El partido del Sevilla | Análisis Por la preciada profundidad

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Informe táctico / Departamento Infografía

No es fácil que aparezca la profundidad. Ningún equipo tiene la varita mágica y al Sevilla le costó hallarla en Cádiz ante un equipo al que no le importa esperar y replegarse, que no salta alegremente a presionar con la gente de segunda línea y de los extremos y ante el que los de Lopetegui tuvieron que tener paciencia.

En la primera mitad la posesión y el toque ofrecieron opciones, algunas por dentro, y hasta En-Nesyri explotó bien los espacios con hábiles desmarques, pero quién sabe si con la jugada ante Neuer aún en la cabeza, estuvo de nuevo negado en el remate.

Los movimientos de Lopetegui en la segunda mitad sí lograron que el Sevilla se moviera sobre la aparición de la tan ansiada profundidad, primero por los pasillos exteriores (gol de De Jong en el pase de Jesús Navas) y después con pases interiores que acabaron de matar al rival sobre la hora con el ataque de los espacios en los que esta vez no perdonaron ni Munir ni Rakitic.

Defensa

La necesidad de refrescar el once tras el gran desgaste del jueves sacrificó varias piezas del sistema defensivo y el equipo, en general, lo notó. Koundé, Fernando y Joan Jordán forman tres vértices muy importantes para el funcionamiento del modelo cuando el rival tiene la posesión y ello hizo que el Cádiz estuviera demasiado suelto. Primero lo intentaron los locales por fuera (José Mari y Pombo) sin que nadie tapara sus tiros, y después acertó por dentro.

Pero Lopetegui cambió y movió también el esquema, con una situación híbrida que pasaba de tres centrales a línea defensiva de cuatro según estuviera el equipo en fase defensiva u ofensiva, siendo Acuña el que rápidamente pasaba en las transiciones de central a lateral y viceversa.

Ataque

Con esos movimientos el Sevilla ganó profundidad por fuera, sumaba un jugador en el centro del campo cuando tenía que atacar y abría al rival para que ofreciera los pasillos interiores.

Con De Jong ganó punch y también que los centrales del Cádiz se acularan, con lo que Jesús Navas encontraba menos obstáculos y más facilidad para encontrar situaciones de uno contra uno que cuando En-Nesyri partía desde más atrás para atacar el espacio.

Al final, los metos libres aparecían, primero por fuera con ese aclarado en los metros que mejor ataca el palaciego y después con los pasillos interiores, para lo que también ayudaba la posición de un delantero haciendo el aclarado contra la acumulación de hombres en la zona de creación. Y ahí sí estuvo muy fino Joan Jordán, encargado de hacer de Banega con el tiralíneas y dar libertad a Rakitic para explotar su llegada en segunda línea.

Virtudes

Tener tranquilidad y saber encontrar los caminos.

Talón de Aquiles

La ansiedad de En-Nesyri.

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