Sevilla FC La profundidad cambia de banda

  • El dúo Jesús Navas-Ocampos, quienes brillaron con sus selecciones, toma el relevo de la sociedad más en forma en el inicio: Reguilón-Nolito

Lucas Ocampos y Sergio Reguilón celebran un gol. Lucas Ocampos y Sergio Reguilón celebran un gol.

Lucas Ocampos y Sergio Reguilón celebran un gol. / José Manuel Vidal / EFE

En el fútbol no deciden tanto la calidad de los jugadores como la asociación entre varios de ellos o sus estados de forma. Y éstos, evidentemente, pueden cambiar en los distintos periodos competitivos. En el Sevilla actual, todos los rivales respetan enormemente la banda derecha que forman Jesús Navas y Lucas Ocampos, dos jugadores que han brillado con luz propia precisamente en el presente parón liguero con sus selecciones.

Uno, el argentino, recibiendo los elogios del propio Messi tras consagrarse con la albiceleste sólo un mes después de su debut, y el otro, el palaciego, confirmando su excepcional momento con su quinto gol con España, un precioso derechazo con el que cerró la goleada de España ante Malta (7-0) el pasado viernes.

Pero no siempre fue así en el Sevilla, cuya banda izquierda fue la que concentró todos los halagos al comienzo de temporada por la gran irrupción de Sergio Reguilón en el esquema de Julen Lopetegui. El lateral izquierdo madrileño, que le ganó el pulso por el puesto de titular a otro Sergio, Escudero, comenzó como un tiro la temporada, aunque ya se atisbaba en el periodo precompetitivo (pretemporada) que sus picos de forma en lo físico apuntaban muy alto. Reguilón sorprendió en el primer partido de Liga ante el Espanyol e incluso por esa banda el Sevilla lograba golpear en una buena asociación del 23 con Nolito, otro jugador que en verano mostró un ritmo de juego muy alto hasta el punto de ganarse la confianza del entrenador y, con ello, su continuidad en la plantilla cuando tenía un pie y medio fuera.

Reguilón y Nolito –el sanluqueño también marcó ante la Real Sociedad– dieron al Sevilla el primer trinfo en el RCDE Stadium y el madrileño, tras un susto en Granada con un traumatismo cranoencefálico leve del que se recuperó rápido, siguió a un nivel de rendimiento muy alto. Tanto que dio que hablar en el Real Madrid, donde se escucharon críticas a Zidane por forzar su salida y donde el propio Florentino Pérez pidió públicamente que no tuviera “su día” en el duelo que el equipo capitalino iba a disputar en el Sánchez-Pizjuán.

Incluso, Reguilón recibió el premio a su gran trabajo con la llamada de Robert Moreno, hasta ayer mismo seleccionador, para una convocatoria de España aunque al final no llegó a producirse su debut.

Después, el nivel de Reguilón bajó considerablemente, empezando por ese mismo duelo ante el Real Madrid, lo que, unido a que Nolito empezó a salir con asiduidad de las alineaciones hizo que el protagonismo pasara a la banda contraria. También porque una de las alternativas de Lopetegui fue situar en el puesto de falso extremo izquierdo a Óliver Torres, un jugador con tendencia a generar superioridades por dentro y a pegarse a Banega en la construcción del juego para buscar también el último pase.

En la derecha, la gran zancada y potencia de Ocampos y la insistencia de Jesús Navas en ataque han servido para convertir a ambos en posiblemente la banda más incisiva de LaLiga. El número de goles, asistencias y centros al área así lo corrobora. El argentino suma 5 tantos y un pase de gol, mientras que Navas, con dos asistencias, sólo es superado por Banega en esta faceta. Además, son dos de los jugadores que más faltas han recibido en la Liga, 18 Ocampos (el segundo del Sevilla tras Banega) y 13 Jesús Navas, el cuarto precisamente tras Reguilón.

El fútbol está fluyendo ahora por el costado derecho, donde Lopetegui sabe que tiene un filón con ambos jugadores, de ahí que busque equilibrar en la otra banda con hombres más dotados para tener el balón y elevar los niveles de posesión.

Ya quedó muy claro desde la pretemporada que el papel de los laterales era una de las señas de identidad fundamentales del modelo de Lopetegui, que busca interiores y extremos falsos en asociación para que los hombres de las bandas abran el campo y le den al juego la profundidad necesaria.

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