Rebajas de verano en Sevilla

Las rebajas más tranquilas del siglo

Una pareja ante un escaparate que anuncia un remate final en sus productos. Una pareja ante un escaparate que anuncia un remate final en sus productos.

Una pareja ante un escaparate que anuncia un remate final en sus productos.

Antonio Pizarro

Escrito por

· Álvaro Ochoa

Hoy finalizan las primeras rebajas de verano tras el estado de alarma por la pandemia. Y lo hacen de manera similar a como empezaron: con pocos clientes en las calles y centros comerciales de la ciudad. Sí cambian las temperaturas, pues hizo más calor en los primeros días de julio que en estos últimos de agosto. El presidente de la Confederación Provincial de Comercio, Servicios y Autónomos de Sevilla (Aprocom), Tomás González, comenta que "un poco mejor que en 2020 pero sin llegar ni mucho menos a lo normal". Aunque no cuentan con los datos completos, que se conocerán en la primera semana de septiembre, las conversaciones con sus asociados rezuman optimismo. Sobre todo, de cara al último trimestre, en el que el turismo debe aumentar su protagonismo en la ciudad: "Tenemos puestas las esperanzas en los últimos meses del año".

Esta afirmación es compartida por el resto del sector, que ansía el regreso de los sevillanos de sus vacaciones y la llegada de foráneos a la ciudad. El sonido de las ruedas de las maletas por las calles peatonales suele ser un indicador económico local crucial para la supervivencia de muchos comercios minoristas. Un ejemplo de ello fue la polémica surgida en el inicio del periodo de rebajas por el retraso de los toldos en las calles comerciales del centro. Precisamente Antonio Pérez, presidente de la Federación de Comercio y Servicios del Centro de Sevilla (Alcentro), relata que "las rebajas ya no son lo que eran, pues han sido difuminadas por una continua oferta de descuentos y de días como el Black Friday". En el caso de las de este periodo estival, Pérez destaca "un exceso de oferta que el consumidor no ha terminado de absorber". Algo que achaca al confinamiento y los meses en que los comercios no pudieron abrir.

Últimos días de descuentos veraniegos en las calles comerciales de Sevilla. Últimos días de descuentos veraniegos en las calles comerciales de Sevilla.

Últimos días de descuentos veraniegos en las calles comerciales de Sevilla. / Antonio Pizarro

No obstante, sí coincide en que "en las últimas semanas se nota más alegría en el consumo". Del descenso del 40% de la facturación con respecto a antes de la pandemia, según él, se ha pasado a un 20% aproximadamente. Un panorama esperanzador que se une al "miedo del sector" por retroceder por la aparición de una cepa nueva del virus. El representante de los comerciantes del centro de Sevilla aprovecha este balance veraniego para explicar que el mal momento por el que pasa la zona en el plano comercial "no sólo se debe al coronavirus". Pérez habla de "falta de infraestructuras para llegar al centro". Cree que el corazón de la ciudad va camino de "convertirse en un parque temático para turistas" y, aunque anuncia que "no cabe tirar la toalla", necesitan que "la administración ayude a que el sevillano vuelva al centro".

Los centros comerciales también juegan un papel fundamental en la geografía comercial de la ciudad. El ubicado junto a la Torre Sevilla es uno de los más modernos y conocidos. Desde la dirección del espacio comercial situado entre Triana y la Cartuja detectan "un mejor comportamiento en cuanto a afluencias y ventas respecto al verano de 2020". En este periodo estival, el centro ha recibido más visitas los días de inicio de semana, un aspecto que atribuyen a las salidas de los sevillanos a las playas durante el fin de semana. Además, en las últimas semanas, debido a la mejora de las restricciones sanitarias y al avance de la campaña de vacunación, "se ha notado la vuelta del público turista al complejo, con un mayor número de operaciones de tax free, más visitas de los clientes del hotel y de grupos de jóvenes extranjeros", detallan.

Varios clientes en una zapatería de la calle Rioja. Varios clientes en una zapatería de la calle Rioja.

Varios clientes en una zapatería de la calle Rioja. / Antonio Pizarro

Al otro lado del mostrador, en el lado de los clientes, hay tantas versiones como personas asomadas a los escaparates. Úrsula vuelve el miércoles a su puesto de trabajo, pero ya está en Sevilla. "Estoy echando un vistazo por si queda algo interesante", afirma mientras hojea un burro repleto de blusas en una tienda de ropa de la calle Tetuán. Cerca, una joven busca vestido para una boda: "Quedan muchas cosas de fiesta, pero yo me he acostumbrado a pedir por la web y descambiar lo que no me gusta", explica. Esta práctica, cada vez más usual, permite al cliente probarse ropa proveniente directamente de la fábrica y utilizar la tienda física como punto para devolver lo que no le queda bien o no le gusta al tenerlo en sus manos. La afluencia de clientes durante estos meses no ha sido la de otros años. Pocas tiendas son las afortunadas de tener colas para pagar o en los probadores, que recuperan su protagonismo tras muchos meses cerrados por las medidas sanitarias de la pandemia.

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