Sevilla-Celta | Análisis Sin gol primero, sin fuerzas luego

  • El Sevilla no culminó su salida en tromba, con presión adelantada y gran distribución de juego, y pagó el esfuerzo entre el calor

  • El Celta vio el agujero, ya sin Joan Jordán, en una medular que había estado casi perfecta

La pizarra La pizarra

La pizarra / Infografía

Aviso a tiempo de que este Sevilla puede sufrir más de lo esperado si no encuentra gol. De un modo u otro, con la adecuada lectura de la plantilla que tiene Lopetegui en su elección de convocatorias y onces o con el fichaje a última hora de un delantero que aporte desequilibrio en la suerte suprema del fútbol. Monchi anda en esto, aunque no será fácil que dé con un punta que lo garantice en el escaso margen, económico y temporal, que tiene de aquí al lunes a las doce de la noche. En su esperado debut ante su gente, el Sevilla dejó una primera media hora para enmarcar... salvo por la inocencia en el área. Hacía mucho calor y no encontrar el premio al denodado esfuerzo acabó desnortando al equipo y al propio entrenador, que erró claramente en los cambios.

El equipo de Lopetegui expuso una síntesis casi perfecta de su manual. Intensidad en el adelantamiento de líneas, coordinación en la presión, repliegue rápido cuando la primera trinchera era superada, atención en la zaga y adecuada distribución del balón, con rapidez, con cambios de banda a banda, con profundidad en los laterales, con apariciones de los mediocampistas en zona de remate... Pero nadie fue capaz de colar la pelota dentro. Ni De Jong, cada vez más enfocado como un delantero muy trabajador pero poco atinado, ni Nolito en su varios intentos, en particular uno desde el punto de penalti, ni Diego Carlos en sus varias subidas a rematar.

En la segunda mitad, con el Celta más suelto tras un repliegue intensivo que le permitió guardar fuerzas en la tórrida tarde-noche, el Sevilla perdió fuelle para la presión y ralentizó su fase ofensiva, se hizo más previsible. A balón parado encontró el premio, pero el mediocampo, que tan bien había funcionado, dejó un hueco letal a Lobotka, ya sin el estajanovista Joan Jordán en el campo, y el talentoso medio del Celta conectó por dentro con Santi Mina y Denis Suárez.

Defensa

El Sevilla defendió muy bien cuando estuvo fresco, con balón y con ansiosa presión tras la pérdida del mismo. El triángulo formado por Fernando, Diego Carlos y Carriço se bastó ante las tímidas acometidas celtiñas. Pero ya hubo un aviso al final de la primera parte de que podían sufrir por dentro. Y así lo repitió cuando se unieron tres de sus jugadores de más talento. Sin Jordán, Lobotka maniobró y vio el arrastre de Iago Aspas y el hueco que aprovecharon Santi Mina y Denis Suárez. Un jarro de agua fría a tres minutos del 1-0.

Ataque

La salida del Sevilla fue pletórica. Joan Jordán y Banega distribuían a las bandas cuando no había cambios largos de los centrales o Fernando. Los laterales se ofrecían y se apoyaban en Munir y Nolito. Los medios seguían el juego hasta la corona del área para segundas jugadas. Hubo centros, disparos desde fuera y desde dentro del área, desborde por conducción o combinación, pero faltó un último pase bueno o un buen remate. Ya desfondado, ante un ordenado Celta, y con unos cambios que empeoraron la fase ofensiva, el Sevilla se atoró. Sólo marcó a balón parado.

Virtudes

Buena puesta en escena.

Talón de Aquiles

La falta de gol y los cambios.

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