La vista del muñidor de la Mortaja

calle rioja

Chicotá. La noche en la que Sergio Pascual habló en el programa de Canal Sur de Manu Sánchez de sus vivencias de costalero, el 'capataz' Pablo Iglesias lo sacaba de la 'trabajadera'

Francisco Correal

18 de marzo 2016 - 01:00

ES muy probable que a la misma hora en la que Sergio Pascual le contaba a Manu Sánchez en su nuevo programa de televisión, Vuelta y Vuelta, sus vivencias como costalero en la Hermandad de los Estudiantes, su capataz en el Partido, Pablo Iglesias Turrión, le estaba ordenando al contraguía que sacara de la trabajadera al secretario de Organización. Manu Sánchez es muy cofrade, uno entiende su afición a las subordinadas en ese laberinto de mapas y gráficos cuando lee que fue pertiguero en la Hermandad de la Oración en el Huerto de Dos Hermanas. Se lo cuenta a Juan Salas Rubio en la revista que éste le hace en el último número de Cuaresma, que con pleno de gente se presentó en la terraza del hotel Doña María.

El más televisivo de los políticos de Podemos, este extremeño por circunstancias que estudió Antropología Social e Ingeniero de Telecomunicaciones y que trabajó en Abengoa antes de irse con una ONG a colaborar en Bolivia, está harto de coger el AVE para salir en mil y un programas; y ha tenido que ser la noche del martes, justo una semana antes de la salida de los Estudiantes, cuando haya sido objeto de la purga de su amigo Pablo, del que decía en la entrevista que le hicimos a mediados de septiembre: "Pablo Iglesias está en su mejor momento, los libros de Historia hablarán de él". No fue hablando de política, de los pactos o la crisis de los refugiados, sino de Semana Santa en compañía del portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla.

Manu Sánchez también recogió el testimonio de Carlos Amigo Vallejo, el vallisoletano que llegó a la diócesis de Sevilla desde la de Tánger en el verano de 1982, cuando Sergio Pascual tenía cinco años y Pablo Iglesias cuatro. ¡Qué monos! Manu Sánchez entrevistador en su programa televisivo y entrevistado en la revista Cuaresma, donde muestra un acercamiento y respeto hacia la Semana Santa. Habla con conocimiento de causa del pregón de Rodríguez Buzón, de la imaginería de Luis Álvarez Duarte, de las cosas de José Luis Ortiz Nuevo, tantos años costalero de la Hiniesta además de concejal de Cultura cuando monseñor Amigo llegó de Tánger a Sevilla.

La noche que Pablo se cargó a Sergio estrenaban El Caso en la Primera y en Antena 3 se retrasaba la entrevista de Pablo Motos a Bertín Osborne por la interminable tanda de penaltis del Atlético-PSV Eindhoven. En la citada entrevista, Manu Sánchez confiesa que lo que de verdad le gustaría ser es muñidor de la Mortaja. Parece una premonición de lo que le pasó al invitado de su programa. En vísperas de la Semana Santa es habitual que la gente se pase por la peluquería. Ayer, los Melado, padre e hijos, tenían en sus respectivas sillas de barbería al pintor Manuel Salinas y al periodista Juan Bustos, conductor del programa de radio El Pelotazo. Salinas es un artista universal y un pintor de barrio: toma cerveza en Las Columnas, va a misa al Gran Poder, al gimnasio de Diego en Amor de Dios y se arregla el pelo en Melado. Pintor de obra abstracta y vida concreta.

Sergio Pascual iba a pelarse y le cortaron la cabeza. Al inquilino de los futuros libros de Historia le debe atraer el símbolo de la guillotina, ese cruento artilugio convertido en fetiche de la revolución por Alejo Carpentier en El siglo de las luces. A Sergio le gusta el montañismo y el submarinismo. Ahora tendrá todo el tiempo del mundo. El capataz se ha despachado al costalero. La culpa fue de Manu Sánchez.

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