Tripulantes del 'Prestige' alertaron de una vía de agua 4 días antes de rescate
El comandante del helicóptero de Salvamento Marítimo dice que algunos de los filipinos rescatados del barco estaban "bastante enfadados" con el capitán, por llevar días con "problemas serios".
El comandante de uno de los helicópteros que participó en las labores de rescate de la tripulación del Prestige ha manifestado, en el juicio que se celebra por la catástrofe marítima, que tripulantes filipinos le confirmaron, tras el siniestro, que el buque tenía una vía de agua desde hacía "unos cuatro días".
"Estaban enfadados con el capitán, decían que tenía que haber tomado una medida", ha explicado Francisco Muñoz Corrales, comandante que participó en el rescate de 17 tripulantes el día del accidente, el 13 de noviembre de 2002. Sobre el vertido, miembros del operativo de remolque y rescate han coincidido en que había una mancha de fuel "grande", que el comandante del Pesca 2, Francisco Guerrero, ha calificado de "densa", con una extensión de unas "cinco millas" y una anchura "de 300 metros". En cuanto a la trayectoria de la mancha, -cuyo seguimiento han ratificado que era visual- el capitán del Sertosa, Jesús Calvo Figueroa, ha señalado que "tarde o temprano" consideraban que la mancha iría a tierra.
Estado del barco
Respecto al estado del barco, el comandante del helicóptero que rescató a la tripulación filipina ha confirmado, al igual que otro piloto, que vio "una grieta o agujero", pero ha justificado el que no hubiese trasladado este dato al Centro de Salvamento Marítimo de Fisterra. "Nos dedicamos a la gente, no a la mancha", ha apostillado. En cuanto a las condiciones meteorológicas, ha explicado, en coincidencia con otros testimonios, que había "una situación dura, con mar gruesa" durante las operaciones de rescate, aunque ha calificado dentro "de lo normal" el riesgo existente. P
Posibilidad de partirse del barco
En el juicio, que se ha centrado tanto en el tiempo existente los días del operativo como en el estado del vertido y su posible dirección, ha declarado también Ángel Rielo, el entonces capitán del remolcador Charuca Silveira, que participó en las labores de remolque desde el día 14 hasta que se hundió el barco, el día 19. Este capitán ha manifestado que pensó que el barco "podía partirse" debido a las condiciones meteorológicas "adversas", que el entonces comandante del helicóptero Pesca 1, Carlos Risco, ha llegado a calificar de "duras" y "horribles". Por otra parte, todos han confirmado que el Prestige vertía desde su llegada. "Estaba impregnado todo de fuel", ha indicado el capitán del Charuca Silveira que ha calificado de "uniforme" la contaminación. El capitán del Alonso de Chaves ha definido, a su vez, el vertido como "un hilero que salía del costado". El capitán del Sertosa y del Alonso de Chaves han afirmado, por su parte, a preguntas de un letrado, que, cada día que pasaba, el riesgo de que el buque se partiera era "mayor".
En cuanto al rumbo fijado al barco, el entonces responsable del Alonso de Chaves ha manifestado que la orden que les llegó del Centro de Salvamento Marítimo de Fisterra era "tirar hacia el suroeste", pero ha matizado que sin "un destino". Respecto a la orden de remolque dada al barco, el comandante del Pesca 2 ha dicho que en esos momentos desde el Prestige "ni obedecen ni colaboran", ha añadido al coincidir con el testimonio del capitán, Apostolos Mangouras, que esperaban "órdenes" del armador.
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