Barcelona - Sevilla

Para la reflexión: peores estadísticas que en el 6-1 de hace dos años

Piqué corre a celebrar el 2-0 que forzó la prórroga en el minuto 93 ante la decepción sevillista. Piqué corre a celebrar el 2-0 que forzó la prórroga en el minuto 93 ante la decepción sevillista.

Piqué corre a celebrar el 2-0 que forzó la prórroga en el minuto 93 ante la decepción sevillista. / Alberto Estévez / EFE

El desastre del Sevilla en el Camp Nou, al sufrir una cruel remontada en la prórroga, a la que se llegó con el gol de Piqué en prácticamente la última jugada, tiene el doloroso precedente de hace dos años. Entonces, el Sevilla de Pablo Machín cayó de forma mucho más contundente: 6-1. Sin embargo, las estadísticas que presentó el Sevilla de Lopetegui incluso empeoran aquellas en algunos capítulos ofensivos.

Se trata de un dato quizá muy relativo. Entre otras cosas porque el partido de la semifinal perdida por los de Lopetegui este miércoles 3 de marzo ya de duro recuerdo tuvo más de 120 minutos, por los 93 aproximadamente de aquel partido de cuartos de final jugado el 30 de enero de 2019. El paralelismo de que ambas eliminatorias partían con el 2-0 favorable al Sevilla en la ida también incide en la triste coincidencia.

Pero dentro de esa relatividad, sí se pueden extraer algunas conclusiones para una reflexión más profunda. El Sevilla de Machín, que tardó en dar entrada a Ben Yedder y Franco Vázquez, dos titulares indiscutibles de su equipo, falló también un penalti, que lanzó Banega en el minuto 26, con 1-0 en el marcador. El primer gol del Barcelona lo marcó Coutinho, también en el minuto 12, como el de Dembélé, pero desde los once metros, después de una muy discutible falta de Quincy Promes a Messi, que dio una patada al césped y Sánchez Martínez señaló el punto fatídico. Ya con 4-0 recortaría distancias Arana y el Sevilla murió ahogado cuando buscaba el 4-2 que lo clasificaba.

Y aquel Sevilla tiró más a puerta que el actual de Lopetegui. Tuvo más llegada pese a que también concedió más goles. Hay varios datos de la fase ofensiva significativos, teniendo en cuenta que aquel Sevilla jugó menos minutos al no disputar prórroga: seis remates totales de los de Lopetegui por nueve de los de Machín; tres tiros a puerta del actual Sevilla, por cuatro de aquel; ningún fuera de juego en este caso, por tres entonces; y un solo saque de esquinas en 120 minutos por cuatro en 90.

En cambio, el número de tiros concedidos no varió tanto: 22 del Barça este miércoles por 20 entonces; ocho tiros entre los tres palos ahora, por diez en 2019.

Y las faltas también estuvieron más parejas: 10 del Barcelona por 15 del Sevilla en 2019, frente a las 14 azulgrana por 22 blanquirrojas en esta ocasión. 

Además, la posesión de aquella vuelta de los cuartos de final estuvo más discutida: frente al 68%-32% de este miércoles al 61%-39% de hace dos años.

Quizá estos datos no sirvan para mucho, pero sí podrían valer de forma orientativa para medir la respuesta de una plantilla, la actual, que Monchi ha hecho en dos años a imagen y semejanza del Sevilla que quiso modelar para Lopetegui, mientras que Machín se encontró con una plantilla parcheada que era hija de tres padres: lo que quedaba de la herencia de Monchi, más la de Óscar Arias, más la de Joaquín Caparrós, que terminaría sustituyendo al técnico soriano poco después de aquella abrupta eliminación.

La concatenación de errores final del Sevilla lo condenó a una dolorosísima derrota. Pero esta se fraguó antes, en la escasísima salida de un equipo al que le cuesta mucho montar contragolpes y que tiene dos delanteros que se pelean demasiado con la pelota para un equipo del nivel de exigencia y competitividad que tiene el Sevilla actual.

Estadísticas 2021 / Estadísticas 2019

Posesión: 68%-32% / 61%-39%

Remates: 22-6 / 20-9

Tiros a puerta: 8-3 / 10-4

Fueras de juego: 4-0 / 3-3

Córneres: 9-1 / 6-4

Faltas: 14-22 / 10-15

T. amarillas: 3-5 / 1-3 

T. rojas: 0-2* / 0-0  

*Una roja a De Jong, ya en el banquillo, como a Óscar Caro

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