Calle Rioja

La vuelta al mundo en 80 minutos

  • El ex ministro Josep Piqué presentó en Sevilla su libro ‘El mundo que nos viene’, donde predice que en unos años no habrá ningún país europeo presente “en el G-7”

Josep Piqué, en Antares hablando con el periodista Cristóbal Cervantes Josep Piqué, en Antares hablando con el periodista Cristóbal Cervantes

Josep Piqué, en Antares hablando con el periodista Cristóbal Cervantes / Víctor Rodríguez

PIQUÉ con J de Josep habló ayer de Piqué con G de Gerard en el diálogo que mantuvo sobre su libro El mundo que nos viene (Deusto). “Hay que procurar no dejar las manos sueltas por ahí”, bromeó sobre el defensa, “es un magnífico central”, para añadir que “al equipo español le faltó lo que le falta a los españoles, autoestima y objetivos”. El Instituto Elcano hace todos los años un informe sobre la imagen de España en el mundo. “Hay un país donde la imagen es muy mala. Ese país es España”.

Josep Piqué (Vilanova i la Geltrú, 1955) presentó su último libro en Antares, en conversación con Cristóbal Cervantes, que con mucho tino se interesó por el pronombre nos del título. “En Madrid el libro lo presentó Javier Solana, que dijo que debería haberlo titulado El mundo que se nos cae encima”. Ante un auditorio con los ediles del PP Beltrán Pérez, Rafael Belmonte e Ignacio Flores, el director de campaña del primero, Jaime Raynaud, y su amigo Javier Arenas, los dos ministros más jóvenes del primer Gobierno de Aznar, Piqué citó a otros dirigentes socialistas. El proyecto político de Europa nace “para superar los nacionalismos”, los mismos que en tres cuartos de siglo provocaron tres guerras tremendas, dos de ellas mundiales. “El nacionalismo es la guerra”, dijo Piqué citando a Mitterrand. El otro socialista citado fue Felipe González, del que utilizó una gráfica frase relativa al PSOE para decir que “Europa puede morir de éxito”.

El ex ministro es un optimista bien informado, eso no lo ha convertido en un pesimista. De Quim Torra dijo que “sentiría algo similar a un éxtasis sexual” si se le comparase con Donald Trump. Crítico con el independentismo, “el principio de legalidad está en el origen del proyecto político de Europa”, llama la atención sobre otros fenómenos en su particular vuelta al mundo en 80 minutos.“Me preocupan el abandono del multilateralismo de Estados Unidos, la vuelta de Rusia a las ambiciones imperiales, la nueva agresividad creciente de China; me preocupa el nuevo gobierno italiano, la debilidad del nuevo gobierno alemán”.

El fin de la historia se desmoronó como concepto. La caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética suponían “el triunfo incuestionable de Occidente”, preludio paradójico de un “mundo postoccidental” del que dio algunas señales: “en diez quince o años no habrá ningún país europeo en el G-7”; el centro de gravedad del mundo se ha desplazado desde Londres o Nueva York al estrecho de Malaca, en Indonesia, un país con 240 millones de habitantes. “Cuando nos referimos a Japón o a China hablamos del Lejano o el Extremo Oriente. Ellos son ahora el centro, somos nosotros el Lejano o el Extremo Occidente”.

Se cambian los centros geográficos y hegemónicos, y con ellos los valores de Occidente: la democracia representativa, en política; el libre mercado, en economía. Y surge una nueva bipolaridad con un nuevo bloque. “Los enemigos los vimos el 11-S de 2001 cuando derribaron las Torres Gemelas; más peligrosos que los enemigos son los adversarios, que no combaten ese nuevo orden, pero lo cuestionan”. Un nuevo orden mundial por precisar “todavía está en desorden”.

Este Piqué habló de los peligros de Rusia. “Catalina la Grande hablaba de que la mejor manera de defender las fronteras era expandiéndolas. Rusia tiene a Turquía para salir por el Mar Negro y a Suecia y Dinamarca por el Báltico, el reto es el deshielo del Ártico”. Europa puede morir de éxito “porque empezó con seis y somos 28”. Históricos que se van, como el Reino Unido no muy unido, “dos reinos a favor del Brexit, Inglaterra y Gales, dos en contra, Escocia e Irlanda del Norte”.Nuevos países renuentes a admitir inmigrantes. “Países como Polonia, Hungría, República Checa o Eslovaquia han sufrido al imperio alemán, al austrohúngaro, a los zares, a la Unión Soviética y no quieren ceder soberanía”.

América Latina debe ser un eje fundamental. Y otro la Península Ibérica para contrarrestar el euroescepticismo que desde Holanda se contagia a los países nórdicos. “Grecia bastante tiene con lo suyo, Italia se nos está yendo”. Pedro Sánchez se reúne con el portugués Antonio Costa antes de verse con Quim Torra, que no representa a catalanes como J. Piqué. Francisco Herrero, presidente de la Cámara de Comercio, lo nombró “mensajero a portes pagados” para que le entregue a su esposa, la periodista Gloria Lomana, un libro sobre Sevilla editado por Pedro Tabernero.

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