Sevilla FC

Entre la falta de gol y el esfuerzo sin pausa

En-Nesyri intenta equilibrarse para avanzar ante Arbilla en el Sevilla-Eibar. En-Nesyri intenta equilibrarse para avanzar ante Arbilla en el Sevilla-Eibar.

En-Nesyri intenta equilibrarse para avanzar ante Arbilla en el Sevilla-Eibar. / Antonio Pizarro

Los optimistas lo verán como un accidente puntual. Los pesimistas, como un aviso ante una temporada en la que ha subido el listón competitivo. Y los agoreros presumirán de haber sido ellos los primeros que advirtieron el riesgo. La botella medio llena o medio vacía como ejemplo de la visión del Sevilla en este inicio de temporada se pone de manifiesto ante la realidad de que el equipo de Julen Lopetegui va a tener que lidiar con dos factores importantes esta temporada: la ausencia de un delantero verdaderamente resolutivo ante el gol, que nunca tuvo, y el cúmulo de competiciones de alto nivel tras un año larguísimo en el que fue el último en terminar de competir y el que menos vacaciones ha tenido.

El debate queda definido entre la falta de gol y el esfuerzo continuado. Pero todo tiene sus matices. Por un lado, es una evidencia empírica que el Sevilla de Lopetegui, por primera vez, no ha marcado en tres partidos consecutivos: Granada, Chelsea y Eibar. Era algo que no sucedía desde antes de que el club despidiera a Pablo Machín, en febrero de 2019, curiosamente justo después de marcar ocho goles entre sus dos últimos partidos, la goleada a la Real Sociedad y la derrota ante el Slavia de Praga.

Aquel Sevilla tenía otro problema relativo a la incapacidad de controlar los partidos y sacar rédito a su tremenda pegada, que estaba fundamentada además en la sobresaliente capacidad goleadora de dos futbolistas, Ben Yedder y Sarabia.

Lopetegui le dio a esto la vuelta como a un calcetín en su más amplio sentido: convirtió al Sevilla en un equipo sólido, pétreo, al que es dificilísimo hincarle el diente y repartió la capacidad goleadora entre muchos de los componentes de su plantilla. En la visión pesimista se puede añadir que ese reparto de goles es consecuencia de la incapacidad resolutiva para sus dos nueves, De Jong y En-Nesyri, quienes en cambio fueron clves en la fase final de la temporada pasada para lograr las más altas metas.

Subyace en el debate un nuevo factor que es la subida del listón competitivo. Evidentemente, no es lo mismo jugar en Stamford Bridge que hacerlo en Qarabag, que fue la primera cita de la Europa League del pasado curso, solventada por el Sevilla con un contundente 0-3, con goles de Chicharito, Munir y Óliver Torres. Aunque tras la cita en Azerbaiyán el Sevilla perdió ante el Madrid y en Eibar. La rotación de los titulares entonces fue en la Europa League.

La baja por Covid-19 de Koundé se sale de ese factor de fondo que es la subida del listón competitivo y atiende a un problema estructural y general con el que tendrá que seguir lidiando Lopetegui, que ya perdió antes a Gudelj y a Munir por el mismo motivo, pero ninguno de estos es tan titularísimo como el titán francés. A ella se sumó la de Joan Jordán respecto a la cita de Granada, donde el catalán traicionó una de las claves del equipo de Lopetegui la pasada temporada, que prácticamente terminó todos los partidos con diez, salvo por la expulsión, ya en los minutos finales y con el marcador a favor, de Ocampos en Valladolid (0-1).

Con cinco cambios en el once titular respecto a la cita londinense (Vaclík, Óliver Torres, Óscar Rodríguez, Munir y En-Nesyri, seis teniendo en cuenta que Sergi Gómez sólo jugó media hora en Londres) el Sevilla distó mucho en su puesta en escena ante el Eibar de ser ese equipo mandón que apareció en Stamford Bridge.

Rakitic, cuya mejoría en Londres fue palpable, como en una prolongación de la mostrada en Barcelona, también evidenció que el cúmulo de esfuerzos puede afectar a su rendimiento. Aunque aquí también habría que valorar el tipo de rival que tiene enfrente y la adaptación a nuevas piezas en el centro del campo que hasta ahora no se habían juntado: Óscar debutó como titular en el Sevilla.

El Sevilla de Lopetegui siempre ha sido un equipo de marcadores cortos. Fue una crítica recurrente que especulaba con el marcador a favor. Ahora a ello se suma que En-Nesyri, menos de un año después de su llegada en enero, sigue mostrando que ni aporta al colectivo lo que de De Jong ni resuelve cuando tiene una ocasión clara. Le pasó ante el Bayern, ante el Cádiz el Sevilla ganó cuando él ya no estaba, y le volvió a pasar con el Eibar, aunque ante el Levante fue el salvador metiendo la más difícil. Puede ser oportunista recordar una premisa del fútbol: cuando se sube el listón competitivo y se acumulan los esfuerzos el gol es clave para dosificar las energías.

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