Sevilla FC - Slavia de Praga | Los jugadores, uno por uno

Tan largo en el campo, el Sevilla se destapa

  • La presión adelantada de los jugadores más ofensivos provocó peligro en ambas áreas porque la zaga se plantó cerca de Vaclik

  • Tras el descanso, la ansiedad en el remate privó de la victoria

Ben Yedder, que volvió a marcar ante el Slavia, chuta a portería Ben Yedder, que volvió a marcar ante el Slavia, chuta a portería

Ben Yedder, que volvió a marcar ante el Slavia, chuta a portería / Antonio Pizarro

El Sevilla anda sumido en esa dinámica en la que, cuando algo puede salir mal, sale. Si un jugador chuta y roza en un defensor, el cuero va a la red (1-1); si un zaguero falla en el despeje de tal forma que el rematador ni se lo espera e impacta en su hombro la pelota, ésta describe una parábola imparable para Vaclik (2-2); si pueden lesionarse dos jugadores con medio partido por delante, como ya le ocurrió, más o menos, en la anterior comparecencia en casa ante el Barça, le puede volver a pasar con lo improbable que ese contratiempo es.

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El partido estaba para ganarlo y en condiciones normales el Sevilla lo hubiera ganado. Pero este inseguro, errático, Sevilla de Machín es un imán que atrae todo lo negativo: lesiones, infortunio en ambas áreas, fallos arbitrales. Quizás si se plantara bien en el campo, con mucha menos distancia entre sus puntas y sus defensas, y al menos con la tensión defensiva adecuada ya que el balón merodea su área demasiado tiempo, quizás si hiciera eso, ese magnetismo para la desgracia desaparecería.

Defensa

Pablo Machín sigue sin ensamblar a su equipo, que sufre una barbaridad sin el balón cuando el rival supera esa primera línea de presión. Marko Rog, que no es un medio de mantener la posición, acudió a apretar arriba junto a Sarabia, Ben Yedder y Munir. También Banega se alternó con el croata. Pero el precio de ese riesgo arriba fue altísimo, ya que a la defensa de tres centrales le costó salir de la cueva, se acomodó demasiado cerca de Vaclik y eso abrió el campo a los checos, que son un equipo alegre en ataque con el rapado Stoch al mando.

Si el Sevilla no cuenta con defensas contundentes y agresivos en la marca y la anticipación, invitar al enemigo a que su campo de acción sea cercano al área de Vaclik era jugar con fuego. Y el Sevilla se quemó porque el Slavia, obligado desde los 24 segundos por ese gol de Ben Yedder, salió con hasta cinco jugadores en busca del gol. Halló premio dos veces antes del descanso. Después, el Slavia dio el paso atrás para defender el 2-2, la zaga ganó metros y sólo hubo algún foco de inquietud en algún mano a mano con Mercado.

Ataque

La primera jugada, con el robo de Banega y el gol de Ben Yedder a los 24 segundos, ya anunció que el Slavia tiene un agujero en el corazón de su zaga. Hasta con 2-2, en la segunda parte, los checos se abrían ellos solos por dentro, pero la cadena de errores en el remate, sobre todo de Munir, fue inyectando ansiedad en todos: en el madrileño, en Sarabia, Ben Yedder... Con Roque Mesa por Wöber y Banega más adelantado, Sarabia abrió una vía por el carril siniestro. Pero ya sin Banega, y con Rog cansado, Roque no le puso la pausa al juego y Kjaer asumió más protagonismo del aconsejable en el inicio del juego. Promes en la izquierda no mejoró a Sarabia, pero éste pudo marcar.

Virtudes

Si no ganó el partido, no fue por falta de llegada.

Talón de Aquiles

Un equipo firme y bien plantado agarra al Slavia tras ese gol a los 24 segundos y no lo deja ni salir.

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