Sevilla se convierte en una ciudad de hogares pequeños: casi el 60% vive solo o en pareja

Una familia con varios miembros caminan hacia el colegio, en el barrio de Los Remedios.
Una familia con varios miembros caminan hacia el colegio, en el barrio de Los Remedios. / JOSÉ ÁNGEL GARCÍA

La composición de los hogares sevillanos está cambiando de forma acelerada. La capital se enfrenta a un panorama demográfico completamente diferente al que caracterizó a la ciudad durante gran parte del siglo XX, cuando las familias numerosas eran la norma. El escenario ha cambiado de manera radical para dar paso a estructuras mínimas. Así lo indican los últimos datos del Padrón Municipal de Habitantes y lo avalan los diferentes expertos consultados. Las personas que viven solas tienen un peso importante: la cifra se ha disparado hasta el 31,06%, sumando un total de 88.223 hogares. Las viviendas con dos personas les siguen de cerca con el 27,45%, alcanzando los 77.945 hogares. En total: el 58,51%.

El envejecimiento de la población, el retraso en la edad de emancipación y un cambio en las preferencias vitales y sociales explicarían un fenómeno que "no es exclusivo de Sevilla". María del Carmen López Martín, profesora de Economía de la Universidad Loyola apunta que, desde el punto de vista demográfico, "nos encontramos con que la propia evolución de la población en España" empuja a que una parte importante de los hogares de una sola persona "correspondan a mayores". Además, la docente señala que la "mayor longevidad", que conlleva un envejecimiento de la población, provoca que "hogares que en el pasado contaban con más miembros ahora estén habitados por una solo".

Por otro lado, sugiere que"muchos jóvenes que tienen la posibilidad de independizarse prefieren vivir solos" a compartir piso. Este es el caso de Faustino Marañón, ingeniero informático de 33 años que reside desde hace un lustro en el barrio del Arenal. Confiesa que su situación es "excepcional" entre su círculo de amistades debido a las limitaciones económicas que enfrentan la mayoría de jóvenes. "Cuando uno se independiza solo, es difícil dar un paso atrás para compartir piso, salvo que sea con una pareja", admite y recalca que nunca se ha planteado tener compañeros de piso, porque "vivir con alguien te limita bastante en el tipo de cosas que puedes hacer y en la libertad que tienes".

Parejas sin hijos: el segundo pilar

Si los hogares de una persona lideran el ranking, los de dos personas les siguen de cerca. Este modelo ha crecido del 24,74% en 2012 al 27,45% en 2025, alcanzando los 77.945. La mayoría corresponden a parejas de personas mayores cuyos hijos se han independizado y a parejas jóvenes o de mediana edad que han decidido no tener descendencia o que han pospuesto esta decisión.

El "elevado precio" de la vivienda en Sevilla "está provocando que muchas familias en proceso de formación abandonen la capital en busca de municipios del área metropolitana donde los costes sean más bajos". Un hecho que reduce drásticamente la presencia de familias jóvenes con hijos en la capital. Así lo explica Julia Espinosa Fajardo, profesora de Sociología en la Universidad de Sevilla, quien también considera que "hemos evolucionado hacia una sociedad más individualista".

Si hace unas décadas la "ausencia de descendencia" era socialmente "penalizada", valora, esta decisión está cada vez más aceptada y normalizada en la actualidad. Esa centralidad de los niños en el proyecto vital, que anteriormente era incuestionable, ahora se diluye "frente a otras prioridades" como el desarrollo profesional, la realización personal o la calidad de vida.

"Llevo viviendo con mi pareja un año y medio, que fue cuando nos estabilizamos laboralmente, porque antes debido a la circunstancia de ser interina, he estado de un lado a otro por toda Andalucía", relata Fátima García, una sevillana que señala que esta itinerancia profesional ha retrasado significativamente su independencia del hogar paterno, generando un círculo vicioso: necesitaba ahorrar para independizarse, pero los gastos de alquiler impedían acumular capital suficiente para adquirir una vivienda.

La solución llegó cuando decidió regresar temporalmente a casa de sus padres para ahorrar el dinero necesario. Durante ese período, tuvo la fortuna de que le adjudicaran una VPO y "gracias a la ayuda del 20% me lo pude permitir", señala la joven.

La decisión de tener un hijo no está, todavía, entre sus planes. "Hemos tardado mucho en conseguir estabilidad en todos los aspectos de nuestra vida y, ahora, tener que quitármela me cuesta mucho trabajo", afirma con rotundidad y aunque cree que puede sonar "egoísta", tiene claro que tener descendencia conlleva ciertos gastos que le costaría asumir. "Ahora mismo, por ejemplo, voy a una pescadería o a comprar fruta y veo lo que cuesta que coman dos personas de forma sana, digo y pienso en el gasto que sería comprar para tres, pagar clases particulares o cualquier extraescolar y me preocupa".

Las familias numerosas son una rareza

Mientras los hogares pequeños crecen, los modelos que históricamente han definido a la sociedad sevillana pierden peso. Los de tres personas han pasado de representar el 19,85% al 18,85%. A pesar de ser todavía un grupo numeroso (53.523), su tendencia es claramente descendente. Una de las caídas más acusadas las han sufrido los hogares de cuatro personas, que han pasado del 18,41% en 2012 a solo el 15,58% en 2025. En términos absolutos, Sevilla ha perdido casi 6.000 de este tamaño en poco más de una década.

Dos mujeres pasean sus carritos por Sevilla Este.
Dos mujeres pasean sus carritos por Sevilla Este. / Juan Carlos Vázquez

En el extremo opuesto de la pirámide se encuentran las familias de cinco o más integrantes, que actualmente son una evidente minoría en la capital. Los hogares de cinco personas representan el 4,76% del total, mientras que los de seis han caído al 1,33%.

Eduardo Rosales es padre de una familia de cinco miembros que residen en el barrio de Nervión. "La ciudad es cara y los beneficios por tener cinco hijos no existen prácticamente, excepto en el bono social de la luz y algunas deducciones fiscales", apunta sobre una realidad que ha compartido con los padres de otras familias numerosas.

Además, la morfología de la propia vivienda constituye uno de los principales problemas, especialmente en barrios céntricos donde encontrar un inmueble amplio resulta complicado y costoso. Rosales adquirió su vivienda hace una década y señala que actualmente los pisos de su bloque se venden por "300.000 euros más" que el precio que él pagó entonces. Además, reconoce que "las casas cada vez son más chicas y nos costó bastante encontrar una casa donde estuviéramos a gusto".

Considera que el paso de dos a tres hijos representa un punto de inflexión económico que obliga a cambiar de vivienda, de coche y a asumir gastos estructurales mucho mayores. "Tener un nivel adquisitivo alto es la clave, creo que si no lo tuviéramos estaríamos un poco agobiados", apunta.

Polígono Sur, motor de la natalidad

Aunque los datos no detallan los tipos de hogares por barrios, los expertos consultados coinciden en que existe una notable diferencia entre zonas como Nervión -caracterizada por viviendas pequeñas y una población envejecida- y el Polígono Sur, donde las familias numerosas tienen mayor presencia.

Estas diferencias sí se pueden observar en el número de nacimientos. Según el Padrón Municipal de Habitantes, los barrios con más nacimientos a lo largo de 2024 han sido Polígono Sur, Cerro-Amate y Polígono Norte. El primer barrio, con 9,43 nacimientos por cada mil personas; el segundo, con 8,06 nacimientos por cada mil personas y el tercero con 7,79 nacimientos por cada mil personas.

Según Espinosa Fajardo, en barrios con mayor nivel educativo y económico, las parejas heterosexuales "priorizan su proyección profesional", lo que dificulta la conciliación familiar y reduce el número de hijos. Por el contrario, en barrios con menor nivel educativo, aunque las mujeres también se insertan en el mercado laboral, el coste de oportunidad profesional de tener hijos es menor, lo que explica una mayor tasa de natalidad.

Una teoría con la que está de acuerdo Ibán Díaz Parra, profesor de Geografía Humana de la Hispalense y valora que la ciudad afronta un declive demográfico significativo que se ha agravado en la última década: "La capital cuenta con casi 10.000 habitantes menos que en 1996, cuando la población rozaba los 700.000 residentes".

El experto explica que una ciudad crece o decrece por "dos dinámicas fundamentales": el saldo natural —diferencia entre nacimientos y fallecimientos— y el saldo migratorio —diferencia entre llegadas y salidas—. En el caso sevillano, el saldo natural se ha vuelto negativo desde 2017, perdiendo aproximadamente 1.500 habitantes anuales por esta causa. Sin embargo, apunta que mientras el saldo natural se ha hundido, el migratorio ha experimentado un cambio de tendencia: Sevilla ha comenzado a recibir más personas de las que se marchan. Un hecho que permite un crecimiento demográfico "modesto pero constante".

Incorporación de la mujer al mercado laboral

La incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido uno de los factores más determinantes en la transformación de la estructura familiar sevillana. Sin embargo, los expertos advierten que el problema no radica en esta incorporación, sino en que la tarea de "los cuidados, que era invisibles, lo siguen siendo". Esta situación genera una tensión entre la vida profesional y familiar que muchas mujeres resuelven retrasando o renunciando a la maternidad.

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