Sevilla FC Un récord de 49 centros para un solo gol

  • El tanto balsámico de De Jong no esconde el escaso rédito de un equipo que batió una marca sorprendente esta Liga

  • Jesús Navas realizó 15 pases al área en total y hubo 19 remates, pero sólo cinco a portería

  • La afición también fue clave ante el Levante

Jesús Navas, en preciosa pugna con Campaña, el domingo. Jesús Navas, en preciosa pugna con Campaña, el domingo.

Jesús Navas, en preciosa pugna con Campaña, el domingo. / Antonio Pizarro

El gol de Luuk de Jong al Levante, junto a su evidente efecto eufórico, extático, tuvo un efecto balsámico en varios sentidos. En primer lugar para el propio futbolista, al que empezaba a pesarle el sambenito de delantero torpón, incapaz de convertir en gol lo que le llegaba. En segundo lugar para el Sevilla, que sacó adelante un pleito complicado ante su gente y evitó un mal trago como el día del Celta o uno peor, como el del Madrid. En tercer lugar, para Julen Lopetegui y su gestión de la delantera y de la fase ofensiva del equipo. Y en cuarto lugar, para Monchi y la planificación, aunque este debate se prorrogará mientras dure la competición y haya objetivos en juego. Pero con todo ese efecto curativo para distintos pacientes, ese gol no debe solapar la realidad de que al Sevilla le sigue costando un mundo hacer un gol. Y no es cuestión de señalar siempre al delantero centro, sea cual fuere.

Ante el Levante, el Sevilla de Lopetegui logró un récord, recogido por la compañía de análisis de datos Opta, al convertirse en el equipo de la Liga que más centros ha realizado en un partido hasta esta novena jornada. Nada menos que 49 centros o pases al área del Levante, incluyendo los 9 saques de esquina que botó. Sólo muy al final, en uno de esos arrebatos que tuvo el conjunto nervionense desde su hiperactiva banda derecha, logró concretar el centro ganador, tras un excelente pase profundo de Franco Vázquez que aprovechó Jesús Navas para ponérsela, por fin, en la cabeza a De Jong, que había salido al campo casi un cuarto de hora antes por Nolito, en el minuto 72. El éxtasis llegaría en el minuto 85.

De Jong, tras su noche aciaga en el Camp Nou, se quedó en el banquillo y Lopetegui, permeable al debate y también con el criterio de poner de titular al delantero que se había quedado las dos semanas de parón trabajando en Sevilla, le dio el nueve del equipo a Chicharito. Pero esto no cambió la dinámica de partidos anteriores, porque el Sevilla, tras un inicio dubitativo, ya desde la primera parte puso a funcionar su maquinaria ofensiva, con esas percusiones constantes de sus verticales costados, con continuos cambios de orientación para buscar los resquicios de la basculación defensiva del Levante, sin que se tradujera efectivamente en el marcador.

El Sevilla llega mucho, pero a veces lo hace de forma excesivamente revolucionada, como llevada por esa vorágine de premura con la que interpretan el fútbol tanto Ocampos como Jesús Navas, dos pesadillas para los flancos izquierdos de la zaga que a veces no terminan de aprovechar todo su caudal ofensivo.

El palaciego, empero, cuajó quizá su mejor partido hasta ahora. Y terminó siendo clave su medido centro al espacio donde De Jong podía obtener ventaja. Pero necesitó un total de ¡15 centros! Un exceso al que no son ajenos sus compañeros: Joan Jordán llegó a la decena de centros, incluidos algunos saques de esquina; Ocampos superó la media docena, con 7; Reguilón dio 6 y Banega 4, por 3 de Nolito y 2 de Óliver Torres.

Lopetegui incidió en la titularidad de Nolito, con Rony Lopes en el banquillo y Munir y Dabbur en la grada. El técnico guipuzcoano tiene fe en la calidad del sanluqueño y su capacidad para ponerse de gol. De hecho, fue el que más remató ante el Levante: cinco veces. Pero de ellas, sólo una fue un disparo a puerta. Fue un mal genérico: de 19 remates, sólo 5 fueron a puerta. Chicharito tuvo algo de más acierto, con dos disparos a puerta en tres remates, aunque marró la ocasión más clara. Y De Jong se llevó el premio: tres remates y uno de ellos a portería, el que terminó en la red, en el escaso margen de 21 minutos. Banega también hizo tres, los tres fuera.

La duda, en este Sevilla tan apabullante, es si falla el remate o el centro, si es antes el huevo o la gallina. ¿Precipitación en los centros o mala lectura e imprecisión en los remates? Ahí aún tiene tarea Lopetegui y su cuerpo técnico, porque necesitar 49 centros para un gol es un derroche de esfuerzo.

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