Escobedo - Sevilla | Copa del Rey El Sevilla golea por intensidad y calidad

  • El equipo de Lopetegui se toma muy en serio el partido ante el cándido Escobedo y plasma la abismal diferencia con juego y goles de De Jong, Nolito, Ocampos, Franco Vázquez y Óliver Torres

De Jong no llega al remate en la jugada del 0-2, obra de Nolito. De Jong no llega al remate en la jugada del 0-2, obra de Nolito.

De Jong no llega al remate en la jugada del 0-2, obra de Nolito. / Pedro Puente Hoyos / EFE

El Sevilla estará en el bombo de la Copa del Rey este martes para dirimir los cruces de dieciseisavos de final. El encuentro ante el Escobedo, un voluntarioso pero nada dañino equipo de Tercera División, resultó ser como un entrenamiento dominical, ocupando la cita habitual de la Liga. Julen Lopetegui pidió tomarse en serio el bolo y vaya si se lo tomaron al pie de la letra sus futbolistas. De Jong, Nolito, Ocampos, Franco Vázquez y Óliver Torres plasmaron en el marcador del escueto Eusebio Arce la abismal diferencia que hay entre el Sevilla y el equipo cántabro. Y pudieron ser muchos más goles.

Tal y como solicitó en la previa Lopetegui, el equipo llegó mentalizado y sin clemencia alguna ante el equipo de la pequeña localidad cántabra, y ese rigor se trasladó rápidamente al césped artificial. Ni las pequeñas dimensiones del campo, que se notaron sobre todo en los intentos de cambios de orientación iniciales que se iban fuera, ni el vano entusiasmo del cándido Escobedo impidieron que el Sevilla pusiera coto al área defendida por los blanquinegros desde el principio hasta el final.

El ciclo del partido se repetía una y otra vez: robo adelantado, distribución desde Joan Jordán a las bandas con la mediación de Franco Vázquez y Óliver Torres, ante la colaboración de un centro del campo rival que permitía a los jugadores de rojo recibir, darse la vuelta y buscar al compañero mejor ubicado, y terminación de la jugada desde los flancos o por dentro. El ofrecimiento continuo de los hombres de las bandas terminó por desarbolar al Escobedo, impotente para salvar la presión del Sevilla y también para detener sus constantes acometidas, plenas de rapidez y precisión.

El Sevilla jugó bien y rápido, adaptándose casi desde el inicio al contexto del partido, tal y como solicitó Lopetegui. Jesús Navas encontró un filón en la banda derecha y el veterano capitán del Sevilla se comportó como un juvenil. Se ofreció una y otra vez, a Ocampos, al Mudo, a Joan Jordán, marcándoles el camino del desmarque. Y su aluvión de centros empezó a dar frutos en forma de ocasiones más o menos diáfanas, ante la endeble defensa cántabra, que apenas se bastó para despejar algunos de los muchos balones colgados. Y si no era Jesús Navas, Reguilón también aparecía por la izquierda o Nolito por dentro para terminar de fijar en su área al Escobedo.

Ante esa buena circulación y esa avidez en la presión del Sevilla, el Escobedo apenas opuso resistencia. Apenas salió de su cueva y cuando lo hizo los centrales sevillistas, la novedosa pareja formada por Gudelj y Sergi Gómez, anduvieron muy atentos y sin contemplación alguna. El serbio incluso vio una tarjeta y con decir que, llevando todo el peso del juego, con un porcentaje de posesión del 87% al descanso, el Sevilla hizo casi las mismas faltas que el Escobedo (5-4) queda casi todo dicho.

El Sevilla no sólo ponía intensidad, sino calidad. Y así sólo cabía esperar que la fruta cayera madura, aunque fuera casi de carambola, como sucedió en el 0-1. Óliver Torres habilitó al generosísimo Jesús Navas y su centro a media altura no fue despejado por la defensa y cayó a Nolito. Su centro chut fue rematado en semifallo por Franco Vázquez y por De Jong, pero la pelota entró en la portería. El Escobedo defendía por acumulación de defensores y el Sevilla remataba por acumulación de rematadores.

Era el minuto 17 y ya todo se ponía cuesta abajo para un Sevilla que no levantó el pie del acelerador. En el 37 Nolito hizo el segundo al aprovechar el rechace del meta Rafa Pedrero al enésimo centro de Jesús Navas, después de que De Jong pudiera aumentar la cuenta con dos remates de cabeza fallidos.

Tras el paso por los vestuarios, nada cambió el panorama. Si acaso que la entrada de Vitaly en el rival le dio algo de más mala uva al Escobedo y hubo más fricciones entre el delantero ucraniano y los centrales del Sevilla. También que el Escobedo salió un par de veces de su redil, sobre todo por la calidad de Héctor Tirado y la pujanza de Pepe. Ambos se atrevieron a subirse a las barbas del Sevilla en un par de ocasiones. Pero el área de Bono seguía casi incólume, salvo en un centro pasado que el meta sevillista no atinó a blocar ni a despejar.

El Sevilla siguió a lo suyo y los cambios no variaron la dinámica. Rony Lopes y Bryan refrescaron las bandas y el ataque continuado del Sevilla siguió dando frutos. En el 57 Ocampos marcó con un remate bombeado de cabeza con el que buscaba combinar con De Jong. En el 75 fue el Mudo el que marcó a puerta vacía al recoger un rechace a una falta lateral de Joan Jordán y en el 92 Óliver Torres batió de tiro cruzado a Rafa Pedrero, que impidió una goleada mayor, tras un pase atrás de Jesús Navas, habilitado por Rony Lopes.

Pocas conclusiones se pueden sacar del partido en Cantabria, salvo que a De Jong le sigue costando ver puerta, pues disfrutó de numerosas llegadas e incluso tuvo infortunio en un remate picado que se le fue a la cruceta. En positivo, además de que vieron puerta todos los hombres de ataque, la actitud del equipo. Este Sevilla se toma muy en serio los mensajes de Lopetegui.

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