La sorpresa que escondía la antigua iglesia de San Laureano de Sevilla

Urbanismo encarga el estudio que permitirá valorar el estado de conservación de los restos de pinturas murales para la posterior limpieza, consolidación y restauración

La antigua iglesia de San Laureano con la cubierta renovada en el año 2020.
La antigua iglesia de San Laureano con la cubierta renovada en el año 2020. / Abekoco

La rehabilitación integral de la antigua iglesia de San Laureano continuará con el estudio de los paramentos y las pinturas murales. La Gerencia de Urbanismo acaba de sacar a licitación estos trabajos que tienen como finalidad diagnosticar y valorar su estado de conservación para una posterior limpieza, consolidación y restauración de los elementos decorativos. En las obras realizadas entre 2019 y 2020 para reconstruir la cubierta y garantizar la solidez estructural del inmueble, se puso de manifiesto que los restos de pinturas que se conservaban eran más abundantes de los que se pensaba.

Según se recoge en la memoria correspondiente a la actividad arqueológica preventiva realizada durante el transcurso de las obras de conservación, se realizaron un total de 20 catas, que permitieron corroborar que la presencia de pintura mural en San Laureano era más abundante que la que en un principio se suponía, y que aun a pesar de las dudas sobre su calidad, el estudio de las mismas sería muy interesante, dado que el edificio adolece de estudios y publicaciones.

Durante esta fase, el estudio de las pinturas estuvo supeditado a las obras que en ese momento se ejecutaban, por lo que las catas se realizaron aprovechando grietas y catas anteriores, ejecutándose en seco, y mediante bisturí, en un total de 20 repartidas por todo el edificio. El objetivo era obtener un muestreo representativo, centrándose en las zonas más importantes, así como aquellas susceptibles de poder contener algún resto de pintura.

Según los primeros estudios las pinturas son de una calidad técnica media, pero con un estudio iconográfico muy interesante

Las catas, según añade el pliego, fueron realizadas en puntos muy concretos, y siempre al servicio de las obras de conservación que se estaban desarrollando en el inmueble. Como resultado, se comprobó una presencia de pintura “relativamente abundante” y en sitios donde anteriormente no se tenía constancia de las mismas, “de una calidad técnica media”, pero con un estudio iconográfico “muy interesante, dada la laguna documental que existe a este respecto.

En general estado de conservación de las pinturas era “bastante deficiente”, ya que en las zonas en las que hay mayor presencia, la calidad y su consistencia, en una fina capa, a veces sobre estuco de yeso, hacía que la pintura se desprendiera adherida al revoco de cal que las oculta. De ahí surge la necesidad de realizar un estudio exhaustivo de todo el inmueble que permita determinar las zonas dónde hay pinturas, las sus características y el estado de conservación de las mismas, para poder realizar seguidamente la propuesta de estudio completo, exhumación, conservación y protección.

En general, el estado de conservación de los restos de pintura existentes es muy deficiente

Los trabajos de análisis arqueológico de las estructuras emergentes y conservación-restauración recogidas en el contrato consistirán en: la ejecución de un programa de microcatas intensivo realizadas por un equipo formado por profesionales de la arqueología y especializados en conservación y restauración, de forma que pueda establecerse la ubicación de las pinturas, el programa iconográfico que presenta, el grado de conservación de las pinturas y, en base a ello, realizar una propuesta global de recuperación.

En algunos casos, puede ser necesaria una mínima intervención durante la labor de estudio, para evitar una pérdida mayor de los restos pictóricos. “Esta actuación estaría en consonancia con todas las propuestas planteadas, y sentaría las bases para futuras intervenciones de conservación y restauración”.

Se va a realizar un programa intensivo de microcatas por toda la iglesia

Estas intervenciones contemplan la limpieza mecánica superficial mínima, en seco con bisturí e incluso con cepillos; una limpieza química empleando los métodos y productos menos agresivos, como agua desmineralizada aplicada con pinceles y con hisopos para eliminar los restos de depósitos; la eliminación de sales mediante compresas de pulpa de celulosa y agua desmineralizada, que en el caso de eliminación de sales hidrosolubles se dejaría para intervenciones posteriores; la consolidación de revoques, en la que se deberá proceder a la consolidación y fijación de los bordes exteriores de los fragmentos pictóricos que puedan sufrir un desprendimiento inminente; y un estudio y propuesta de traslado: en el caso que se estime necesario, se planteará un levantamiento de aquellos paños que necesiten una reubicación, o un traslado de soporte, siempre encaminado a una reubicación in situ, para su adecuada contextualización.

La iglesia de San Laureano estaría completamente decorada aunque, como en otros muchos templos de la ciudad, sus pinturas fueron ocultadas en un momento dado bien por cuestiones de salubridad o por puro gusto estético. Hasta hace poco eran visibles los restos de un ángel.

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