Sevilla

Una trampa para los ciclistas

  • Un cliclista sufre un accidente en la misma grieta que causó otro grave siniestro en octubre entre Gerena y Aznalcóllar y que había sido arreglada

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El pasado mes de octubre, un ciclista de 46 años acabó gravemente herido en la UCI del Hospital Virgen Macarena tras encallar la rueda delantera de la bicicleta en una grieta de la carretera que une Gerena con Aznalcóllar, la A-477. El ciclista cayó de cabeza por delante del manillar, perdiendo la conciencia. Su familia admitió entonces que estaba vivo "de milagro". Ayer, dos meses después, otro ciclista tuvo un accidente en la misma grieta, a pesar de que la hendidura ya había sido arreglada por la Junta de Andalucía.

Esta grieta, de unos cinco centímetros de grosor, se ha convertido en una trampa para los numerosos ciclistas que circulan por esta tranquila y llana carretera. Los 37 milímetros de grosor de la rueda de una bicicleta de carretera estándar caben de sobra en esta fisura, quedando ésta encallada.

"Es una vergüenza. Se supone que tras el accidente de octubre habían arreglado la grieta pero en realidad sólo han puesto un parche", explica Juan Arjona, compañero del ciclista de 60 años que se cayó al suelo ayer por la mañana en este mismo lugar tras quedar atrapada la rueda de su bicicleta, resultando ileso. "No han rellenado el hueco, sólo han puesto una mijilla de alquitrán y de pintura para ocultar la raja". Según explica Juan Arjona, en la fisura cabe perfectamente una mano entera y si se empuja con el dedo, el suelo se hunde. Además, es fácil levantar la pintura con la mano sin ejercer mucha fuerza. "Si sólo con un dedo se puede hundir la masa, imagínate qué puede ocurrir cuando pasa por encima una bicicleta de 10 kilos con un hombre de unos 70 kilos", comenta Arjona indignado. "No podemos evitar que un burro beba alcohol y luego coja el coche, pero sí se pueden evitar cosas como éstas para salvar la vida de los ciclistas".

Juan Arjona asegura que su compañero tuvo suerte ayer, ya que el grupo con el que circulaba se había parado previamente y circulaban muy lentos y separados cuando pasaron por la grieta. "Si hubiéramos ido a 30 kilómetros por hora o en grupo, como solemos circular, nos hubiéramos caído varios. Podría haber sido una desgracia", comenta.

Varios ciclistas pedían ayer en las redes sociales responsabilidades y calificaban los trabajos llevados a cabo después del grave accidente de octubre como "un fraude" y "una chapuza".

Esta comunidad de deportistas se queja de la falta de mantenimiento y el mal estado de los arcenes, que ponen en peligro a los ciclistas de la zona. Éstos lamentan que quienes proyectan las obras de rehabilitación o construcción de las carreteras no se acuerden de ellos y no acondicionen adecuadamente los arcenes.

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