la antigua Fábrica de Tabacos que da al Pabellón de la Exposición; a una gran placa de granito redactada en latín (cosas del cesarismo) que se encuentra en el patio principal de este edificio y en la que se recuerda al perezoso estudiante que dormita al sol que la remodelación del inmueble como Universidad aconteció cuando el Caudillo vestía las galas de jefe del Estado; a un par de placas menores en la Politécnica del barrio de los Remedios y en el colegio mayor Hernando Colón, y, finalmente, a una serie de azulejos en el colegio mayor femenino de Santa María del Buen Aire, en Castilleja de Guzmán.

De lo dicho, sólo las dos placas de la Politécnica y del Hernando Colón (en el campus de Reina Mercedes) carecen completamente de valor artístico y su supresión no significaría un mayor trastorno más allá de los que algunos consideran la "pueril" pretensión de suprimer a golpe de legislación la historia de España.

El problema está en el resto de las piezas. En este sentido, la Universidad de Sevilla quiere ser muy cauta y actuar con las espaldas bien cubiertas tanto con informes técnicos como con la consideración final de la Consejería de Cultura. "Estamos hablando de piezas que se encuentran en unos edificios catalogados como Bien de Interés Cultural y cualquier decisión final debe contar con el visto bueno de la Junta de Andalucía", comentó a este periódico una fuente universitaria.

Por ejemplo, a nadie se le escapa que la desaparición del escudo del águila (el oficial durante la dictadura y los primeros años de la democracia con pequeñas e imperceptibles modificaciones) de la puerta de la Fábrica de Tabacos supondría un cambio de fisonomía que hay que valorar. Además, el emblema en sí fue diseñado y esculpido por un grupo de artistas entre los que destaca Juan Luis Vassallo, el mejor escultor de Cádiz en el siglo XX. Antonio Cano y Carmen Serrano Jiménez también colaboraron en su elaboración.

Respecto a la placa de granito con los latinajos que adorna el patio, los técnicos tampoco son partidarios de suprimirlo. Aunque su valor artístico puede ser más discutible (como la de cualquier placa conmemorativa), lo cierto es que dota al espacio de un aire universitario y salmantino, con sus números romanos y su texto comprensible apenas para los estudiantes de Clásicas.

Finalmente se encuentran los hermosos paños de azulejos del Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire, una bella hacienda en el Aljarafe desde la que se domina el valle del Guadalquivir y que acoge unos jardines diseñados por Forestier. Los azulejos, firmados por los ceramistas Ramos Rejano y Montalván, dan al edificio ese sabor regionalista del que todos gustan. Aunque algunos han propuesto que se eliminen sólo los escudos, cualquier especialista en azulejería sabe que cualquier extirpación en un paño de azulejos, por mínima que sea, acaba dañando todo el conjunto. Se han propuesto medidas de "invisibilidad", es decir, tapar con algún material las zonas franquistas. En este asunto, el temor al ridículo es nulo.

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