Sevilla - Osasuna El freno ya es una obligación

Jesús Navas, Óliver Torres, Joan Jordán y Carlos Fernández encabezan un grupo. Jesús Navas, Óliver Torres, Joan Jordán y Carlos Fernández encabezan un grupo.

Jesús Navas, Óliver Torres, Joan Jordán y Carlos Fernández encabezan un grupo. / jose manuel vidal / efe

Sumar tres derrotas consecutivas para un equipo de las aspiraciones del Sevilla, más si encima ninguna de ellas es ante uno de los grandes –Real Madrid o Barcelona–, tiene a todas luces la catalogación de situación grave, por lo que no poner freno a esa crisis en la visita del Osasuna añadiría una carga de preocupación evidente al estado de las cosas. Está claro que la Champions, esa remontada heroica ante el Krasnodar, apacigua algo los ánimos, si bien a los profesionales ciertos aspectos del partido ante los rusos debe animarlos a hacer un análisis profundo que arroje luz de por qué pasan ciertas cosas y cuáles son las soluciones para evitarlas en el futuro.

El Sevilla de Lopetegui necesita centrarse, pararse a pensar y alejar esos fantasmas que han llegado atraídos por las dudas. Las derrotas ante Granada, Eibar y Athletic han encendido el piloto de alarma y el primer tiempo del encuentro ante el Krasnodar también va en esa dirección. A cualquier aparición de héroes, como lo fue En-Nesyri el miércoles, antecede una incendio que, evidentemente, provoca destrozos y lo que llama la atención es que estas cosas no sucedían –o pasaban muy de vez en cuando– en el modelo de juego del ex seleccionador nacional que se ha ganado el respeto con sus éxitos entre julio y agosto en el Sevilla.

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La Previa / Departamento Infografía

Además, para rizar el rizo, las características del invitado hoy en el Sánchez-Pizjuán siguen un parecido patrón futbolístico a los dos últimos verdugos de los de Lopetegui, Eibar y Athletic. Intensidad, mucho ritmo, duelos individuales, segundas jugadas... un tipo de fútbol que los jugadores que vistan esta tarde de blanco tendrán que tratar de orillar para imponer su tipo de juego.

La Liga no espera a nadie y ya no hay tiempo para más rodeos. El Sevilla está obligado a sumar de tres en tres y a recuperar sus buenas sensaciones, así como que debe dar un golpe en la mesa y demostrar que la plantilla que formó Monchi es digna del mejor director deportivo del mundo y puede navegar con garantías en el mar de las exigencias de la Champions y sus repercusiones en una Liga que es verdad que no le da nada de cariño en el tema de los horarios.

Lopetegui y su cuerpo técnico tendrán que hacer de nuevo encaje de bolillos para que las piernas de sus futbolistas resistan al máximo nivel otras dos horas de exigencia competitiva ante un rival que va a llevar al límite a un Sevilla que empieza a estar angustiado.

El subidón de la remontada ante el Krasnodar es un espaldarazo anímico importante que debe tener su reflejo en una cita importante, y también debe dar tranquilidad a jugadores que pueden tener la mente algo dispersa por sus últimos fallos, como es el caso de Koundé, muy señalado en la derrota ante el Athletic y por el susto que los rusos dieron en la primera parte el miércoles.

El caudal ofensivo que el equipo demuestra en cada partido está siendo una buena noticia. Dicen que generar ocasiones es lo verdaderamente difícil, así que lo que hay que pedir es mayor concentración defensiva y que el acierto acompañe arriba, aunque eso sea más propiedad del azar.El momento es ahora antes de que lleguen las urgencias y ésas sí que no te dejan pensar.

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