metrópolis | barriada de Begoña

El tiempo corre, pero hay sitios donde se para

  • Popular. Pisos pequeños para familias que fueron numerosas. En la barriada de Begoña cambió la sociología con el fenómeno migratorio. Enclave de afanes y esperanzas donde un colegio y una empresa con solera celebran bodas de plata.

El número 2 de la calle Guillena está exactamente igual que hace 34 años. Fue allí dentro donde el reportero daba por inútil emular a Michael Gross, llamado el Albatros, aquel cetáceo humano que deslumbró en los Juegos Olímpicos de Los Angeles. El mismo piso en el que un apagón nos dejó sin ver el gol de Maceda a Alemania en la Eurocopa de Francia. La dueña del piso vivía en la calle Miguel Cid, donde cada mes acudíamos religiosamente a pagar el alquiler. Una señora de Constantina, que es la calle Corrientes de este barrio de Begoña por el que parece que no ha pasado el tiempo.

La Avenida Pedro Gual Villalbí pasó a llamarse Trabajadores Inmigrantes por aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Pero alguien en este barrio tiene un recuerdo muy vivo de aquel ministro sin Cartera que se encargó de mitigar las miserias tras la riada del Tamarguillo de noviembre de 1961. El cartel con el nombre del barrio está encima de Peluqueros Alfonso. Hay dos calles con el mismo nombre, Brenes. "Antes era más tranquilo. Ahora hay muchos gritos, muchas peleas", dice Susana Hidalgo, que todos los días viene a Begoña desde el Parque Alcosa para abrir su tienda. La calle Orquídea delimita el comienzo del barrio, separado del de Villegas por la plaza de abastos que lleva el nombre de este último. Como ocurría hace tres décadas y media, el callejero es un viaje por la provincia: Constantina, Guillena, Gerena, Brenes, La Luisiana, Real de la Jara, El Pedroso, cuna del editor José Manuel Lara. No es el único en el barrio. En el límite sur, junto al bullicio infantil en el recreo del colegio Santa Catalina, son perpendiculares las calles Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. Los poetas del 27 que crearon la revista Litoral que milagrosamente se sigue publicando. Separadas o unidas por la plaza Luis Cernuda, allí estaba la imprenta de Juan Tapia y Antonio Sánchez Vara. De ese oficio queda el rótulo de Encuadernaciones Güemes: Fascículos, Revistas, Tesis doctorales, Boletines, Restauración.

Al final del callejón estaba el cine de verano de Miraflores. Al final del callejón estaba el cine de verano de Miraflores.

Al final del callejón estaba el cine de verano de Miraflores.

En Constantina hay un polideportivo del Instituto Municipal de Deportes que metieron con calzador. También tiene calle Guadalcanal, donde estaba el repetidor de televisión en el que se originó el apagón el verano de 1984, año orwelliano cuyo Gran Hermano es comparado con el mundo de hoy un primo sin Zumosol. En la calle La Luisiana trabaja una cuadrilla de Parques y Jardines. "Venimos todos los días, hay mucho forraje", dice uno de los empleados. Antonio Ramírez llegó al barrio hace dos años desde Triana, aunque este comercial nació en la villa malagueña de El Rincón de la Victoria. Pasa junto a una imagen de la Milagrosa. "Aquí abunda mucho inquilino de alquiler. En mi bloque, un joven matrimonio paraguayo se ha comprado la vivienda".

La barriada de Begoña está de doble cumpleaños. Este año son las bodas de plata de Azulejos del Valle, que abrió su fábrica en 1968. En 2019 será el colegio de la Milagrosa, de las Hijas de la Caridad, el que pase el rubicón del medio siglo en el barrio. Dos empresas modélicas separadas por la avenida Pino Montano.

Juan del Valle sí sabe quién fue Pedro Gual Villalbí, que además de ministro sin cartera -el complemento de moda en el trasiego ministerial- fue padrino de boda de Juan Antonio Samaranch. "A mí me salvó el cuero y el pantalón de franela", dice este vecino que el 10 de noviembre cumplirá 80 años. Su novia, Estrella Abril, que tenía 18 años, no tuvo tanta suerte. Fue una de las víctimas mortales de la Operación Clavel, la tragedia provocada el 19 de diciembre de 1961 por una avioneta que cubría la llegada de la caravana solidaria con los damnificados por la riada del Tamarguillo. "Bobby Deglané y el marqués de Contadero, que era alcalde de Sevilla, me visitaron en el hospital Virgen del Rocío, que le decían el Corea". Juan del Valle nació en El Coronil, paisano de Curro Pantagruel y de los hermanos Bernal, sabios del pueblo y del mundo. Un año después, a la madre de Juan le tocó el Gordo de la lotería. "Lo repartió un hombre que le decían el Triste. A esos pisos que dan a calle Constantina les dicen los del Triste". Cuenta que la barriada de Begoña la hicieron constructores gallegos. "Hasta los albañiles venían de Galicia". Juan del Valle tiene doce cuadrillas y cuatro tiendas en Pino Montano, Polígono San Pablo, Parque Empresarial Torneo y Los Remedios "que abrimos en Feria". Sus tres hijos Antonio Rafael, Juan Simón y Mari Carmen trabajan en la empresa. Seis veces abuelo "de cinco niñas y un Simón". Todos alumnos del San Francisco de Paula. Recuerda el cine de verano Miraflores al final del callejón. Casi 80 años. "A mí me mantienen el baile y nadar". Fred Astaire y Michael Gross.

Juan del Valle - a la derecha-, con personal (algunos de su familia) de Azulejos del Valle. Juan del Valle - a la derecha-, con personal (algunos de su familia) de Azulejos del Valle.

Juan del Valle - a la derecha-, con personal (algunos de su familia) de Azulejos del Valle. / Víctor Rodríguez

Hubo un día que el colegio La Milagrosa, orgullo del barrio de Begoña, cambió el perfil de su alumnado. "Era el colegio de las niñas bien, las familias traían a sus hijas para hacerse señoritas. Ahora vienen los niños de la zona 4, es decir, Polígono Norte, El Cerezo, Los Príncipes, Begoña. Mucho latino y niños que en su casa no pueden con ellos". Lo dice Eva Villar, directora pedagógica de un colegio con 750 alumnos de una orden que fundaron Vicente de Paúl y Luisa de Marillac.

El colegio prepara la fiesta de fin de curso, lo rodean las instalaciones deportivas "que se las expropiaron a las monjas" y la Casa de las Hijas de la Caridad. "La madre superiora es una americana que está en París, aquí está la sede de la Provincia España Sur, llega más abajo de Marruecos y tiene 33 colegios". Eva nació en Zarauz, paraíso de Arguiñano, y el destino, aliado con el amor, la mandó a una barriada con nombre de la patrona de Bilbao. Hizo escalas en Honduras y Bolivia. Enfermera de profesión, se doctoró en penalidades.

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