“Soy de Triana al 100%”: Kato, el grafitero que ha revolucionado el barrio con un mural viral en una puerta de garaje

La historia de Kato, el artista autodidacta que en solo seis horas ha convertido la puerta de un garaje un símbolo del orgullo trianero

La puerta de un garaje en Triana convertida en obra de arte que no ha dejado indiferente a nadie: "Qué cosa más bonita y más nuestra"

Un garaje convertido en homenaje a la cerámica de Triana / Chantal de la Cruz, Vídeo: Ismael Rubio

Triana está este lunes en boca de todos. El culpable es un mural que ha transformado la puerta de un garaje en una obra que emociona al barrio. Su autoría recae sobre Fabian Bravo, pero responde y nos atiende ante su obra, como Kato. Es un artista urbano nacido en 1986, que comenzó haciendo firmas bajo los puentes y hoy vive del muralismo recorriendo España. “Yo vivo en muchos sitios, pero soy de Triana al 100%”, afirma. Y eso se nota en cada trazo. La comunidad de vecinos le pidió inicialmente un paisaje del puente, una imagen clásica del Puente de Triana. Pero él propuso algo distinto: reinterpretar un azulejo histórico del emblemático Bar Santa Ana, adaptándolo al formato mural.

El resultado es una réplica con matices propios que combina el puente, el sol y la cerámica tradicional trianera. Una mezcla de memoria, identidad y color que está conquistando a vecinos y curiosos. “Quería hacer un homenaje a los azulejos originales de Sevilla, a lo que he visto desde chiquitito. Me hacía mucha ilusión”. La obra, recién terminada hace apenas unos días, se ejecutó en solo seis horas. Tuvo que esperar a que pasaran los efectos del temporal en la cuidad para comenzar con la ejecución, y tras ello, tan solo medio día bastó para convertir una puerta gris en un nuevo punto de referencia para el barrio.

Los vecinos se asombran ante la obra de Kato, en Triana.
Los vecinos se asombran ante la obra de Kato, en Triana. / Ismael Rubio

Mientras charlamos con Kato, una elegante señora se para frente al mural. No es vecina de Triana, pero pasa cada día por la calle San Jacinto, frente al Tejar, y su asombro se le ha notado en la cara. Se llama Charo: "soy una enamorada de Sevilla y de Triana, y esto le da un caché a la calle... Triana ya tiene, pero esto es precioso" apunta mientras continúa su camino apresurada. Va a recoger a su nieto. Al igual que ella, todo el que camina esta mañana por Triana mira impactado y no repara en preguntar a los cámaras que fotografían y graban la escena si el joven que atiende a los micrófonos es el artista. Un lunes con estos colores es menos lunes.

Un homenaje a la esencia del barrio

Tras hacerse viral en redes, el artista reinvidica ciertos mensajes: “El graffiti son pintadas ilegales, firmas, letras... El muralismo es decoración, es trabajo, es cultura. Usamos el mismo material, pero no es lo mismo”. Kato defiende que el arte urbano puede convivir con la legalidad y aportar valor cultural. De hecho, muchos de sus trabajos llegan a través de ayuntamientos, licitaciones públicas o fondos europeos. “Personas hay, paredes hay. Aquí no es una competencia”.

Comenzó en 1999 como la mayoría de grafiteros: firmas con amigos, espacios abandonados y aprendizaje autodidacta. Hace 17 años decidió apostar todo por el arte. Su mujer, Vicky, ha sido clave en ese salto profesional. La nombra en cada momento y su apoyo, reconoce, ha sido vital para creer en su trabajo. Desde entonces ha pintado fachadas completas como un hotel en Portmán (Cartagena), donde integró colores turquesas, ocres y marrones inspirados en las minas y el mar. Actualmente trabaja en varios proyectos en la Subbética cordobesa, Coín y hasta en La Gomera. Su método es casi antropológico: “Estudio mucho la gama de colores del sitio. La cultura, la historia, lo que representa el barrio”, apunta.

Murales con mensaje: del bullying a la esperanza

Más allá de la estética, su obra tiene una dimensión social. Ha realizado murales contra el bullying y a favor de la esperanza en los momentos difíciles de la vida, que no son pocos. En uno de ellos, una niña carga una mochila simbólica mientras intenta alcanzar la luna. “Si tiene ayuda, alcanza su meta. Si no, cae”. El mensaje ha emocionado incluso a personas que atraviesan enfermedades graves. “Siempre intento buscar un mensaje que ayude, y que remueva conciencias”.

De etes modo, la puerta de este garaje ya no es solo una puerta: es un espejo del barrio y tanto él, como los vecinos del bloque, como el resto de la zona, están emocionados y disfrutando del impacto de la belleza en tiempos difíciles. Kato lo tiene claro: el muralismo está viviendo su momento. “Es una galería de arte en la calle, para todo el mundo. Mejor color y cultura que una pared gris”. Mientras tanto, su mural sigue acumulando fotos, likes, comentarios en redes sociales, visualizaciones virales en TikTok, y por supuesto visitas improvisadas. Y él, fiel a su estilo, ya piensa en el siguiente proyecto. Porque como dice: “Yo no he trabajado seis u ocho horas al día. He trabajado muchas más. Vivir del arte es difícil, pero hay que pelear duro por ello”.

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