La rehabilitación del pabellón de Finlandia de la Expo del 92 Un lugar para la memoria y la obra de los arquitectos sevillanos

Alejandro Durendes, gerente de la Fundación Fidas ante su sede en la Cartuja.

Alejandro Durendes, gerente de la Fundación Fidas ante su sede en la Cartuja. / Juan Carlos Vázquez

Alejandro Durendes ha llegado hace tres meses escasos a la gerencia de Fidas con la intención de abrir una nueva etapa en la fundación. “Quiero aportar una línea de mayor independencia, aunque sigamos teniendo una colaboración estrecha y dando servicios a colegios profesionales como el de Sevilla y Córdoba”, explica.

Su estrategia pasa por cinco pilares básicos y el primero es fomentar a difusión a través de becas, ya se han convocado dos para investigadores, y poniendo en valor los fondos documentales de la fundación. Fidas atesora documentos privados de arquitectos como Aníbal González, Barquín y Barón, Alberto Balbontín, Gómez Millán, Ricardo Espiau, González Cordón, Antonio Sánchez Estévez, Eleuterio Población. Luis Recasens, Fernando Villanueva y Álvaro Gómez de Terreros, entre otros. Muchísimo material que no está digitalizado y que se puede consultar ya en el pabellón de la Cartuja.

“Queremos ampliar los fondos documentales con un proyecto ya en marcha que se llama Trazos de la memoria arquitectónica, enfocado a resaltar la historia de los arquitectos que han sido  referentes, digitalizando sus archivos y haciendo una publicación para cerrar el ciclo”, explica Durendes que anuncia que para el 30 aniversario de la Expo se han inventariado y digitalizado para poner al servicio del público los proyectos de todos los pabellones.

Fidas también trabaja en acuerdos con distintas instituciones para impulsar el espacio singular de su pabellón. Así se ha firmado ya uno, por ejemplo, con la Asociación de Amigos de la Ópera, que pretende llenar de música la sala de madera de La quilla.

Y tampoco va a abandonar su función de formación, pero sí quiere ligarla más al empleo. “Vamos a actualizar las temáticas de nuestros cursos y aportar una formación transversal para que los arquitectos no tengan que buscar fuera otras especializaciones; también para adaptarnos a las necesidades de las empresas y favorecer que los jóvenes arquitectos encuentren nuevos nichos de mercado”, apunta el gerente.

Y hay otra estrategia fundamental: las relaciones institucionales con Finlandia. “Ellos se han sentido huérfanos durante muchos años y agradecen mucho que nos hayamos acercado y le hayamos abierto su casa. Estoy seguro de que eso se traducirá en negocio para empresas sevillanas y finlandesas”.

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