La resaca emocional de Antonio Alvárez, el 'Bizcocho' se cuela en Cuaresma: "Todavía no me creo que hayamos ganado"

Tras hacer historia con el primer premio en el COAC para la primera agrupación sevillana, el autor de La Rinconada reconoce un cariño abrumador del público a dos semanas de un nuevo Miércoles Santo en su hermandad del Baratillo

La chirigota del Bizcocho y Pablo de la Prida hace historia como la primera sevillana en ganar en el Falla

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La chirigota del Bizcocho conquista Cádiz y Antonio Álvarez confiesa su emoción a Diario de Sevilla / Ismael Rubio

Se llama Antonio Álvarez Cordero, nació en 1984, es de San José de la Rinconada (Sevilla), pero tanto como para aficionados del Carnaval como para los que se están instruyendo en la materia, es el 'Bizcocho'. El que no haya escuchado un fragmento de la chirigota que este año ha hecho historia sobre las tallas del Gran Teatro Falla no está en el mundo: es que la primera agrupación sevillana que ha ganado el primer premio en el COAC en la modalidad de chirigotas, y además con una ventaja aplastante. Un incontestable liderato que ha roto moldes, complejos y estadísticas con un humor que él mismo define "inteligente". Sin embargo, a este creador incansable, la gloria no le ha cambiado el rictus. Antonio —bueno, dime Bizcocho, venga— nos recibe en el bar Lairén, en el centro de Sevilla. Huele a incienso, en el cartel a tiza ya pone que faltan 19 días para el Domingo de Ramos de 2026. Los nervios son los mismos, del Falla directo a la Cuaresma. Detrás de la explosión de confeti, los aplausos y las carcajadas nos encontramos con el autor de 'Ssshhhhh!!!', que reconoce que está aún intentando asimilar el cariño recibido desde que comenzó el concurso hasta que se anunció su victoria.

Ha pasado casi un mes desde aquella noche histórica (13 de febrero) donde le sacaron 28 puntos al segundo clasificado, Los amish del mono. Fuimos a por piononos (La decepción), pero el maremoto emocional aún no ha bajado. "Todavía no lo hemos digerido", confiesa: "Seguimos yendo de una actuación a otra corriendo, no te da tiempo a estar agradecido con una cuando ya estás pensando en la siguiente. Tienes que pararte en seco para decirte a ti mismo: 'illo, ¡que hemos ganado!'".

"No hago nada en la vida que no me cause buen rollo"

La historia de este triunfo no se entiende sin Dolores y Antonio, sus padres. Son su ancla y, paradójicamente, los que más distancia toman cuando las cámaras se encienden. "Lo están disfrutando muchísimo porque llevan todos estos años detrás de mí, viviendo los buenos momentos y los malos", relata con evidente ternura. Sin embargo, la sobreexposición de su hijo les impone una prudencia casi reverencial. "Mis padres son los que más miran por mí. Llega hasta el punto de que vienen a verme a sitios, como al pregón de Sanlúcar, y no se acercan, no quiere acapararme. Así que soy yo el que, cuando los veo a lo lejos, va a buscarlos".

Asimismo, ese vértigo del éxito es algo con lo que Antonio convive como puede. Asegura que la ansiedad "ya la trae de casa", por lo que su único mantra a la hora de crear, este año junto a su compañero Pablo de la Prida, coautor de la letra, ha sido la diversión pura y dura. "No hago nada en la vida que no me cause buenas sensaciones y buen rollo", comenta.

Nos lo hemos pasado muy bien haciendo la chirigota y creo que eso la gente lo ha notado.

Incluso Alejandro Sanz, que se declaró fan acérrimo durante el concurso, se sumó a las felicitaciones con una videollamada sorpresa: "fue un momentazo", recuerda el autor.

El calendario del Bizcocho entra en otra frase durante estos días en plena Cuaresma, de modo que al mismo tiempo, y al ritmo que puede, comienza sus preparativos. Suma años de costalero de la Caridad del Baratillo, donde asume un peculiar anonimato bajo las trabajaderas, aunque a veces, parezca misión imposible. A Antonio, al 'Bizcocho', no le gusta llamar la atención, pero sabe que el foco lo tiene, y a pesar de querer pasar desaparecibido le reconocerán porque tiene motivos para que eso ocurra en su tierra; y también en Cádiz, donde le han devuelto con todo el cariño y justicia el valor de su talento. De este modo, y forma ineludible, este autor sevillano ha abierto una nueva página memorable de la historia del Carnaval de Cádiz, y de su vínculo indiscutible con Sevilla. Además con un objetivo muy claro pensando en 2027: disfrutar otra vez, y pasárselo bien.

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