Lo anímico sobre lo físico: las razones de Sampaoli
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El argentino tira de psicología para no señalar a nadie y no abundar en la falta de confianza de un grupo "castigado emocionalmente" al dar su diagnóstico sobre una plantilla con una evidente carencia física
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El hombre ideal para levantar el actual Sevilla, según dijo Monchi, lo es por su vertiente motivacional. Más allá de su versatilidad táctica, de que busque la mejor cuña para la plantilla que tiene entre manos, Jorge Sampaoli ya sacó, en la primera ocasión, su principal virtud. Cuando todos los dedos acusadores, desde la prensa a la afición, señalan con el dedo la precariedad física de una plantilla evidentemente descompensada, el argentino elevó su voz para rechazar tal consenso: "Sinceramente, no creo que sea un problema físico, sino de juego". De juego y de confianza, sin la cual el jugador se desenamora de lo que lo trajo al deporte de élite y lo convirtió en un profesional de alta competición: su amor por el balón.
Con el famoso amateurismo, Sampaoli quiere salvar a un Sevilla que no puede seguir "corriendo detrás del balón". Entre otras cosas porque esta plantilla, como bien señaló, no está construida para eso. Como en una pescadilla que se muerde la cola, la ruleta de las culpas vuelve a la planificación, casi inconscientemente y aunque Sampaoli quiera evitar ese berenjenal. Al contrario, lo primero que hizo fue alinear a Marcao, hasta ahora principal lunar de Monchi.
Y es lógico que quiera evitarlo no tanto para no señalar al culpable principal de ese déficit físico casi endémico, como para abundar en las virtudes que quiere extraer, como un amoroso jugo, de la plantilla del Sevilla: su capacidad y su talento para el fútbol, "con el pie y la técnica que tienen estos jugadores", como destacó Sampaoli tras el sufrido empate ante el Athletic.
El Sevilla salió vivo de milagro ante uno de los equipos más fuertes físicamente de la Liga, si no de Europa. Siempre lo ha sido y ahora Ernesto Valverde le ha dado una vuelta de tuerca con algo de savia nueva y una mejor ocupación de los espacios y coordinación de los movimientos. Pero Sampaoli, casi incoscientemente, o quizá queriendo, ya dejó claro que el Athletic no será el único con el que el Sevilla no podrá competir en partidos de ida y vuelta. Que habrá otros equipos, en plural, enfrente que tendrán más físico que el Sevilla. Lo dijo sotto voce, para no despertar las alarmas. Sabe que debe andar con pies de plomo ahí para no cargar un ambiente ya demasiado tenso en el que la planificación sigue estando cuestionada, es decir, la capacidad de estos jugadores tocados anímicamente. De entrada, se ven en puestos de descenso...
A Sampaoli ya no le dará para repetir el récord que sigue dando lustre a su primera etapa en Nervión: el récord de puntos en la primera vuelta con 42. Ha perdido demasiados puntos ya este equipo que, en la segunda vuelta de aquella temporada, se desvinculó del mensaje de motivación del argentino porque él mismo se desconectó con las llamadas constantes que recibía desde que Claudio Tapia fue elegido presidente de la AFA en marzo de 2017 para ficharlo como seleccionador de Argentina, casi al mismo tiempo que Monchi era llamado por James Pallotta para llevárselo a la Roma.
La puntilla a la desmotivación general fue la eliminación en los octavos de final de la Champions en Leicester, donde se autoexpulsó Nasri, su niño mimado, al que siguió poniendo de titular un partido tras otro después de que el francés se viera envuelto en un feo episodio durante el receso de Navidad en Los Ángeles por un tratamiento intravenoso por el que la UEFA lo acabaría sancionando en julio de 2017, ya fuera del Sevilla.
Sampaoli sacaría algún aprendizaje de aquello. "Espero que se haya olvidado", dijo sobre el episodio de su fuga para dirigir a Messi. Sabe que lo anímico es fundamental para levantar a este equipo, que lo primero es dotarlo de confianza para sacar ese buen pie y esa técnica que tienen muchos de sus experimentados futbolistas. Y que hablar de carencias físicas no ayuda. Para eso ya están sus ayudantes Jorge Desio y Pablo Fernández, que ni tiempo tendrán para trabajar lo físico antes del Mundial. De momento, toca centrarse en lo anímico y lo táctico para visitar al Dortmund, otro equipo de corte físico.
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