Los vecinos de la Alameda estallan por el ruido del Monkey Week
Los residentes critican la "falta de respeto" del Ayuntamiento y éste arguye que se ha exigido el cumplimiento de los horarios.
"Nos han echado de casa". Los vecinos de la Alameda de Hércules han agotado su paciencia este fin de semana ante el "ensordecedor y desmesurado" ruido provocado por los conciertos del Monkey Week, que se celebra desde el viernes. Los residentes denuncian que la potencia desmesurada de los conciertos desde primera hora no les permite descansar, si siquiera permanecer en sus casas. Muchos de ellos se han visto obligados a marcharse durante el fin de semana. También denuncian los efectos colaterales del festival, como la suciedad o las botellonas, que además padecen durante casi todo el año por la movida. Los vecinos que se pusieron en contacto con este periódico lamentaron profundamente que el Ayuntamiento haya convertido la Alameda de Hércules en un "parque de ocio" destinado a acoger todo tipo de eventos ruidosos sin tener en cuenta que es un lugar residencial.
El presidente de la Asociación Barrio de la Alameda, Luis Gómez, explicó que es habitual que tengan que padecer todo tipo de molestias, aunque la gota que ha colmado el vaso ha sido el Monkey Week: "Yo tuve que huir el viernes. Era inaguantable. Nos echaron de casa". Gómez aseveró que, lamentablemente, es habitual la celebración de todo tipo de eventos en la Alameda, e instó al Ayuntamiento a darles un respiro a los vecinos: "La Alameda es una zona residencial, pero parece que nadie se entera de eso. Vamos a repartir este tipo de eventos por toda la ciudad. Hay muchos espacios culturales para ello".
Otra vecina, Nuria Rodríguez, criticó duramente al Ayuntamiento: "Estamos amargados. Lo de la Alameda es una cuestión política. Políticamente quieren hacer saber que han recuperado la Alameda. Habíamos pasado una época más calmada, pero esto no ha sido normal. No se puede ni vivir ni trabajar. Cualquier vecino al que le preguntes te dirá que prefiere la Alameda deprimida, con coches, con putas... antes que esto". Esta vecina advirtió de los efectos negativos para la salud que han tenido que sufrir: "Yo tengo a mi padre con 79 años en casa muriéndose. No puede salir y en la casa no se podía estar. Llamé al 112 para advertirlo".
Otro de los vecinos que se puso en contacto con este periódico, Óscar Ceballos, también se tuvo que marchar de su domicilio: "Era imposible aguantar. Los niveles de ruido eran inasumibles". De los tres escenarios instalados al aire libre, es el de la Torre de Don Fadrique es el que más irrita a los residentes al estar en el interior de una manzana colmatada de viviendas. También les ha sorprendido que se haya llegado a habilitar el garaje del hotel Patio de La Cartuja como sala de conciertos.
Los vecinos insistieron en "la absoluta falta de sensibilidad y sentido común" que demuestra el Ayuntamiento, en especial el concejal Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, "que tendría que estar entregado precisamente a cuidar de la ciudad como hábitat".
Pilar Casado, otra vecina, solicitó la pasada semana una cita al Gerente del ICAS, Francisco Cerrejón. Según relató, ante su preocupación, éste le indicó que el evento estaba avalado por una organización de reconocida trayectoria y que se había tratado de minimizar las molestias que el festival pudiera causar a los vecinos.
Los vecinos remarcaron" la absoluta falta de respeto" que el Ayuntamiento muestra hacia ellos al tratar un espacio público, inserto en una populosa zona residencial, "como si fuera un parque temático que se puede alquilar por metro cuadrado". Monkey Week -añadieron- no es un festival de carácter público o cultural, "sino un evento comercial organizado por una empresa privada con fines lucrativos y de promoción diversa". Por último, insistieron en que este evento "consolida la degradación de la Alameda como hábitat, al remarcar su carácter de lugar de ocio de explotación intensiva".
Los efectos del Monkey Week también se dejaron notar en la parroquia de Omnium Sanctorum, en la calle Feria, donde tuvieron que cerrar las puertas para las misas, o en la casa sacerdotal de la calle Becas, donde residen muchos ancianos.
Desde el Ayuntamiento, ante las críticas, argumentaron que se trata de un evento cultural de música urbana de relevancia nacional e internacional: "El gobierno entiende que pueda generar estos dos días algunas molestias, igual que ocurre con numerosos eventos de distinto tipo que se realizan en la ciudad. En cualquier caso, se ha exigido a los organizadores un cumplimiento riguroso de los horarios y de la planificación establecida".
36 Comentarios