Athletic-Sevilla FC | Contracrónica Un cero en actitud y en aptitud

  • La intensidad que exhibió el Athletic bueno desde el inicio, dando pistas de lo que iba a proponer, eclosionó en Williams, que dejó en evidencia a la zaga

Kjaer intenta obturar un remate de Williams. Kjaer intenta obturar un remate de Williams.

Kjaer intenta obturar un remate de Williams. / Miguel Toña / Efe

Los futbolistas que presenciaron el repaso del Sevilla al Athletic en la Copa desde la grada o los banquillos de San Mamés fueron ayer titulares. Por el Athletic, Íñigo Martínez, Dani García, Beñat, De Marcos..., Williams. Por parte del Sevilla, la mayoría de la unidad A. Ver un partido, observar su desarrollo y asimilar su resultado debe condicionar mucho cuando tres días después vas a medirte al mismo rival, con distintos hombres. Los sevillistas se solazaron en el triunfo. Los leones rumiaron su venganza.

La distinta actitud entre Athletic y el Sevilla se vio desde bien pronto. Por ejemplo, en el minuto 3, Jesús Navas se perfiló con comodidad desde la derecha hacia la corona del área y se quitó el balón de encima con un disparito flojo con la zurda, teniendo a varios compañeros para un pase como opciones válidas a ese tiro de mentirijilla. En el minuto 10, en cambio, el lateral Capa apuró al límite de su velocidad un balón en la línea de fondo para sacar un centro que no atinó a rematar nadie. Había otro Athletic que el del jueves muy distinto.

La actitud es muchísimo en el fútbol y el Sevilla de Pablo Machín está adoleciendo de falta de intensidad, de actitud, en muchas primeras partes, como si estuviera obligado a que el contrario se cansase para esperar que la fruta del resultado cayera madura como producto de su mayor calidad. Yesa realidad volvió a ponerse de manifiesto en el nuevo San Mamés, un estadio en el que, en seis visitas ligueras ya, el Sevilla siempre ha perdido. Sólo ganó en la Liga Europa que conquistó en 2016 y este jueves en la Copa.

Al Sevilla no se le da bien últimamente Bilbao, salvo en las eliminatorias. Y es curioso el contraste entre el paseo triunfal del jueves y la derrota sin paliativos del domingo. La actitud tuvo mucho que ver en la diferencia entre un partido y otro. Obviamente, la necesidad, el hambre de un Athletic metido en el pozo de la tabla, pudo más que el fútbol de salón, el academicismo, de un Sevilla que jugó demasiado mirándose en el espejo, intentando reencontrarse.

Pero también hubo un problema de aptitud. Que Pablo Machín esté exprimiendo la plantilla del Sevilla, que no se sabe muy bien hasta qué punto Joaquín Caparrós dice que ve como "la mejor de la categoría", no es óbice para que algunos problemas como la lentitud de la defensa se expongan en cuanto un contrario une actitud y aptitud. Williams sacó los colores a Kjaer y a Sergi Gómez, dos futbolistas que estaban realizando una buena temporada. De hecho, el danés fue casi inabordable por arriba el jueves y también el domingo. Pero con espacio, por abajo, Williams le hizo un retrato con un simple recorte hacia dentro, dándole salida a su pierna buena.

La jugada fue también una falta de aptitud/actitud del pasillo derecho, desde la pérdida de Jesús Navas hasta la tardía llegada de Gnagnon en tapar el pase de Córdoba. Y el 2-0 puso de manifiesto de nuevo la mejor combinación de aptitud/actitud de Williams sobre Sergi Gómez, en otra pérdida tonta de Jesús Navas, que al menos tuvo actitud, aunque pocas veces la unió con mala uva. Al Sevilla en San Mamés le faltó actitud. Pero también hay un déficit de aptitud, diga lo que diga Caparrós y loe lo que loe Machín a Williams.

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