La pretemporada del galerista
Calle Rioja
Calendario. La galería Félix Gómez muestra hasta mañana un avance de la temporada, obra de los nueve pintores que irán exponiendo en el local de Morería hasta junio de 2018
Un avance de la temporada. Casi todos los pintores que expondrán en la galería de Félix Gómez (calle Morería, 6) a lo largo del curso entrante, de octubre del 17 a junio del 18, le han dejado al galerista una muestra para que el visitante se haga una idea de lo que va a ver. Este menú degustación termina mañana viernes para dar paso a la temporada propiamente dicha, que abrirá la pintora de Riotinto Rosa Pérez-Carasa que está anunciada en la entrada de la galería.
Diferentes estilos, querencias, inquietudes conviven en la galería: artistas viajeros y cosmopolitas, voces más autóctonas que por primera vez dan el salto y salen del pueblo para exponer en la gran ciudad. En la nueva temporada llama la atención la presencia de tres pintores vascos, los bilbaínos Antón Hurtado y Xabier Agirre y el donostiarra Zuriarraín. "Es verdad, suena muy pretencioso, pero nos ha salido un diálogo norte-sur. Yo expongo con más gente del norte que de Madrid. Los alterno con pintores de Sevilla y alrededores para amenizar un poco la cosa y que se vea el contraste".
Las obras-muestra de Belén Franco son las primeras que ve el visitante, pero será la última en exponer, ya en el mes de junio, en pleno Mundial de Rusia. Es una pintora madrileña que se vino a vivir a Sevilla. Es hermana del pintor Carlos Franco. Al público no le dejará indiferente la obra de Horacio Hermoso, nieto del último alcalde republicano de Sevilla que con esa misma carta de presentación, Horacio Hermoso, murió fusilado por orden de Queipo de Llano. El padre del artista e hijo del alcalde era muy amigo del pintor Santiago del Campo, testigos del partido inaugural de Nervión el 21 de septiembre de 1958, cuando Luis del Sol ganó el trofeo Juan Arza.
José Luis Mancilla y Emilio González Sáenz vienen de las antípodas peninsulares con trayectorias bien diferentes. Un artista centrípeto, otro centrífugo. Mancilla es de Ubrique, donde pinta y vende todo lo que pinta. Mané Pérez-Tapia le animó a salir del cascarón parroquiano, patria del cuero global, y se ha traído unos paisajes con almendros salvajes, con las ramas muy retorcidas. González Sáenz es de la Montaña, de Cabezón de la Sal. Ya ha expuesto en Félix Gómez. "La gente le compraba mucho, se presentó al premio Focus y se lo dieron", dice Félix Gómez.
A la cordobesa Ángeles Alcántara, el galerista la conoció cuando estaba estudiando Bellas Artes. Ha expuesto en su ciudad natal, pero será la primera vez que lo haga en Sevilla. Las obras expuestas, este avance de temporada, comparten el espacio con un plano de los monumentos de París. Atienden en la galería Félix Gómez padre e hijo. Durante un tiempo tuvo también espacio en la calle Castellar. "Sevilla no da para una galería y para dos, menos". En Morería resiste desde hace ya tres décadas.
Cuando el cronista se despide de Félix Gómez jr., en la misma calle Morería saluda a Eduardo Saborido, el mítico sindicalista, que entra en la sede de Comisiones Obreras. El galerista Félix Gómez padre está convencido de que ni Saborido ni sus compañeros sevillanos del proceso 1.001 -Fernando Soto, Francisco Acosta- sabían que fue ese vecino que regenta una galería de arte en el local de al lado el que les dejó en tiempos difíciles un apartamento en Matalascañas. El contacto para este préstamo de catacumba playera se produjo a través de Antonio Naranjo, miembro del Partido Comunista, cuñado de Rolando Campos y del Bloque Giralda, una empresa constructora de emigrantes andaluces que trabajaban en Suiza.
Félix Gómez es galerista y descubridor de nuevos valores de la pintura, amén de buen conocedor de los clásicos. La galería de la calle Morería es una institución en la vida pictórica de la ciudad. En un lugar privilegiado, entre la plaza del Cristo de Burgos y la plaza de la Alfalfa. El galerista es uno de los paseantes de una zona presidida por la iglesia de San Pedro y el Colegio de Arquitectos, esos practicantes del mestizaje entre el dibujo y las matemáticas.
De octubre a junio en una modesta sala de exposiciones. Una sinopsis, un adelanto, una avanzadilla. Una iniciativa que habla del estilo cercano de Félix Gómez, de la confianza que en él depositan los pintores cuyos nombres ya aparecen entre fechas del calendario de este lugar de paso.
Paisajes y paisanajes, visiones y revisiones en la tarea de un galerista nada habitual. Un enamorado de su oficio que se lo ha contagiado a su vástago y que consigue que los pintores de su agenda sean como de la familia. En el año Murillo y a dos pasos de la casa donde nació Velázquez, Félix Gómez invita a encontrar una mirada distinta de las cosas sin buscar influencias ni correspondencias.
A una semana de la conmemoración de los 25 años de la clausura de la Exposición Universal de 1992, he aquí una exposición de universos personales: urbanos y campestres, abstractos y evidentes. El galerista ni juzga ni prejuzga. Allí conviven como extraños los cuadros de seis autores diferentes, un diálogo norte-sur que le ha salido sin proponérselo, una exposición de pretemporada, en el argot balompédico que le resulta bastante ajeno a este amigo de pintores como Salinas, Barbadillo o Gordillo y que sin embargo no se deja impresionar por prestigios ni nombradías.
En tiempos de grandilocuencia, he aquí, en esta galería a dos pasos de donde se escribió una epopeya sindical contra el franquismo, un ejemplo de lo mucho que se consigue con lo poco. Cada inauguración es como un bautizo, una fiesta, aunque algunos ya son reincidentes, de la casa. Y el casero siempre los recibe con las manos abiertas. Trabajos heterogéneos que hablan de aventuras, de obstáculos convertidos en destellos. Paletas con colores muy diferentes. En tiempos de incertidumbre y desasosiego, lo único cierto es que Félix Gómez ya ha cerrado su calendario de pintores hasta finales de junio, cuatro estaciones mediante.
También te puede interesar
Lo último
Contenido Patrocinado