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Nzonzi vuelve como un pilar del Rennes

Nzonzi estira el pasado mes de septiembre en Saint Denis con Francia. Nzonzi estira el pasado mes de septiembre en Saint Denis con Francia.

Nzonzi estira el pasado mes de septiembre en Saint Denis con Francia. / Christian Hartmann / Efe

"En Sevilla hacía tanto calor que al principio casi me arrepentí de mi traspaso. Para jugar al fútbol prefiero la lluvia de Stoke, es más fácil". Esta fue la última frase que dejó Steven Nzonzi, a la revista Sofoot 163 en 2019, en referencia a su paso por Nervión, que desde el principio fue controvertido.

En su primera temporada, Unai Emery le tuvo que realizar un pequeño clínic de cómo eran los movimientos en la Liga, diferente a la Premier, después de su frustrante estreno en La Rosaleda, donde resultó expulsado. Le costó hacerse al rigorismo de los arbitrajes españoles tras años en la Premier League, además de empezar a adaptarse a otro puesto distinto al que había desarrollado desde la cantera gala. Dejó el dorsal 8 por el 6 y como pivote cuajó con Jorge Sampaoli, que le dio su sitio y la comprensión que requería. Luego se aburrió y no lo escondió.

Con Eduardo Berizzo tuvo un agrio enfrentamiento a raíz de su actitud en el partido de Champions frente al Liverpool (3-3). No vio el gol de su compañero Pizarro sobre la bocina, pues ya se había ido el estadio tras ser cambiado, algo que no se tomó bien. El club le abrió un expediente y lo apartó del equipo tras una etapa en la que era constantemente visto por las discotecas de Sevilla.

Montella lo rehabilitó nada más llegar, pero las quejas del trato recibido de su padre y el desastre de la final de la Copa del Rey, tras la que fue grabado en una discoteca de Madrid, dejaron un contexto irrespirable entre el Sevilla y Nzonzi, pese a que éste pidió disculpas a la afición en un vídeo.

Monchi, su mentor al traerlo del Stoke City en 2015 por 8 millones, le hizo un favor a Joaquín Caparrós al ficharlo por casi 30 millones para la Roma en agosto de 2018. No triunfó en la Città Eterna ni en Estambul, durante su cesión en el Galatasaray. Ahora, en Rennes ha econtrado su sitio de nuevo a sus 31 años, en otra cesión realizada en enero de este año.

Nzonzi es uno de los pilares del Stade Rennais, equipo revelación en Francia que debuta en la Champions y visita el miércoles al Sevilla. El medio centro, campeón del mundo con Francia en 2018, es el mejor escolta de la gran estrella del equipo bretón, el joven y desequilibrante Camavinga. Juega como medio defensivo, en ese puesto de 6 al que se hizo en el Sevilla, con Camavinga y Bourigeaud por delante en un sistema similar al de Lopetegui: 4-3-3.

Desde su llegada al Rennes, al final de enero pasado, Nzonzi es un fijo en las alineaciones de Julien Stéphan, que siempre lo ha puesto de titular en la Ligue 1, salvo su debut en febrero como suplente. Desde entonces, ha jugado todos los minutos del campeonato francés, que se canceló en marzo, salvo el reciente encuentro con el Dijon, al estar convocado con Francia. Y también ha sido titular en los partidos del equipo bretón en la Copa francesa y en su debut en la Champions. 

De esa forma, ha enderezado un rumbo que, tras su temporada en la Roma, en la que sí jugó muchísimo, pareció torcerse cuando el Galatasaray lo apartó del equipo por mal comportamiento en un entrenamiento, en diciembre de 2019, antes de arribar a la Bretaña en enero. Tras su rehabilitación futbolística en su país, este miércoles lo espera un vacío Nervión.

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