Sevilla-Celta | Análisis táctico

El gen diferenciador está en los interiores

  • Franco Vázquez y Sarabia son los que activan el ataque en un duelo de dos sistemas muy similares.

  • El 'Mudo' aprovechó que el Celta tenía un hombre menos en el centro del campo y uno más arriba para decidir.

La pizarra La pizarra

La pizarra

No es nada fácil sacar los partidos adelante en LaLiga. Todos suelen decantarse por un detalle o por un conjunto de detalles que, claro, hay que saber buscarlos y dónde buscarlos. Pero una cosa está clara en este Sevilla de Pablo Machín y es que el gen diferenciador está en los interiores, esos dos jugadores que empezaron siendo mediapuntas para el soriano y que acabaron en una posición híbrida una mañana en el Ciutat de Valencia. Esos dos interiores cortos, que no son tan cortos sino todo lo contrario, son la piedra angular de esa enorme profusión goleadora. Ni Ben Yedder ni Andre Silva, el elemento diferenciador está en Franco Vázquez y Sarabia, una doble interpretación de un puesto que no tiene nada que ver con lo que podían hacer –como intentaron en Rusia– Roque Mesa y Nolito.

Defensa

En un partido con dos equipos bajo el mismo o parecido esquema, estaba previsto que los duelos individuales tuvieran mucho que decir y ello también fue lo que hizo que en la primera parte estuviera todo muy frenado. Las marcas estaban muy pegadas, muy definidas (carrilero con carrilero, central con delantero...) todas. O casi todas, porque el Celta tenía un hombre más arriba (Aspas, Pione y Maxi) y uno menos en el centro del campo. Por ello tuvo acciones de gol con jugadores libres –la ocasión de Pione– y por ello también, y seguidamente lo explicamos, estuvo el Mudo tan suelto hasta que el Turco Mohamed corrigió ese matiz con Eckert y luego con Boufal, con el que logró superioridad numérica en la zona de creación pese a estar diez contra once.

Ataque

En ese duelo de pares en ambos sistemas de tres centrales, Banega y Franco Vázquez compartían la marca. Es decir, el Celta tenía a Lobotka y Beltrán para tres hombres: Sarabia, Banega y el Mudo. Es la razón por la que el argentino brilló y jugó tan suelto en la primera mitad: disparó desde fuera y llevó la contra del 1-0.

Se repitió en la segunda parte, pese a que el Celta trató de compensarlo, dando además otro paso adelante Sarabia. Y con los dos interiores a pleno funcionamiento, los delanteros es cuando empiezan a aparecer. Nunca antes.

Virtudes

A estas alturas, aguantar físicamente el tirón ya es para elogiar.

Talón de Aquiles

Refrescar no es sólo cambiar 5 futbolistas de inicio. Adelantar los sustituciones en los partidos, también. Pero Machín no lo verá claro.

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