Sevilla FC

El baile del Papu Gómez en el esquema de Lopetegui

  • Positiva puesta de largo del argentino, que acabó saliendo de la banda izquierda para ser más protagonista

  • El bonaerense falló un solo pase de veintisiete 

El Papu Gómez, en el partido de cuartos de final de la Copa ante el Almería. El Papu Gómez, en el partido de cuartos de final de la Copa ante el Almería.

El Papu Gómez, en el partido de cuartos de final de la Copa ante el Almería. / Carlos Barba (Efe)

Agradó mucho el estreno del Papu Gómez como sevillista. Julen Lopetegui lo ubicó en la izquierda. Como diestro que es, el costado siniestro fue su punto de partida para mirar hacia dentro, abrir como un abanico su visión y explotar su calidad en el pase y el golpeo. Como suele hacer en el perfil contrario un zurdo como Suso.

El Papu empezó tratando de asociarse por fuera con Rekik, el lateral izquierdo, y dibujó una prometedora combinación con el defensa que fracasó por la fuerza con que éste le devolvió la pelota en la pared. Ahí lo intentó por fuera, pero más a menudo giró su foco hacia dentro, hacia la diagonal, y también colgó un buen centro al corazón del área, tocado, tenso. En otra acción por esa ala, sorprendió por su aceleración mientras conducía el balón gracias a su potente tren inferior. Los técnicos sevillistas alaban el buen estado de forma con que el argentino ha aterrizado a pesar de llevar más de un mes entrenándose con el filial del Atalanta.

Con el paso de los minutos, el Papu se fue desplazando hacia zonas interiores para tratar de engarzar juego en la mediapunta. Su querencia es esa, como dejó claro en Bérgamo, donde se hizo uno de los mejores asistentes del Calcio. Y a pesar del tráfico de piernas almerienses en esa zona, el menudo jugador bonaerense, en sus 50 toques de pelota, dio 27 pases acertados de los 28 que intentó, de los cuatro regates que intentó completó dos, cuatro de sus seis centros fueron precisos y recibió dos faltas. En un saque de esquina estuvo a punto de sumar su primer pase de gol: su parábola la aprovechó Koundé para cabecear al larguero.

Acabó su primera actuación a la hora de juego, cuando dejó su plaza a Suso, alguien que ve el fútbol desde un prisma muy parecido al argentino. Al margen de los números, las sensaciones, bastante positivas, señalan a un jugador con una acusadísima personalidad, que busca un marcado protagonismo y que no rehúye los choques, aunque en esta faceta, su liviana morfología lo condiciona. Recuerda a su compatriota Banega en su capacidad para armar el juego y para aparecer mucho y en muchas zonas, aunque su perfil es más ofensivo y su capacidad defensiva es menor que la del que fuera organizador sevillista.

Lopetegui le dio rienda suelta en la izquierda dentro del trío de vanguardia de su habitual 4-3-3. El preparador vasco mantiene a tres medios, todos con compromiso defensivo, como base de su solidez táctica (junto a la pareja de centrales) y no hay mediapuntas de salida. Esa misión se la alternan los falsos extremos o el medio que irrumpa. Y en ese baile debe entrar el Papu. De momento, saltó al salón con buen son.

 

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