La Seguridad Social niega la incapacidad a un técnico del 061 en tratamiento por ansiedad

Jaime Castro denuncia que no se hayan considerado los medicamentos prescritos por Salud Mental que contraindican la realización de parte de su trabajo

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Una ambulancia del 061 en un desplazamiento por las calles de la ciudad.
Una ambulancia del 061 en un desplazamiento por las calles de la ciudad. / Europa Press

La Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) ha resuelto rechazar el inicio de un proceso de incapacidad temporal y dejar sin efecto una baja médica por ansiedad a un técnico de emergencias sanitarias del 061, en tratamiento prescrito por Salud Mental con medicación que advierte de la peligrosidad de conducir cualquier vehículo, mucho menos una ambulancia. Pese a ello, el INSS ha decidido anular dicho proceso "por no tener limitada su capacidad laboral". Ahora, su empresa, dependiente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), le reclama su incorporación tras no constar dicha baja.

Jaime Castro perdió hace un año una de las falanges del pie derecho tras una fractura de estrés óseo del segundo metacarpiano por una lesión que sufrió en marzo de 2022, pero que acumuló meses de retraso, tanto en su diagnóstico como en su tratamiento. La misma le ha generado un problema de ansiedad adaptativa prolongada por los miedos que le provoca el no poder, debido a estas limitaciones, reaccionar y actuar correctamente durante la asistencia de una emergencia.

La situación, en sus propias palabras, le ha llevado "al límite". "Sólo pido una solución que no me dan. He ido al INSS en infinidad de ocasiones y he dado registro a decenas de documentos con informes clínicos en los que hago constar que estoy en tratamiento de Trazodona y Lorazepan, que contraidican la realización de parte de mi trabajo. No me han ni respondido", lamenta Jaime.

El informe del Instituto Nacional de la Seguridad Social apunta, además, que la baja anulada "responde a la misma o similar patología que un proceso anterior de incapacidad temporal ya agotado". Extremo que Jaime asegura que "no es verdad" y así lo tiene recogido en informes médicos a los que ha tenido acceso este periódico. "La primera baja prolongada por la que fui propuesto para una incapacidad temporal que me rechazaron fue por un dolor insoportable en el tobillo a causa de mi lesión y cómo me la han tratado y la segunda por un trastorno de ansiedad agudizado por la imposibilidad de verme e mi puesto de trabajo. No es lo mismo", explica.

"La normativa dice que durante los primeros seis meses tras una baja de más de un año no puede dar otra bajar por el mismo motivo, pero en mi caso sería por otro. Es verdad que el problema inicial me ha provocado otro de salud mental, pero el motivo ahora es otro y también me la han denegado", añade Jaime que, asegura, que ya ha puesto esta situación en conocimiento del departamento jurídico del sindicato CCOO. "Si el INSS ha cometido una ilegalidad por rechazar una baja medica aún tomando Trozodona y Lorazepan, con las contraindicaciones que tiene y que afectan al desarrollo de mi trabajo, se va a denunciar en los juzgados", sentencia desesperado.

Jaime asegura que su caso responde a una cadena de "despropósitos" desde el principio. "La lesión ya se me diagnosticó tarde y mal. Me operaron tarde a base de muchos escritos y reclamaciones y reuniones de los directores de área", critica. Tras la intervención, y después de agotar un año de baja laboral, pasó al INSS, donde una primera revisión decidió prorrogar el periodo de no apto hasta por dos veces, entrando en el proceso denominado demora de calificación, lo que quiere decir que se pospone el momento en el que se decide si darla de alta o calificarla dentro del grado de incapacidad permanente que corresponda (parcial, total, absoluta o gran invalidez).

En su caso, fue denegada, al considerar que no existían lesiones suficientes que mermaran su capacidad de trabajo, como consta en el pertinente documento mostrado a este medio, a pesar de que un informe clínico firmado por el jefe de la unidad de pie y tobillo del Hospital Virgen del Rocío, el doctor Sergio Tejero, cointraindicaba actividades laborales que conllevaran cargar peso, y haciendo alusión, además, a un mapa de competencias de la Consejería de Salud, según denuncia Jaime, "que no tienen nada que ver con lo que hace un técnico de emergencias sanitarias del 061". Todo ello, unido a otro informe de salud mental, donde se reconoce el problema de ansiedad que ha desarrollado a consecuencia de toda esta situación.

"Siento verdadero miedo por verme durante una guardia ante un servicio en el que el pie no me responda y tenga que dejar tirado a un compañero en pleno operativo o tener un accidente", recalca el afectado.

En esta odisea que ha llevado a Jaime a la más absoluta desesperación, el técnico del 061 no sólo hace responsables de esta situación al INSS. Afirma que no ha recibido mejor trato en la Unidad de Valoración de Incapacidades (UMVI) de la Junta de Andalucía donde, asegura, se "niegan" a ponerle por escrito que la situación actual de su pie derecho no le permite desarrollar su actividad laboral, certificación que, según manifiesta, le piden en el departamento de Prevención y Riesgos Laborales de su empresa para intentar una adaptación de su puesto de trabajo, que también le ha sido rechazada. "Me tienen en un vacío entre la INSS, la UMVI y Prevención de Riesgos Laborales de mi empresa. Ya no puedo más", sentencia. 

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