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Los leones intimidan menos

  • El ordenado equipo de Valverde no aprieta ahora tan arriba, pero sigue atesorando mucho talento ofensivo.

  • Llega sin Aduriz y con la moral tocada.

Ernesto Valverde, entrenador del Athletic Club, con su plantilla al fondo un día de trabajo en Lezama. Ernesto Valverde, entrenador del Athletic Club, con su plantilla al fondo un día de trabajo en Lezama.

Ernesto Valverde, entrenador del Athletic Club, con su plantilla al fondo un día de trabajo en Lezama. / luis tejido / efe

No atraviesa Ernesto Valverde su momento más boyante en su segunda etapa al frente del Athletic Club. El equipo aún trata de reponerse del durísimo revés que supuso su eliminación, el pasado jueves, de la Liga Europa ante el APOEL Nicosia, que por el Bocho ha despertado agrias críticas. El entorno anda revuelto y no se explica cómo Muniain, por trazar un sintomático apunte, puede pedir más cariño a la afición después de semejante ridículo en Chipre.

Nada que ver su eliminación europea con la del pasado curso, en los penaltis ante el campeón y tras igualar el 1-2 adverso de la ida. Fue en Nervión. Por ello, igual hoy, al volver a esa hierba, recuperan la competitividad de ese jueves de Feria. Aunque faltarán De Marcos y Aduriz, dos de sus puntales. Y también dos jóvenes que se abren paso, el portero Kepa Arrizabalaga y el delantero Sabin Merino.

Sin balón

No ejecuta el Athletic esta temporada esa asfixiante y ordenada presión que fue la piedra angular para los éxitos forjados con Valverde. La pasada campaña, aparte de ese partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga Europa, cuyo planteamiento estuvo condicionado por el 1-2 de la ida, en la Liga se pudo ver a un equipo atrevido, temerario incluso, que fue a buscar muy arriba al Sevilla de Emery. Los blancos estuvieron muy incómodos, pero lo encauzaron todo con una frenética pared entre Gameiro y Vitolo que resolvió el francés con su velocidad.

Esta temporada, el Athletic tiende a una defensa más posicional en la que la bisoñez de la pareja de centrales, Yeray-Laporte, abre la puerta a ciertos riesgos en la salida del balón.

Por los flancos, Bóveda se ha afianzado por la derecha y Balenziaga es un ejemplo de regularidad por la izquierda. Para las coberturas siguen teniendo por delante a Mikel San José, fundamental para guardar el equilibrio y que Beñat se centre más en la distribución del juego. Aunque el ex bético también trabaja lo suyo en el repliegue y las ayudas.

Con balón

La ausencia de la gran punta de lanza, Aduriz, y de su recambio en el área, Sabin Merino, obliga a Valverde a tirar de Iñaki Williams, al estilo de Sampaoli cuando prescinde de un delantero nato y deja arriba a Vitolo o Jovetic. Williams es una bala con desborde y que se pone de gol con una enorme facilidad, aunque aún le falta pulir su definición. Lo hará con el tiempo y será aún mejor de lo que es. Hoy, Raúl García tendrá que acentuar su ya de por sí marcada tendencia a aparecer en la zona de remate, bien con su extraordinario cabeceo, bien con su golpeo desde media distancia -ojo a las pérdidas de la zaga sevillista en la salida de la pelota en corto, pues el navarro y Beñat no se lo piensan-.

Lo mejor

Recursos técnicos arriba con Muniain, Susaeta, Raúl García, Williams. Hasta Beñat. Y más, con espacios. Peligro a balón parado.

Lo peor

No muerde tanto arriba y atrás concede, como se vio ante Valencia o APOEL, últimas salidas.

El perfil

Caricatura de Iñaki Williams. Caricatura de Iñaki Williams.

Caricatura de Iñaki Williams.

Iñaki Williams (15-6-1994, Bilbao). La hora de dar el definitivo paso al frente. Su padre es de Ghana, su madre de Liberia. En Navarra, su familia no disfrutaba precisamente de una vida holgada, dedicada a la recolecta y el cuidado de animales en el campo. Pero el chico empezó a jugar en el Pamplona, club bajo la sombra del Athletic, al que nutre de jugadores. E Iñaki Williams ha sido un meteoro de rojiblanco. En juveniles, en el filial y en el primer equipo, al que subió hace dos temporadas. Valverde le dio la esquina derecha de su eficaz pizarra, pero el chico despliega su vigor por todo el frente del ataque con su velocidad y su capacidad para sostenerla: puede actuar en punta. No exhibe de momento tanto gol como atesora en sus piernas porque le falta afinar. Cuando tenga un punto de pausa en el remate, va a ser un atacante de época que posiblemente disfrute por muchos años la gran afición vizcaína. Y el resto de España en la selección. 

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