Sevilla FC Marcaje a Dabbur: el valor se le supone

  • Franco Vázquez se reivindicó como el mejor delantero el día que jugaron De Jong y el israelí juntos

  • Munir se unió al festival de un activo ataque que mostró distintas variantes

Dabbur forcejea con el central Cools por ganar la posición ventajosa.

Dabbur forcejea con el central Cools por ganar la posición ventajosa. / Antonio Pizarro

La blanca, aquella cartilla por la que suspiraban los soldados porque su obtención era el fin del servicio militar obligatorio, incluía un apartado de calificación sobre el valor. Pero, claro, el valor sólo se puede medir cuando las balas son de verdad, no de fogueo. Y en tiempos de paz, la calificación habitual era un bienintencionado se le supone (S.S.). De ahí quedó la frase el valor, se le supone que algunos mayores nos repiten ante individuos que ofrecen dudas sobre su rendimiento. Puede ser el caso de Dabbur, quien puso toda la voluntad del mundo en su primera titularidad, pero el bajo nivel del rival impide saber si esa promesa de valor puede ser calificado con algo más que un se le supone...

Julen Lopetegui tenía la oportunidad idónea para experimentar con motivo de la visita de este voluntarioso Dudelange al que ni siquiera se le suponía valor alguno. Y en realidad los luxemburgueses casi ni opusieron resistencia a ese ejército de voluntariosos postulantes que puso en el campo el guipuzcoano. Si el Sevilla no iba ya goleando al descanso fue por falta de acierto de sus delanteros, por infortunio todo lo más, como el disparo al larguero de Escudero o algún remate que salió por poco de Franco Vázquez, el futbolista que más se reivindicó como goleador el día que De Jong y Dabbur jugaron juntos.

El internacional israelí ha sido el inspirador de un movimiento popular dentro de la afición sevillista en pro de su titularidad. Y parece que tanta presión le pudo pesar a la hora de ejecutar la suerte suprema del gol. Porque el delantero del Sevilla, el poseedor del dorsal 9, tuvo varias ocasiones para haber horadado la portería contraria y responder así a tanto cariño popular, pero tuvo que ser el Mudo el que cantara bingo por dos veces antes de que Munir, el suplente que parecía desdeñado de ese cariño, hiciera el tercero.

Dabbur realizó buenos movimientos. Participó en acciones al primer toque, en paredes, ofreciéndose a De Jong, con movimientos bien intencionados. Pero no logró su propósito: cantar gol y contar para Lopetegui.

Lo pudo hacer en el minuto 9, en un córner que le cayó casi por sorpresa, a bocajarro, casi en el área chica, pero el balón se le fue por encima de la portería. Escudero, con el que se entendió en varios movimientos por la izquierda, le brindó otra gran ocasión pasado el cuarto de hora. Joubert le sacó su disparo escorado, esta vez con la zurda. Volvió a intentarlo en el minuto 24, tras realizar una rápida pared con De Jong. Pero su disparo dio en el voluminoso Schnell y a su rechace Escudero envió el balón al larguero.

Dabbur no tuvo suerte ante el gol, aunque sí participó en el 1-0, abriendo la pelota a Óliver Torres, cuyo centro lo clavó en la red de cabeza Franco Vázquez. El Mudo se reivindicó, marcó el 2-0 e incluso le dio un gran pase a Dabbur en el minuto 90. Era la última bala para el israelí, pero se encasquilló. Su cartilla aún está en blanco. Pero sí parece con más trazo este Sevilla que ofrece tantas variantes. También en ataque. Que Lopetegui, con o sin apoyo popular, dé el adecuado reparto de esas variantes es la cuestión. 

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