Un sevillano atrapado en Doha: "Las bombas resonando y la Embajada dice que no hay motivos para evacuarnos"
Juan Manuel Márquez Poyatos regresaba a Sevilla desde Nueva Zelanda y quedó varado en Qatar tras cancelarse su vuelo de enlace con Madrid
Asegura que, pese a pedir ayuda, no ha recibido "ninguna solución" para salir del país
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Un sevillano de 33 años permanece atrapado en Doha tras quedar interrumpido su viaje de regreso a España por la escalada bélica que afecta a Irán, Israel y Estados Unidos. Juan Manuel Márquez Poyatos vive desde el pasado viernes días de angustia e incertidumbre mientras intenta encontrar una forma de volver a casa sin éxito.
El joven regresaba desde Auckland, en Nueva Zelanda, donde estudia actualmente. Su plan de viaje estaba perfectamente definido. Volar de Auckland a Doha, continuar hasta Madrid y finalmente completar el trayecto hasta Sevilla. Sin embargo, al aterrizar en la capital catarí el conflicto regional provocó la cancelación del resto de vuelos, dejándolo varado en el país.
Desde entonces permanece alojado en un hotel cercano al aeropuerto. La aerolínea con la que viajaba se está haciendo cargo tanto del alojamiento como de las dietas mientras los pasajeros esperan una solución, pero la sensación de bloqueo y miedo no desaparece.
Juan Manuel explica que ha intentado buscar ayuda institucional para salir del país, pero hasta ahora no ha obtenido respuesta efectiva. "He contactado con la Embajada de España y no me han dado ninguna solución", lamenta. Según relata, las comunicaciones con las autoridades españolas no han ido más allá de información general, sin que exista un plan claro para facilitar la salida de los ciudadanos afectados. "La Embajada me llegó a decir cuando las bombas aún estaban resonando que que no había condicionantes suficientes como para considerar una posible evacuación. Es indignante", remarca.
Mientras tanto, el ambiente en la zona incrementa su angustia. Desde las ventanas del hotel se observan movimientos militares y en varias ocasiones se han escuchado alertas y explosiones. "Bombas, misiles por las mañanas, por las tardes, por las noches y de madrugada. Es un completo infierno", cuenta con la voz entrecortada.
Gran parte del tiempo lo pasa en el lobby del hotel, siguiendo las noticias y hablando con otros viajeros atrapados. Allí ha conocido a ciudadanos de distintos países europeos que se encuentran en la misma situación, aunque con una diferencia que le genera aún más frustración: muchos de ellos ya han sido contactados por sus embajadas.
"He hablado con alemanes, italianos, croatas o rumanos que ya tienen instrucciones para salir en vuelos organizados por sus países", explica. "A nosotros nadie nos dice nada. Lo único que queremos es salir de aquí con seguridad", resume Juan Manuel, mientras decenas de españoles en la región continúan pendientes de que la situación permita reanudar los vuelos o de que las autoridades españolas articulen alguna solución para facilitar su regreso.
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