"Mi prioridad siempre ha sido la labor social antes que la cultural"
Alfonso Guajardo-Fajardo. Teniente de hermano mayor de la Real Maestranza
Ha ejercido seis años como cabeza visible de la institución nobiliaria con espíritu de apertura hacia la ciudad e impulsando proyectos de reforma en la plaza de toros
Ha ejecutado importantes reformas en el graderío de la plaza de toros con éxito de crítica. Culmina ahora 18 años en funciones de gobierno en la Real Maestranza, seis de ellos como teniente, el mismo cargo que ejerció su padre.
-Haga balance de las principales iniciativas de su mandato.
-No soy la persona idónea para responder a esta pregunta. Hace seis años me encontré una Real Maestranza extraordinaria y ahora no voy a decir que la dejo, porque nunca la dejaré, pero puedo decir que tras este período sigue siendo la misma corporación.
-Entonces la clave para ser un buen teniente es la de...
-Saber ser dignos continuadores de los predecesores.
-Usted le ha metido la piqueta varias veces a la plaza de toros y no sólo no ha habido polémicas, sino que ha recibido elogios.
-Porque han sido obras en las que todo el mundo estaba de acuerdo antes de que se hicieran.
-Estará de acuerdo en que en otros monumentos de la ciudad, de igual categoría y máxima protección urbanística, no se obtiene el mismo resultado de crítica en caso de hacer obras.
-La plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería es el monumento privado mejor conservado que hay en la ciudad.
-El número de localidades se ha reducido como consecuencia de las obras de reforma realizadas para mejorar la seguridad.
-Es uno de los debes de mi tenencia.
-Ahora es más cómoda, ¿no?
-Pero dejamos a mucha gente en la calle en días especiales. Hay muchos aficionados que agradecen la comodidad. Era una obligación mía y de la corporación hacer las obras por seguridad.
-¿Se conoce a la Real Maestranza en la ciudad más allá de la plaza de toros?
-No, no... Pero creo que no somos los maestrantes los que tenemos que exteriorizar nuestra forma de hacer Sevilla.
-¿No es injusto que se reduzca la labor de ustedes a la del mantenimiento de la plaza de toros?
-A lo mejor por eso seguimos siendo la Real Maestranza.
-¿Le gustaría o cree que sería conveniente que se supieran las obras sociales y culturales que promueve la institución?
-El conocimiento que se tiene en la actualidad de estas obras es el adecuado. Tenemos la conciencia muy clara en este aspecto. Ayudamos a todas las instituciones regidas por miembros de la Iglesia católica y personas vinculadas a la misma. Éste es el criterio que debe prevalecer siempre.
-¿Ha notado la crisis?
-Muchísimo. La labor social tiene en esta casa preferencia sobre la labor cultural. Cuando celebramos junta de gobierno y se ve la cantidad de peticiones que han llegado, nos damos cuenta de la crisis que hay en la ciudad. Ha habido que aparcar proyectos e iniciativas culturales para que tuvieran salida proyectos sociales. Mi prioridad siempre ha sido la labor social antes que la cultural. Yo, que he sido siete años secretario, cuando contestaba que sí a una petición, me salía la redacción de la carta con rapidez. Pero decir que no a una petición de ayuda social, resulta muy desagradable.
-¿Cuántos nuevos caballeros maestrantes han ingresado en la institución durante sus seis años de tenencia?
-Treinta.
-¿Y qué requisitos se les ha exigido? Sobre esta materia se oyen todo tipo de teorías.
-A los nuevos caballeros maestrantes los admite la junta de recibidores. Yo siempre he dicho que para ser maestrante hacen falta cinco condiciones. La primera, ser y sentirse español. La segunda, ser católico, apostólico y romano. La tercera, ser monárquico por tradición familiar y convicción personal. La cuarta, ser descendiente de la antigua nobleza del reino de Sevilla al ser una corporación nobiliaria. Y la quinta y más difícil de cumplir, ser persona. Son las cinco condiciones que exijo para emitir mi bola blanca. Esto no está escrito en ningún sitio, pero yo he seguido este criterio.
-¿De qué acto público se queda con un recuerdo más grato?
-De muchísimos. Creo que he sido un teniente que he disfrutado con el cargo, representando a la corporación en todos los actos. He procurado ir al máximo de sitios y atender el máximo de invitaciones. Estos días estoy ordenando las fotografías y me doy cuenta de que lo he pasado estupendamente. Las audiencias con el Rey son inolvidables. Nuestro hermano mayor demuestra su cariño a Sevilla y a la Real Maestranza continuamente. Y eso es algo que me llena de satisfacción. Hemos contado con su presencia aquí en tres ocasiones. La primera fue en 2006 en un reparto de premios académicos y taurinos. La segunda, el Jueves de Corpus de 2008, cuando asistió por la mañana a una junta general de la Real Maestranza y por la tarde a la inauguración del monumento a su madre, la condesa de Barcelona, y después a la corrida de toros. Y en 2010 presidió otra junta general, inauguró un azulejo conmemorativo de las obras que se habían ejecutado en la sombra alta y el sol alto de la plaza y asistió por segunda vez en su reinado al reparto de premios.
-¿Usted cree que la Fiesta Nacional está en crisis?
-Creo que no. Si repasamos el número de espectáculos que se dan en la actualidad y los que se daban en los años setenta, la diferencia es enorme. Ahora se celebran muchos más.
-¿Echa en falta en algún momento más apoyo de la Familia Real a la fiesta?
-El Rey lo es de todos los españoles. Aficionados y no aficionados. Su apoyo a la Fiesta Nacional es inequívoco. Preside la entrega de los premios taurinos, acude a los toros en Sevilla y Madrid. El otro día, por ejemplo, cumplimenté al Príncipe de Asturias en la corrida de la Beneficencia. La Familia Real tiene infinidad de actos y de ocupaciones.
-Su tenencia ha coincidido con el denominado gobierno de progreso (PSOE-IU). ¿Han sido siempre las relaciones fluidas entre ambas partes o ha percibido diferencias según tratara con delegaciones detentadas por uno u otro partido?
-Cuando tomé posesión tuve claro que la corporación y la ciudad estaban por encima de tendencias políticas. Cuando me he entrevistado con el que era alcalde hasta hace unos días, tenía claro que era el alcalde de mi ciudad. La Real Maestranza no mira el color político de los alcaldes. A lo mejor ha habido momentos de disparidad de criterios, pero la solución siempre se ha alcanzado de forma rápida. El entendimiento ha sido constante.
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