Para quitarse el sombrero
PLEITO NOMINAL
La Oficina de Marcas y Patentes le da la razón al Arsenal en el pleito con una sombrerería de Sevilla, Arsenale, cuya dueña recurrió a la sala de lo Contencioso.
Alicia Simón no tiene ni idea de fútbol, pero ella sola le ganó un partido al Arsenal. Los ingleses ganaron el partido de vuelta. "Ahora no sé si estamos en la prórroga o en los penalties". Algunos aficionados del equipo londinense que se desplazaron a Sevilla a finales de noviembre de 2007 para animar a su equipo en el Sánchez Pizjuán vieron el rótulo de una nueva tienda de sombreros, Arsenale, en pleno Arenal de Sevilla, frente a la plaza de toros.
Cuando Alicia registró la marca, se encontró con la oposición del equipo inglés, pero la Oficina de Marcas y Patentes le dio la razón a la sombrerera sevillana esgrimiendo "diferencias en su conjunto fonético-denominativo". En román paladino, el nombre del equipo de fútbol es una esdrújula -aunque el inglés no usa acentos- y el de la tienda es una llana precedida de una hermosa historia.
"Me fui a Pisa a estudiar último curso de Derecho", cuenta Alicia. "Allí iba muchas veces a un cine que se llamaba Arsenale, que es también la zona de Venecia donde se construían los barcos y donde ahora se celebra la Mostra de Cine". La misma génesis que el Arenal sevillano próximo a las atarazanas. Alegó que el nombre tenía "más connotaciones culturales que deportivas". No imaginaba que al cabo de los años aquellos estudios de Derecho que dieron paso a una vertiginosa trayectoria laboral que la llevaron a trabajar de estilista, búsqueda de localizaciones, diseño de flores o en la revisión de expedientes en la secretaría del ayuntamiento cordobés de Montoro le iban a resultar de inestimable ayuda.
"La primera instancia la presenté yo y la gané. Me hizo mucha ilusión". El Arsenal no bajó la guardia y ahora la misma Oficina de Marcas y Patentes le da la razón al club londinense por estimar que la denominación de la tienda conlleva "riesgo de confusión". Con la colaboración de dos amigas abogadas con bufete en Madrid, Lucía Ocejo y Reyes Aguado, Alicia Simón ha recurrido ante la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La tanda de penalties.
Una empleada de Arsenale atiende a una pareja de franceses de Bayona, que se llevan un par de sombreros. "Cuando llega la primavera y la temporada de toros, vienen muchos franceses y portugueses". Francés es el entrenador del Arsenal, Arsène Wenger, equipo que parece no haber digerido el 8-2 del Manchester United o la marcha de Cesc.
La sombrerera es sevillista. "Es lo único que sé de fútbol". Un equipo al que pertenecieron futbolistas como Suker o Reyes que después jugaron en el Arsenal. Nadie de este equipo se ha dirigido a ella telefónicamente ni se ha pasado por esta tienda en cuyo mostrador destaca un muestrario de abigarrados panamás.
Alicia Simón viaja todos los meses a Londres para recoger material de algunos talleres y visitar a sus hermanas Pilar y Adelaida, que trabajan en la capital británica, una como médico, la otra de ingeniera medioambiental. "Le han comentado a sus amigos mi eliminatoria con el Arsenal", bromea Alicia. Su tienda está a dos pasos de Padilla Crespo, firma centenaria del sector.
A las tres hermanas Simón les gustaba de niñas montar a caballo y les hacía ilusión vestirse de amazonas. Su padre las llevó a Osuna y les compró sombreros para lucir en la Feria en la mítica sombrerería El Bombo, ya desaparecida. Es su primer recuerdo de este atuendo que ya forma parte de su vida. "Antes de venderlos, yo hacía tocados y sombreros".
Se ve inmersa en una batalla jurídica absurda. Uno sale de la tienda y piensa en querellas de los maestrantes contra el bar Tendido 11 que está junto al Parlamento de Andalucía, de los herederos de Marguerite Yourcenar contra el Ayuntamiento de Sevilla por la competencia desleal de la calle Adriano al libro de cabecera de Felipe González o de los lectores del genial poeta asturiano Ángel González contra la guarnicionería Ángel González que a dos pasos de la sombrerería Arenale abrió sus puertas en 1926.
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