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Sevilla-Getafe | Análisis

Carencias más allá del VAR

  • La larga resaca del derbi deja un nuevo revés del Sevilla

  • Primeras dudas serias en torno a la planificación

  • La afición, entre el enfado y la resignación

Pepe Castro, junto a Ángel Torres y Eduardo herrera, en el palco. Pepe Castro, junto a Ángel Torres y Eduardo herrera, en el palco.

Pepe Castro, junto a Ángel Torres y Eduardo herrera, en el palco. / Antonio Pizarro (Sevilla)

Ambiente caliente en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Incluso se llegaron a escuchar, sobre todo al descanso, gritos de "¡Pepe Castro, dimisión!", acompañados de una bronca que al final del choque fue menos, fruto de la resignación de una afición que desde el minuto 80 comenzó a marcharse del estadio ante la incapacidad de su equipo.

El Getafe sacó a relucir las carencias de este Sevilla, cuya resaca del derbi ha sido bastante duradera y con pocas dosis de autocrítica, más allá de la acción polémica de Roque Mesa con Pau López. Una derrota que invita a la reflexión en el cuadro de Nervión, que anoche fue bastante previsible en su fútbol, con una batalla táctica en la que José Bordalás salió claramente ganador ante Pablo Machín, enrocado hasta el final en su esquema de tres centrales. Los azulones lo vieron claro, presión sobre Roque Mesa y Banega en la salida del balón y verticalidad y velocidad en busca de la portería de Vaclik. Así llegó el primer gol de Ángel, una acción en la que Jorge Molina tuvo el segundo tanto y el 0-2 de la noche, otra vez, obra de Ángel.

Gritos de "¡Pepe Castro, dimisión!" se escucharon, sobre todo, al descanso

Lectura sencilla del manual de Bordalás para poner en jaque a un Sevilla en el que quedaron varias cosas evidentes: Nolito estuvo nulo, Aleix Vidal firmó un flojísimo partido, Roque Mesa tampoco anduvo fino, Banega, Jesús Navas, Sarabia... De hecho, tan superior fue el Getafe en la primera parte que Portillo, a un minuto para el descanso, tuvo el 0-3.

Con el pitido de De Burgos Bengoetxea que indicaba el descanso llegó la bronca de la hinchada sevillista. Un público que tras el descanso se enganchó al partido gracias a un nombre propio, Ben Yedder. Sin embargo, apareció el VAR para fulminar cualquier intento de reacción de un conjunto blanquirrojo que con el paso de los minutos dejó de carburar, y pudo ver cómo Ángel, poco antes de ser cambiado, casi hace el tercero tras un fallo en la marca de Gnagnon que Kjaer acabó corrigiendo en el último momento.

Bordalás le ganó la batalla táctica a Machín

Así, ya en el tramo final, y ante la muralla del Getafe, ni la entrada de Promes, situado como carrilero en el lugar de Aleix Vidal, tuvo el efecto deseado pese a la voluntad que puso el último fichaje sevillista. Así, la debilidad defensiva, las continuas pérdidas de balón, la guerra individual arriba, sobre todo en la primera parte, acabaron lastrando al cuadro nervionense ante un Getafe que supo leer el partido a la perfección para acabar endosándole una derrota al Sevilla. Un Sevilla que igualó el peor comienzo en casa en Primera, con cero goles en sus dos primeros partidos, como en el curso 67-68, en la que acabó descendiendo (@LaLigaenDirecto). Además, acumula tres partidos sin ver portería (Villarreal, Betis y Getafe), algo que no ocurría desde 2007.

Ahora, el Standard de Lieja será en la Liga Europa el siguiente rival de un Sevilla donde la situación actual pinta un panorama un tanto enrarecido, entre la situación accionarial, las dudas que despierta la planificación de un director deportivo con un discurso pensando continuamente en el cainismo del fútbol sevillano y un entrenador que, de momento, se mantiene inflexible en su idea de tres centrales (inamovible ayer hasta con 0-2 y un punta en solitario como Jorge Molina) a la espera de ir dando con la tecla. Un cúmulo de circunstancias que no invitan al alarmismo, pero sí hace que existan las primeras dudas serias.

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