SD Huesca-Sevilla FC | La Previa Con la pasión del Diego

Óliver Torres y Joan Jordán, a su llegada al aeropuerto de San Pablo. Óliver Torres y Joan Jordán, a su llegada al aeropuerto de San Pablo.

Óliver Torres y Joan Jordán, a su llegada al aeropuerto de San Pablo. / Juan Carlos Muñoz

¿Alguien duda que Diego hubiera disfrutado igual que como lo hizo en San Mamés pisando el césped de El Alcoraz e ilusionándose con gambetas y regates imposibles una hora después en ese escenario? Maradona podía vivir el fútbol con la misma pasión en el mismísimo Maracaná que el campo del Huesca.

El Sevilla comparece hoy en la pradera oscense con el objetivo de honrar al diez mediante otro triunfo que esconde mucho más que tres puntos. Lucir un crespón negro en el brazo como recuerdo a quien vistió la misma camiseta, defendió el mismo escudo y llevó su brazalete de capitán añade una carga sentimental nada desdeñable si esa persona es Diego Armando Maradona, para muchos un personaje que trasciende mucho más a lo que es un simple gran futbolista.

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Equiparado a un dios, una leyenda, un mito… para muchos fue el mejor de todos los tiempos que además escondía en su interior cosas que enganchaban como ninguno hizo: su rebeldía, en el campo y fuera de él, su inconformismo, su romanticismo, su tomar partido con los más débiles, su desafío a los poderosos...

Para el Sevilla éste es un partido especial y para quienes tuvieron la suerte de estar al lado de Maradona un año (Monchi, Martagón...) significará mucho dedicar un nuevo triunfo a su memoria, igual que los argentinos de la plantilla, para los que el fútbol es una cuestión de Estado.

Deportivamente, para el Sevilla es la ocasión, una vez cerrada la clasificación para los octavos de final de la Champions, de despegar definitivamente en la Liga, donde acumula ya dos triunfos consecutivos que han hecho olvidar la racha negativa de tres derrotas que supuso la peor secuencia de resultados de la era Lopetegui. Tras los seis puntos sumados ante Osasuna y Celta, el Sevilla ya está asomándose al balcón de Europa en la tabla clasificatoria, aunque ya ha avisado el vasco sobre lo que espera en El Alcoraz, un escenario en el que el equipo blanco ya sabe lo que es morder el polvo, dolorosamente además, hace un par de años con Pablo Machín al frente.

La Champions, salvo ser primero o segundo de grupo, ya es una preocupación menos hasta enero para el vestuario, enfrascado ahora mismo en luchar por ir recuperando bajas, por Covid o por las lesiones, para seguir el tren competitivo que la exigencia de este club marca.

Por eso las bajas no son una excusa en este Sevilla y menos ante un rival que es el rey del empate y que aún no sabe lo que es ganar. Al menos Jesús Navas sí estará en la cita, pero Lopetegui tendrá que hacer un invento en la banda izquierda, donde se le han caído a la vez Escudero y Marcos Acuña.

La cita no es para lucir la seda y sí para la pana, pero lograr los objetivos requiere adaptarse a todos los escenarios, como sin duda se adaptaría un Diego Armando Maradona que transmitiría pasión a sus compañeros en cualquier cancha.

Los puntos valen igual que en cualquier otro partido y los profesionales sevillistas, que se van adaptando al cargado calendario que exige este fútbol de ahora, lo tienen muy presente.

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