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Un 28-F antes del 28-F: viaje en el túnel del tiempo

  • Galardones. Hace 42 años, Radio Sevilla entregaba unos galardones, Sevillanos del Año, en los que distinguía a personas destacadas del arte y la cultura y a entidades solidarias

María Jiménez fue una de las galardonadas en el 28 de febrero preautonómico. María Jiménez fue una de las galardonadas en el 28 de febrero preautonómico.

María Jiménez fue una de las galardonadas en el 28 de febrero preautonómico. / d. s.

Es como un 28-F en el túnel del tiempo. Tanto tiempo que en ese febrero de 1979 faltaba un año para que se celebrara el referéndum. El 2 de febrero de 1979, en el Hotel Los Lebreros, que entonces era de Rumasa, tenía lugar la entrega de los premios Sevillanos del Año 1978, entregados por Radio Sevilla. Los premiados recibirían los diferentes Diplomas e Itálicas en un podio encabezado por Plácido Fernández Viagas, galardonado con el título de Sevillano de Honor.

Hace tanto tiempo que a la entrega asistieron el entonces arzobispo de Sevilla, cardenal José María Bueno Monreal (todavía estaba en Tánger, la ciudad natal de Plácido, su sucesor, Carlos Amigo Vallejo) y el gobernador civil de Sevilla, Luis Fernández Madrid. Una figura de la Administración que ya es prehistoria.

Hace cuatro décadas ya se reconocía la tarea con niños vulnerables del Polígono Sur

Es muy significativo conocer la identidad y méritos del resto de premiados en las distintas categorías. En el apartado de Difusión y defensa del habla andaluza, el premio fue para el novelista y catedrático José María Vaz de Soto, un onubense de Paymogo que en esa época daba clases de Español en Mulhouse, la Alsacia francesa y antes alemana. Un premio de total actualidad con el asunto del acento andaluz.

En teatro, el galardón fue para José Pablo Ruiz, historia viva de una ciudad que dio grupos como Esperpento, Tabanque, Mediodía o La Cuadra. En Divulgación Sevillana, Abel Infanzón, pseudónimo de Antonio Burgos. Uno de los premios respondía al pomposo título de Gestión y protagonismo de la mujer en los esperanzadores campos de la Política y la Cultura. Lo recibió Soledad Becerril, a la que el presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo le permitió unir ambos sumandos al nombrarla ministra de Cultura en 1982, la primera mujer en un gabinete desde que lo fuera Federica Montseny.

En política, el premiado fue Fernando Soto. Uno de los tres sindicalistas sevillanos, junto a Acosta y Saborido, que vivió el Proceso 1001 en pleno franquismo. Diputado del PCE en las primeras elecciones de 1977. La Labor Social fue para la iniciativa Salta la Tapia que llevó la música andaluza al psiquiátrico de Miraflores. Justo diez años después Europa saltaría la tapia del muro de Berlín. Uno de los síntomas de que ciertas cosas no han cambiado casi nada lo prueba el destinatario de la Labor pedagógica y social: el Grupo de Jóvenes Estudiantes por su labor en favor de niños conflictivos en el Polígono Sur. Precursores de la Fundación Alalá en el mismo escenario.

Por su ambicioso programa en pro de nuestra cultura... Así rezaba el mérito contraído por el Congreso de Cultura Andaluza que en 1978 inauguró en Córdoba Antonio Gala. Popular del año fue María Jiménez, trianera que un día antes había cumplido 29 años. En el 82 acompañó a Felipe González en la caravana socialista. En la ciudad del Betis y el Sevilla, el premio de deportes fue para el Plan Experimental de Educación Física Deportiva detrás del que se veía la mano de Felipe del Valle.

Se reconocía en la actividad juvenil a un deportista del intelecto, el ajedrecista Manuel Rivas. Con el mismo nombre que el novelista gallego, tenía entonces 18 años (hoy tiene 60), nacido en Jaén, fue cuatro veces campeón de España de Ajedrez.

La mejor iniciativa de 1978 fue considerada la del Colegio de Arquitectos, un revulsivo en el páramo del tardofranquismo. En actividad científica se distinguió al doctor en cirugía cardiovascular Luis Castillón Gascón. En Literatura, a Julio Manuel de la Rosa, que despertó a la literatura a muchas vocaciones del periodismo y viceversa. El premio en cine fue para un cineasta que también es arquitecto, Juan Sebastián Bollaín. En las Artes Plásticas, un rojo comprometido y divertido como Paco Cuadrado, que tendía puentes entre Rosa Luxemburgo y Rosa Morena.

En el apartado de Arte Flamenco, el galardón fue para las Peñas Flamencas Sevillanas. Ese año 1979 tuvieron lugar las primeras elecciones municipales de la democracia. El Ayuntamiento presidido por el andalucista Luis Uruñuela puso en marcha la Bienal de Flamenco, que sigue en activo y con la que no ha podido ni la mismísima pandemia.

El cartel lo cerraba el torero de la temporada, Juan Antonio Ruiz Espartaco. Su sobrenombre, como el esclavo y gladiador de la película de Kubrick, se debe a su nacimiento en la población de Espartinas, en el Aljarafe. En nombre de todos los premiados, tomó la palabra en el Hotel Los Lebreros Plácido Fernández Viagas, que medio año antes, en mayo de 1978, había sido elegido en la Diputación de Cádiz presidente de la Junta de Andalucía.

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