Sevilla FC Con Lopetegui el juego es cosa de todos

Julen Lopetegui dialoga con su ayudante Juan Vicente Peinado. Julen Lopetegui dialoga con su ayudante Juan Vicente Peinado.

Julen Lopetegui dialoga con su ayudante Juan Vicente Peinado. / Antonio Pizarro

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El nuevo Sevilla de Lopetegui y Monchi alzó el telón de la Liga con una puesta en escena en la que la solidez tuvo bastante más peso que la brillantez. Tanto fue así que el propio Monchi, poniendo un escudo ante las posible críticas al juego de la siempre exigente afición sevillista, que afila sus opiniones en las redes sociales, recuperó del baúl de los recuerdos el concepto de bilardismo.

Quizá fuese exagerado el director general deportivo, porque en realidad el Sevilla no necesitó de hacer el otro fútbol, ni de acudir a la picardía para imponer su superioridad al Espanyol. Le bastó con plantarse en el campo bien firme, como un equipo, y aprovechar dos de sus llegadas, que no fueron muchas, para mandar no sólo en el césped, sino también en el marcador.

Fue sólo el primer partido de Liga y seguramente en Los Cármenes esperará un Granada más pujante y agresivo que el Espanyol. Pero el Sevilla dejó en Cornellá un buen muestrario del equipo que quiere llegar a ser en manos de Lopetegui. El propio entrenador le dio mucha prioridad a la palabra equipo en su arenga a sus jugadores tras la victoria.

La escasa profundidad, sin Banega y con Dabbur en Sevilla, refuerza el mensaje de Monchi: "Queda mercado"

En esa costumbre ya generalizada que desvelar lo que sucede en el vestuario de los equipos, algo imposible en otros tiempos en los que ese espacio interior era un santasanctórum inaccesible al gran público, el Sevilla publicó en Twitter el vídeo del momento. "En la victoria o en la derrota, saldrá cara o saldrá cruz. ¡Pero siempre ponemos todo y siempre creemos y somos un equipo siempre! Vamos, enhorabuena", dijo el guipuzcoano en tono vibrante.

Quiso destacar así lo que apareció ante los ojos de todos los que vieran el partido, que este Sevilla se comportó ayer, y quiere comportarse siempre, como un colectivo que funciona en bloque. Cierto es que lo hizo mejor en la faceta defensiva que en la ofensiva. Quizá porque la defensa y, sobre todo, el centro del campo sean las líneas que están mejor redondeadas a estas alturas, ya avanzadas, de la planificación. En la faceta ofensiva, y teniendo en cuenta la baja de un hombre de tanto peso específico como Banega, el Sevilla careció de profundidad y rompió por los laterales. Reguilón fue el estilete exterior que no pudo ser Óliver Torres por el centro.

El propio Monchi, en ese mensaje apaciguador de Twitter, ya advertía que no ha dicho aún todo lo que tiene que decir en cuanto a configuración de la plantilla. "¡¡¡GANAR!!! Bilardismo elevado a su enésima potencia!!! No hay otra. Yo feliz y mi gente, más feliz aún. A seguir!! Que queda mercado!!! Pero hoy, disfruten en blanco y rojo!!!", expuso el isleño tras el triunfo, dejando a las claras que en las próximas dos semanas, hasta el 2 de septiembre, aún puede haber varios cambios.

Fernando y Joan Jordán dieron al equipo firmeza, en la presión y en el repliegue; también Gudelj cuando salió al campo

El descarte técnico de Dabbur es una pista sobre lo que puede estar requiriendo Lopetegui, que en los amistosos ha probado al israelí en la banda, o acompañado de Munir en un 4-4-2, al no terminar de verlo como el 9 rematador que debe competir con De Jong por el único puesto en punta para su referencial 4-3-3.

Pero, al margen de esos matices importantes en lo ofensivo, lo más positivo del Sevilla en su debut fue cómo se puso en el campo un equipo que se comportó como tal gracias a la eficacia de un centro del campo en el que Fernando y Joan Jordán han tomado los galones del 6 y el 8 y en el que Gudelj, en el rato que estuvo, también demostró que puede ayudar a solidificar una línea tan precaria la temporada pasada.

Las coberturas, las salidas a presionar, el repliegue rápido, la atención al juego, la fuerza en los balones divididos... Todo eso se puede poner en el haber de Fernando. También en el de Joan Jordán, quien además demostró que en origen era un centrocampista de toque que, gracias a su paso por Ipurua, ha crecido en capacidad táctica y de sacrificio.

El Sevilla, con escasa llegada por dentro, realizó 10 remates y 17 faltas, dos datos bastante repartidos entre todo el equipo

Si además Carriço ha empezado con galones, confianza y la veteranía que le da preeminencia para acoplarse al que le pongan al lado, fuera Diego Carlos o Koundé, pues el resultado no pudo ser otro que una solidez que hacía tiempo que no se apreciaba en el Sevilla.

La estadística confirma que el Sevilla se comportó como un equipo, en la presión alta, en el repliegue rápido y coordinado cuando era superado, en la salida nada más veía un resquicio...

Fue el quinto equipo que más faltas hizo (17), tras Getafe (22), Atlético y Valladolid (19) y Alavés (18), pero ninguno de sus futbolistas aparece entre los que cometieron más infracciones y sólo hubo dos amarillas. Y tuvo un buen registro de remates (10, 4 a puerta) y tampoco destacó en esta faceta ningún futbolista en concreto. En el Sevilla de Lopetegui el juego es cosa de todos y la responsabilidad de las fases del juego está repartida, siempre en pro del equipo.

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