"Mi padre trajo a Roger Moore para una campaña del coñac 103 en Jerez"
los invisibles
Daniel Arreciado Zbikowski. Alosno y Polonia se funden en su árbol genealógico, que hizo la síntesis en Cartaya, junto a la cabaña de su tío el arquitecto Alberto Balbontín
TRABAJÓ en la publicidad y ahora se dedica a los marcos. Su pasión son los cuadros. A Daniel Arreciado Zbikowski (Sevilla, 1962) lo conocí en la galería-taberna Ánima, donde expuso una serigrafía en homenaje a Fidel Otero, artista-tabernero que murió en accidente de tráfico.
-¿De dónde viene el Zbikowski?
-De Polonia. Mi tatarabuelo era militar y se vino porque en aquella época desapareció el país. Su hijo, mi bisabuelo, también fue militar, y estuvo en la guerra de Cuba. En la Expo 92, donde no teníamos que guardar cola porque Charo, mi mujer, estaba embarazada, vimos en el pabellón de Cuba una exposición fotográfica de militares españoles que estuvieron en la isla.
-¿Lo encontró?
-Allí estaba. La misma cara y el mismo color de ojos que mi primo Enrique. Le hice fotografías. Mi hija nació en agosto del 92, fui a revelar los carretes y salieron todas menos las que hice en el pabellón de Cuba. Dos o tres años después, conseguí esas fotos.
-¿Y la niña de la Expo?
-Tiene 20 años. Estudia Administración y Dirección de Empresas.
-¿Los Arreciado vienen de más cerca?
-De Huelva. Mi padre era de Villarrasa, muy amigo de Antonio Ríos, que fue presidente del Consejo y también es de allí. El Arreciado se da mucho en Alosno, donde he ido algunas veces. Paco Toronjo era Paco Toronjo Arreciado.
-¿Ha ido a Polonia?
-Todavía no. Mi hermano José Manuel estuvo el último verano y vino impresionado. Estuvo en Zbiki, el pueblo del que posiblemente vengan los Zbikowski. Dice que es una zona rural donde se vive muy bien.
-¿Los polacos se adaptaron bien?
-Mi madre es Balbontín de segundo. Es una historia muy bonita. Nuestros bisabuelos compraron en Cartaya una colina, un trozo de monte desde el que se ve la marisma y el Terrón, el puerto de Lepe. Los días claros se ve la zona de la Casa del Palo y la barra de arena de El Rompido. Sus hijos se fueron haciendo casas.
-¿Se ve la mano del arquitecto Alberto Balbontín?
-A la casa de mi tío Alberto le decían la cabaña. Muy innovadora, preciosa. Estaba la casa de mi tío Alberto Balbontín, la de mi tío Mario Balbontín, el padre de Tomás, el periodista. Yo aprendí a montar en bicicleta en la bicicleta de mi primo Tomás.
-¿A qué se dedicaba su padre?
-A la venta de vinos. Murió joven. Mi padre trabajó en una agencia de publicidad que montó con mi tío Eduardo Balbontín. Una delegación de la agencia de Víctor Sagi que organizó el Mundial de España 82. Para una campaña del coñac 103, mi padre se trajo a Roger Moore. Fue tremenda la llegada al aeropuerto de Sevilla, no podían dar dos pasos.
-No todos los días viene 007...
-Todavía no había hecho las películas. Su popularidad se la debía a la serie El Santo. Tengo en casa tarjetas suyas dedicadas con la firma de Simon Templar y el dibujito del círculo. El anuncio lo hicieron en las bodegas González Byass de Jerez.
-¿No siguió los pasos de su padre en la publicidad?
-Yo también tuve mi agencia de publicidad. La oficina estaba en Marqués de Paradas. La monté con mi hermano José Manuel. La agencia AZ (Arreciado Zbikowski). Montamos nuestro propio estudio creativo. La segunda Macintosh que hubo en Sevilla la tuvimos nosotros.
-¿Trabajaron para la Expo?
-Algunas cosas. La campaña del restaurante de Juliá en el World Trade Center, que fue un éxito impresionante. Hicimos la campaña del concierto de Julio Iglesias en Surfasaurus, la discoteca de Matalascañas. Fuimos de los primeros en usar una avioneta con fines publicitarios.
-¿Los marcos o los cuadros?
-Están muy unidos. Por mi relación con la enmarcación, viajo a muchas exposiciones, he ido a Arco. Me gusta mucho el arte contemporáneo, sobre todo la abstracción, el grabado. En talleres de mis clientes he conocido a pintores como Eduardo Naranjo o Florencio Aguilera. El marco es más importante de lo que se cree. Cuentan que El Greco se gastó más dinero en un marco que lo que le pagó la iglesia que le había encargado uno de sus cuadros.
-¿Su marco incomparable?
-La plaza del Museo. Allí tuvieron su consulta Enrique Zbikowski padre e hijo, los dos oftalgmólogos, mi abuelo y mi tío. Vivíamos junto a la casa de mármol donde vivía Diego Puerta. Mi abuelo fue hermano mayor del Museo. Los niños salíamos al balcón para ver la cofradía. Cuando dejó de salir, le giraban el Cristo. Por parte de mi mujer, su abuelo, Miguel Gallardo, fue hermano mayor de Montserrat y de las Penas de San Vicente. Uno de sus nietos, primo de mi mujer, es costalero del Gran Poder.
-¿El Zbikowski se mantiene?
-Mi abuelo tuvo cinco niñas y un varón, mi tío Enrique. El único que lo lleva de primer apellido es mi primo José. Los demás, de segundo. Nosotros o los Lazo Zbikowski, los dos médicos, uno médico militar, otro traumatólogo del Sevilla, que trabajó con el doctor Leal Graciani.
-¿Es socio del Labradores?
-Como mi abuelo.
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