Sevilla FC

Castro y Caparrós, ante el momento de los balances

  • El final del curso se acerca y con él la última ocasión de que el sevillismo, en espera del desenlace europeo, dicte sentencia

  • El Sánchez-Pizjuán y el proyecto se desmantelan el lunes

José Castro, flanqueado por Joaquín Caparrós y Pablo Machín en el acto 'Los Fieles de Nervión'. José Castro, flanqueado por Joaquín Caparrós y Pablo Machín en el acto 'Los Fieles de Nervión'.

José Castro, flanqueado por Joaquín Caparrós y Pablo Machín en el acto 'Los Fieles de Nervión'. / Víctor Rodríguez

Se acerca el final de temporada, y con él, el momento de los balances y los análisis. Cuando pase este sábado, en el que se producirá el desenlace definitivo determinándose en qué condiciones se dará la decimoquinta aventura europea en este siglo del Sevilla, el club dará paso a una de sus transformaciones más profundas.

Quedará después ese molesto y a la vez estrambótico viaje a Tanzania como epílogo a una temporada con muchos sobresaltos tras la que –también– la afición tiene ya el momento para pronunciarse. Cuando el murciano Sánchez Martínez decrete el final del encuentro ante el Athletic sobre las seis y algo de la tarde, el sevillismo dictará sentencia poniendo nota a los actores directos de una temporada que nació con muchas ilusiones y va camino de acabar de forma tirando a gris.

Porque no parece sencillo que se den en otros campos las carambolas que el Sevilla necesita para entrar en una Champions que ha tenido al alcance de la mano, con 12 puntos de diferencia sobre el Valencia por ejemplo, y que ha acabado tirando a la basura presa de varios condicionantes que –cada uno a su manera– acabaron pasando factura.

Una planificación defectuosa, la confección de una plantilla corta (23 jugadores incluyendo al inédito Borja Lasso comenzaron la temporada), no haberle dado al entrenador escogido para el proyecto las herramientas que pidió, decisiones tomadas puede que apresuradamente...

Todo ha sido un compendio de cosas que, con la incidencia que ha tenido en el físico del equipo haber disputado tres rondas previas de Europa League, ha sido una losa en este tramo final. Lesiones, unas fortuitas y otras fruto del sobreesfuerzo que tuvieron que hacer determinados futbolistas ante la ausencia de recambios en puestos específicos, fueron convirtiendo la ilusión en desánimo.

Aún queda un último esfuerzo ante el Athletic, uno de esos partidos complicados en los que la afición puede llegar a ser muy dura y cruel si conforme avance la tarde el equipo de Caparrós se queda pronto sin opciones reales de Champions por los resultados de Valencia y Getafe. Bajas importantes, un equipo que jugará prácticamente con lo puesto y un rival que se ha convertido en uno de los conjuntos más en forma de la segunda vuelta... se presentan como un peligro para el ambiente.

Los autores del proyecto, José Castro y Joaquín Caparrós (Pablo Machín ya no está), siempre se habían encargado de emplazar al sevillismo y al entorno en general a hacer balances al final de la temporada y el momento es mañana.

Porque, entre otras cosas, el Ramón Sánchez-Pizjuán, igual que el proyecto del dúo de Utrera, se empezará a desmantelar este mismo lunes. Ya apenas quedan oficinas en el coliseo nervionense. El estadio Jesús Navas alberga ya a parte de los departamentos, la presidencia y las direcciones generales están ya en unas oficinas en el edificio Pórtico, los medios del club en Morera y Vallejo...

Es el final de la temporada. Y ahora –eso dijeron– el sevillismo tiene el momento de hacer los balances y de pronunciarse.

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