Sevilla

Lo que saben del rector Carande

ROCÍO Carande pronuncia hoy una conferencia sobre Prosodia en la Universidad de Valencia. La catedrática de Latín de la Universidad hispalense mantiene el legado de su abuelo, Ramón Carande y Thovar, rector de dicha institución poco antes de la República.

El pasado 4 de mayo se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Carande en tierras palentinas. En septiembre de 1918, con 32 años, llega a la Universidad de Sevilla procedente de la de Murcia. Tantos años después, a don Ramón, hombre de sello, pipa y diligencia, primero de Extremadura y quinto de Alemania, le agradaría este desenfado colegial de una mañana cualquiera de mayo en la residencia universitaria que lleva ese nombre. Rector Ramón Carande. Aunque la mayoría de estudiantes interpelados por el cronista ignoran quién fue tan insigne historiador, descubren vínculos impensables.

Laura Fernández tiene 18 años y está en primero de Turismo. Tiene clase de Marketing y un poco de prisa. "Creo que era español", dice. A su hijo Bernardo Víctor, autor de una Biografía Ilustrada de su padre, le encantaría tan inocente afirmación. Españoles como don Ramón hay pocos.

Ana Orellana y Patricia Merino tienen 20 años y están en Segundo de Arquitectura. Ana es de Chiclana, Patricia de Badajoz. Quizás fue ese paisanaje con quien está enterrado en la finca de Capela, término de Almendral, lo que llevó a esta pacense a averiguar por Internet quién era el titular de su residencia. "Por lo visto, fue una persona que estuvo viajando mucho y que en Sevilla fue muy importante. Creo que estuvo en Salamanca". Como que conoció a Unamuno y al mismísimo Ortega y Gasset.

Las estudiantes de Arquitectura van a imprimir un proyecto común de una casa "por ahora imaginaria", dice Ana, hija de constructor y esteticién. Octavio Muñoz, 20 años, cordobés, también estudia Arquitectura y va a la Escuela a oír la conferencia que va a impartir un arquitecto holandés. "Sé que fue rector y poco más. Supongo que hizo muchas cosas en asuntos de infraestructura".

Julia Caballero tiene 18 años y va del Sherry a Jerez. Estudia primero de Filología Inglesa. Ha tenido clase de Historia de Inglaterra ("hoy tocaba la independencia de los Estados Unidos"), Lengua Inglesa y Teoría de la Literatura. "Metáforas y sinestesias".

Su primera opción era Farmacia, pero su forma de ser, dice quien se llama igual que una de las bisnietas de don Ramón, conecta más con esta carrera. "Me gustan los idiomas y viajar". El último verano pasó con sus padres una semana en una casa de la Toscana y estuvo en Roma, Florencia y Venecia. Ciudades todas ellas bien recorridas por el autor de Carlos V y sus banqueros, que llegó a Venecia en su luna de miel. "Ahora me voy a la Feria de Jerez, pero cuando vuelva voy a buscar cosas de este hombre".

La residencia Ramón Carande acoge en torno a cuatrocientos estudiantes. A la inauguración acudió Bernardo Víctor Carande, uno de los dos hijos del historiador, el padre de Rocío Carande. Valedor de revistas de cultura agrícola como Capela o Alor Novisimo, murió en 2005, el mismo año que el único equipo del que fue adicto, el Liverpool de Rafa Benítez y de su amigo Paco Herrera, ganó la Copa de Europa.

Ramón Carande y Thovar no disfrutó de ninguna residencia como la que ahora lleva su nombre. Su padre, abogado estricto, lo mandó a estudiar bachillerato un año a Santander y tres a Reinosa. Completó la formación en París, donde vivió en un palacete de Murat y aprendió equitación y esgrima. La Junta de Ampliación de Estudios le sufragó una estancia determinante en su formación en Munich. El año que viene se cumplen 25 años de la muerte del padrino simbólico de Laura, Ana, Patricia y Julia, que se va corriendo a la Feria de Jerez.

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