Sevilla

El testimonio de una joven sevillana en tiempos del coronavirus: "No somos la generación del postureo"

  • La autora, sevillana de 22 años, graduada en ADE por la Universidad Loyola Andalucía, reflexiona sobre el papel de los jóvenes en esta pandemia que asuela al mundo

El puente de San Bernardo y la Giralda de fondo en una ciudad vacía. El puente de San Bernardo y la Giralda de fondo en una ciudad vacía.

El puente de San Bernardo y la Giralda de fondo en una ciudad vacía. / (Sevilla)

Esta juventud, sedentaria, siempre con el móvil en la mano, de ninis que viven de sus padres, que no trabajan. Esta juventud mal acostumbrada, siempre pensando en fiestas y salir, esta juventud rodeada de comodidades y caprichos. Una guerra es por lo que tendría que pasar una generación de jóvenes sin respetos ni valores cuyo único objetivo es plasmar su “idílica” vida en las redes sociales. Esta juventud del “postureo” y del bien aparentar, del consumismo y de la música bajera. ¿Esta juventud? ¿En estado de alarma? Que se prepare la sociedad…

Sí, esta juventud. Esta es la juventud que tiene dos grados universitarios bilingües, cuatro idiomas (español, inglés, francés e italiano), que a su vez gana competiciones deportivas, realiza voluntariados y estudia fuera, hasta en 5 países distintos para complementar su formación. Esta juventud que tiene que dejar su ciudad, país para poder optar a un trabajo aceptablemente acorde a su alta formación, esta juventud que recién contratados trabaja de nueve a nueve entre semana y los fines de semana lo dedican a cursar su máster.

Esta juventud, que dedica su tiempo libre a realizar voluntariados, como Guada, que rechaza una quedada con amigas por ir todos los sábados a dar clases de cocina a aquellos que la necesitan. Esta juventud que estudia y realiza prácticas al mismo tiempo, como Julia o Soco, que multiplican su escaso tiempo para complementar su formación con prácticas extracurriculares. Esta juventud, qué hasta los deportistas de élite, como Paloma, Blanca o Marina dedican el poco tiempo en el que no están entrenando para estudiar ingenierías, dobles grados e incluso prácticas.

En tiempo de pandemia, de estado de alarma. ¿Qué va a hacer esta juventud? No se lo tomará en serio, con esta juventud el mundo está perdido. Que se lo digan a Ana que envía carta a los enfermos de COVID-19 en los hospitales, que se lo digan a Marta que lleva la compra a sus vecinos mayores, población más débil.

Que se lo digan a Blanca o a los miles de jóvenes que no dudan en echarte una regañina cuando mencionas la palabra “salir”. O a Inés, que lleva una semana comunicándose por Whatsapp con sus padres por miedo a contagiarles, ella en su habitación y sus padres en el salón… O Lourdes, joven atrincherada sola en Madrid para ejercer y darlo todo en su pasión, lo que más le gusta, ser enfermera. O Alexander, médico recién graduado que está de voluntario en pueblos de Holanda ayudando a luchar contra el dichoso coronavirus. El mismo que cuando empezó todo me escribió exclusivamente para decirme una cosa: “María, stay at home”.

Una joven atiende a una clase impartida on-line Una joven atiende a una clase impartida on-line

Una joven atiende a una clase impartida on-line / (Sevilla)

El Estado ha decretado cuarentena, los ninis serán más ninis todavía. Y es así, que se lo digan a Julia “ni vive ni descansa” con nueve asignaturas a la semana más prácticas voluntarias. Esta juventud… Cómo Mari Carmen y María que no disponen de hueco para una tele-llamada con sus amigas, ya que están hasta arriba de tele-trabajo en casa. O a Carmen, agobiada porque le han anulado su examen de inglés, su examen del PER y no puede ir a su oficina. Rocío también maldice al COVID, no solo porque es persona de riesgo, sino porque le han suspendido sus ansiadas prácticas en Madrid. O a Maca que está trabajando en Nueva York y han cancelado los vuelos de su familia, lleva desde julio sin verlos… O a Reyes que desde su laboratorio sueña encontrar una vacuna para esta enfermedad.

Pero es que estos jóvenes no tienen iniciativa… díselo a Gabriela y a su innovadora marca de bolsos que ha llegado a ser imitada por grandes empresas moda, o a Jesús que salva vidas a los motoristas con su aplicación, o a Jero, que con los excedentes de su marca de ropa está fabricando ocho mil mascarillas y material sanitario para donar.

Todas estas personas, no son ni grandes empresarios, ni mayores, son jóvenes, jóvenes sevillanos con ganas de emprender, trabajar, ayudar y luchar por una sociedad mejor. Pero no es solo hoy en las circunstancias donde vemos la solidaridad de los jóvenes, son innumerables los proyectos solidarios de la juventud que están presentes durante todo el año. Que se lo digan a Jaime, Carlos o Bea, entre otros, y su asociación que todos los años llevan la alegría al valle de Mangola, o María y Jaime que nos demuestran que los niños más desfavorecidos de Sevilla también pueden soñar. También vemos el proyecto de la juventud en hermandades, colegios y universidades. Sofía, Pilar…  La fe también mueve a los jóvenes, todos los miércoles en Buen Aire Jaime, Clemen o Carlos dan testimonio de ello.

Sí, el coronavirus es una tragedia, pero no menos la realidad que vivieron jóvenes como María, Luís, Ángela o Blanca en la India, dedicando su verano a intentar sacar una sonrisa a personas cuya única preocupación es no morirse en la calle. Los jóvenes somos personas solidarias y conscientes del lugar y las condiciones en las que vivimos. Aunque estemos en cuarentena, sabemos lo afortunados que somos y tomamos como ejemplo todas las personas que luchan cada día por llegar a un país mejor, un país como el nuestro en el que los Derechos Humanos no son vulnerados. Patricia, María, Marina, Miky, Julia, Coqui, Curro y muchos otros, estudian y trabajan para poder llegar a ser algún día los líderes que impidan estas atrocidades.

Todos estos jóvenes solo son un ejemplo, una pequeña muestra de todos los que estudiamos, trabajamos y nos preparamos cada día para conseguir un mundo mejor. Somos una juventud responsable que asumimos la difícil situación que actualmente estamos afrontando. Nuestros mayores lucharon y trabajaron para llegar a donde estamos actualmente, pero ahora es nuestro turno, somos la generación más preparada, nos toca vivir y crear momentos increíbles. No os preocupéis, confiad en los jóvenes, en esta juventud, que sueña, estudia, trabaja, se sacrifica y es capaz de lograr cambiar el mundo para mejorarlo.

 

 

 

 

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