Sociedad

La parálisis de Bell, uno de los primeros efectos secundarios de la vacuna de Pfizer

Maggie, primera mujer vacunada en Reino Unido con la vacuna de Pfizer Maggie, primera mujer vacunada en Reino Unido con la vacuna de Pfizer

Maggie, primera mujer vacunada en Reino Unido con la vacuna de Pfizer / Efe

Las vacunas se han erigido como la salvación para erradicar la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Pfizer, ya se está suministrando en Europa y, como es habitual en este tipo de procesos, se están dando ciertas complicaciones como malestar, posibles reacciones alérgicas o la denominada parálisis de Bell, una enfermedad que están sufriendo algunos de los voluntarios a los que se le ha suministrado la dosis de la empresa farmacéutica estadounidense.

Son muchos los expertos que indican que la velocidad con la que se han llevado a cabo los procesos en la creación de la vacuna, puede concurrir en errores. Aún así, los datos ofrecidos por las diferentes farmacéuticas corroboran que dichas fases se han seguido al pie de la letra. Sea como fuere, llegan los primeros efectos secundarios de unas vacunas que seguro acabarán cumpliendo su cometido.

¿Qué es la parálisis de Bell?

Según los especialistas, la parálisis de Bell es un trastorno en el nervio que controla los músculos de la cara y que provoca una parálisis, parcial o total, de ella debido a la presión sobre el nervio facial. El nombre es en honor al anatomista escocés, Charles Bell, quien la describió por primera vez. La de Bell es la causa más común de mononeuropatía aguda y es el tipo más frecuente de parálisis.

Las causas por las que aparece esta parálisis pueden ser varias como por ejemplo la enfermedad de Lyme, una infección en el oído o diversas inflamaciones en diferentes órganos. Aún así, en relación a los procesos de vacunación, esta enfermedad aparece debido a un denominados común: la inflamación del nervio en el área donde atraviesa los huesos del cráneo.

La parálisis de Bell puede aparecer a cualquier edad, afectando más a mayores de 65 años. Por otro lado, su espectro es tan amplio que puede incluso afectar a menores de 13 años. Además, las personas que sufren diabetes o las embarazadas tienen más posibilidades de que este tipo de enfermedad el afecte.

El tiempo medio suele ser entre 4 a 6 semanas, aunque hay casos que se han prolongado hasta los seis meses. Para su cura, es necesario una respuesta médica y ejercicios de fisioterapia.

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