"Robaron en mi casa cuando daba a luz"

Las víctimas olvidaron las llaves dentro del coche, aparcado cerca del Hospital Virgen del Rocío

La Policía pide que no se dejen las llaves de casa dentro del coche

This browser does not support the video element.

Una familia sevillana, víctima de un robo en su domicilio mientras estaban en el Hospital Virgen del Rocío / Juan Carlos Muñoz

Dicen que el único motivo verdaderamente luminoso para cruzar la puerta de un hospital es el nacimiento de un hijo. También dicen, como una promesa de fortuna, que los bebés llegan al mundo con un pan bajo el brazo. Pero, a veces, los refranes no encierran la sabiduría suficiente para explicar la realidad. En agosto, una familia sevillana fue testigo de cómo un día que debía quedar envuelto en un halo de ternura quedó atravesado por una desazón difícil de explicar. Por un extraño regusto agridulce. El recuerdo del primer llanto de su hija quedó ligado, inevitablemente, a otro sonido: el de una llamada de madrugada alertando del robo en su vivienda mientras estaban en el Hospital Universitario Virgen del Rocío para que la madre diera a luz.

Todo ocurrió el penúltimo fin de semana de agosto del año pasado. Una pareja puso rumbo al centro hospitalario con un calor asfixiante y una Sevilla desértica como telón de fondo. La madre, Irene Calvo, rompió aguas durante la madrugada del 22 de agosto. Los nervios a flor de piel por la llegada del -seguramente- momento más importante en la vida de ambos provocó un despiste irremediable: el olvido de las llaves del domicilio dentro del coche, que dejaron aparcado frente al McDonald's ubicado en la calle Luca de Tena.

Durante los dos días que permanecieron en el hospital hasta el nacimiento de la pequeña, que tuvo lugar el 24 de agosto alrededor de las 19:00, el vehículo quedo estacionado en dicha vía. Podrían haberlo dejado dentro del aparcamiento del centro sanitario, pero las prisas por llegar y que la calle estaba completamente vacía explican que la idea ni siquiera pasara por sus cabezas. "Esa misma madrugada, con mi niña contando con apenas horas de vida, nos llamó una vecina para decirnos que nuestro perro estaba ladrando por los pasillos del edificio y que la puerta de nuestro piso estaba abierta", relata Calvo a este periódico.

Inicialmente, la pareja pensó que algún familiar, en un descuido, dejó la puerta del piso abierta tras encargarse del cuidado del animal durante su ausencia hospitalaria. Sin embargo, cuando el padre se dirigió al domicilio, descubrió que habían roto en mil pedazos el cristal de una de las ventanillas delanteras del vehículo, que todas las pertenencias estaban revueltas y que "las llaves de casa habían desaparecido".

¿Cómo sabían dónde estaba la vivienda?

La pregunta del millón: ¿Cómo sabían cuál era su vivienda? "Nosotros teníamos un papel de la revisión del coche y ahí aparecía la dirección de nuestra casa", apunta la sevillana y hace especial hincapié en que las coordenadas del piso no aparecían en la documentación, "tan solo en ese papel de la revisión" y ese camino fue el que siguieron los ladrones para probar suerte.

Y la encontraron. Cuando el padre llegó a su hogar encontró una escena que dispararía el desasosiego del más tranquilo. Todos los cajones abiertos, las mesillas de noche de los dormitorios desordenadas y los armarios completamente vaciados. Incluso buscaron efectivo dentro del congelador -"al parecer, la gente esconde dinero dentro"- que dejaron abierto de par en par. Los delincuentes se llevaron equipos fotográficos profesionales, varios ordenadores portátiles, un reloj Apple Watch, las llaves de repuesto de los coches de ambos, un par de discos duros, una bicicleta de montaña, y un robot aspirador. "Iban buscando oro, joyas y dinero, pero nosotros no teníamos nada de eso en casa... se llevaron lo poco de valor que teníamos y que podían transportar fácilmente", apunta la sevillana e indica que, al menos, "los ladrones tuvieron un poquito de corazón y el cuarto de la niña no lo tocaron" como tampoco "hicieron daño a mi perro".

"El primer día de mi hija en el mundo no pudo estar con su padre"

Más allá del daño material y económico, Calvo denuncia el impacto "emocional" que sufrieron por el robo. "El primer día de mi hija en el mundo no pudo estar con su padre, porque estuvo todo el tiempo con la Policía y con la Científica en mi casa", recuerda y reprocha la invasión "a la intimidad" de la familia. Aunque agradece que muchos familiares "se encargaron de limpiar y ordenar" antes de su regreso con la recién nacida, "tú sabes que han entrado allí... limpiamos toda nuestra ropa y tuvimos que cambiar la cerradura". Una situación de malestar que se suma a los nervios y al cansancio propios de unos padres que acaban de traer un bebé al mundo.

Según explicaron los agentes que se personaron en el domicilio, recuerda Calvo, este tipo de robos no son "un caso aislado", sino que forman parte de una estrategia perfectamente organizada. El procedimiento comienza cuando individuos dedicados específicamente a esta actividad rompen cristales de vehículos estacionados en zonas hospitalarias, pero también en los aparcamientos de playas como Matalascañas durante los meses de verano.

Una vez acceden al interior de los automóviles, estos delincuentes buscan llaves de viviendas junto con cualquier documentación que contenga direcciones particulares. Posteriormente, la información recopilada —llaves y dirección— se vende a bandas organizadas especializadas en asaltos domiciliarios. Estos grupos actúan con rapidez y profesionalidad, utilizando guantes para no dejar huellas dactilares y centrándose en la sustracción de objetos de alto valor y fácil transporte como oro, joyas, dinero en efectivo y dispositivos electrónicos.

"Cuento todo esto, porque a mí me hubiese gustado leer algún testimonio así. Las llaves se nos pueden olvidar a cualquiera en el coche, pero al menos, asegurarnos de no dejar ningún papel con direcciones", previene la sevillana.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último