Los bulos y mitos en redes pueden perjudicar el tratamiento del cáncer
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Ciertos superalimentos o pseudoterapias no sólo culpabilizan y responsabilizan al paciente, sino que pueden causar interacciones en la efectividad de los tratamientos médicos
Al recibir un diagnóstico grave, como es el caso de un cáncer, es casi inevitable que el paciente busque más información en internet. Y es igualmente inevitable que gran parte de la información que encuentre se corresponda a bulos, más que a datos contrastados.
Pero, ¿es realmente dañina esa información? Esa es la idea en la que se ha querido profundizar durante el I Simposio #Cáncersinbulos, en el que diferentes expertos en oncología se han mostrado de acuerdo en que el cáncer es la enfermedad sobre la que más bulos se difunden por Internet. Especialmente en el cáncer de mama.
Desde que los aros del sujetador y el desodorante provocan cáncer, pasando por la influencia de falsos superalimentos en las leucemias o incluso pseudoterapias como la bioneuroemoción, que asegura que el origen del cáncer está en las emociones negativas de la persona. Mentiras sin base, o peor, escudándose en medidas verdades.
Como recordaba Pedro Pérez Segura, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), los bulos tienen diferentes tipos de consecuencias. La primera en la propia salud de las personas que deciden apostar por opciones que no son eficaces y pierden la oportunidad de un tratamiento temprano; la segunda en el desembolso económico innecesario que se realiza en ocasiones; la tercera la legal, ya que se trata de "falsa información y falsa publicidad"; y la última la social, ya que otro de los grandes problemas es que "hay pacientes que no vuelven al sistema por vergüenza".
Por su parte, Vicente Guillem, presidente de Fundación ECO, insistía en que los bulos que los oncólogos han de desmontar cada día en sus consultas no son casuales, ya que "el bulo habitualmente tiene un fin lucrativo, no hay que olvidar que la llamada medicina alternativa mueve miles de millones anuales en Estados Unidos".
Aunque la preocupación principal es que los pacientes tomen productos, e incluso en ocasiones excesos de alimentos, que interaccionen con el tratamiento y empeoren su pronóstico. "Muchos de estos suplementos nutricionales se promocionan como una ayuda para disminuir la toxicidad, o para mejorar la eficacia de los tratamientos, pero la realidad es que pueden restar eficacia y ser peligrosos", advertía José Ángel García Sáenz, especialista en cáncer de mama en el Hospital Clínico y miembro de Geicam.
Asimismo, Guillermo de Velasco, secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) exponía que otro de los problemas detrás de algunos bulos es que se basan en informaciones ciertas, pero manipuladas. "La gran mayoría parten de una información que es veraz, pero se magnifica", recordando que los resultados de un estudio hecho en un laboratorio, no siempre son aplicables a la práctica clínica real.
Ruth Benítez, secretaria del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac) insiste en que "los pacientes de cáncer recibimos bulos constantemente", a veces incluso, con la mejor intención, por parte de personas cercanas. Pero la clave está en cortar de raíz esas cadenas y mensajes. Todo ello siempre recordando que hay tratamientos que "ni son Medicina, ni son alternativas".
¿Decisiones compartidas?
Raúl Córdoba, hematólogo de la Fundación Jiménez Díaz, recuerda que también hay pacientes que necesitan sentir que participan activamente en el proceso. Ante cualquier tipo de duda, los expertos aconsejan plantearlo en la consulta, para que el médico valore si esa medida puede resultar beneficiosa o dañina. Por último, los oncólogos insistían en que las propias Sociedades Científicas actúen en Internet ofreciendo información real y contrastada, y señalando los riesgos que puede suponer seguir los consejos y pseudoterapias de los bulos en el cáncer. En el caso concreto de las terapias cuerpo-mente, Ruth Benítez, de Gepac, cree que el riesgo reside en que se "genera un sentimiento de culpa en el paciente y además se le responsabiliza de su curación, cuando la realidad es que lo único que podemos hacer es ponernos en las manos de los médicos".
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